Maestro :
Francisco Javier Aragón Salcido.
Desde
2018, con el triunfo de Andrés Manuel López Obrador, México entró en una etapa
política autodenominada Cuarta
Transformación (4T).
Lo que
comenzó como una alternancia histórica terminó configurando un nuevo fenómeno
político: es que después de la
alternancia del PAN. 2000-2006, 2006-2012 , el sistema todo
indica, a partir de 2018, INVOLUCIONO .
El fenómeno actual
presenta esta dimensión: la ineficacia
derivada del dogmatismo ideológico. Los duros y puros de izquierda sueñan con crear y gobernar un país SOCIALISTA. Y , si es preciso , establecer una DICTADURA
, no del PROLETARIADO, sino de MORENA.
En 2013,
se inició el tránsito hacia un partido
dominante, encabezado por el Movimiento Regeneración Nacional (Morena), su
NEMESIS es , que fue integrado por ex priistas , ex perredistas, y connotados
ex panistas, con tradiciones policías
distintas, los cuales habían sido
desplazados de sus partidos de origen y, querían recuperar a toda costa, el
poder y, el tiempo perdido . Y, es evidente lo LOGRARON en tan solo 13
años.
No
obstante hoy, a poco más de un sexenio
de distancia, el debate no gira ya en torno a la legitimidad electoral del
proyecto de MORENA —que fue clara y contundente en 2024 — sino sobre la
necesidad de evolucionar hacia un modelo de democracia pluralista, que garantice contrapesos reales,
deliberación institucional y eficacia en la gestión pública.
El Riesgo de volver al Partido Dominante , casi Único.
México conoció durante gran parte del siglo XX
el modelo de la DICTADURA PERFECTA bajo el PRI-GOBIERNO. La concentración del
poder generó estabilidad, pero también debilitó los mecanismos de rendición de
cuentas.
Morena,
aunque surgido como movimiento anti sistémico, ha reproducido ciertos rasgos
estructurales del anterior partido dominante:
Control
amplio del Poder Legislativo y Judicial . Influencia creciente sobre órganos
autónomos. Debilitamiento del debate interno. Centralización política en la
figura presidencial.
La
historia comparada demuestra que cuando
la competencia política se reduce, la calidad del gobierno también lo hace.
El Problema no es la Corrupción, sino el Dogmatismo.
Durante
décadas, la corrupción fue señalada como el principal mal estructural del
sistema político mexicano.
La Cuarta
Transformación ha privilegiado: Decisiones centralizadas sobre criterios
técnicos. Proyectos emblemáticos con alto simbolismo político. Desconfianza
hacia expertos, organismos autónomos y sociedad civil.
No se
trata exclusivamente de corrupción; se trata de una lógica donde la fidelidad
ideológica sustituye la evaluación técnica. Cuando el diseño de política
pública se subordina a una narrativa, el resultado suele ser:
Obras
públicas de rentabilidad cuestionable. Planeación deficiente. Subutilización de
infraestructura. Impacto limitado en productividad nacional. Obras Emblemáticas y Productividad
Proyectos
como el Tren Maya , Tren Trans Ístmico o la Refinería Dos Bocas han sido
defendidos como motores de desarrollo regional. Sin embargo, la discusión no
debe centrarse en su legitimidad política, sino en su viabilidad económica, retorno social y sostenibilidad fiscal.
Una
democracia madura exige que las grandes decisiones públicas sean evaluadas bajo
tres criterios:
Rentabilidad
social. Impacto en productividad. Transparencia presupuestaria. Cuando el
simbolismo sustituye la evaluación, el país asume costos estructurales de largo
plazo.
La Democracia Pluralista como Evolución Natural. Una democracia pluralista no implica regresar
al pasado ni negar los avances sociales recientes. Implica:
Restaurar
contrapesos institucionales. Fortalecer organismos autónomos. Fomentar competencia política real. Incentivar
deliberación legislativa auténtica. Garantizar profesionalización en el
servicio público.
La
alternancia no debe entenderse como derrota ideológica, sino como mecanismo de
corrección democrática.
Los
sistemas políticos sanos requieren: Competencia efectiva. Minorías con voz. Órganos
técnicos independientes. Cultura de evaluación.
Más Allá de Izquierda o Derecha. El debate no es entre
izquierda y derecha. Es entre pluralismo
y concentración.
El
dogmatismo —sea del signo que sea— reduce la capacidad adaptativa del Estado.
Las sociedades complejas requieren pragmatismo, evidencia y apertura al
disenso.
México
enfrenta retos estructurales en seguridad, crecimiento económico, productividad
y cohesión social. Ningún proyecto político puede resolverlos en solitario.
Conclusión La Cuarta Transformación representó una
ruptura con el viejo régimen. Pero toda transformación auténtica debe aceptar
su propia evolución. La transición necesaria no es hacia el pasado, sino hacia
una democracia pluralista, competitiva
y técnicamente competente.
El
desafío no es sustituir un partido dominante por otro, sino consolidar un
sistema donde: El poder se limite. Las decisiones se evalúen. La competencia se
preserve. Y el bienestar colectivo no dependa de una sola narrativa. México no
necesita más concentración política.
Necesita instituciones fuertes,
deliberación abierta y eficacia en la gestión pública.
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