Carta Abierta a Javier
Lamarque.
Maestro Francisco Javier
Aragón Salcido.
Estimado Javier: Los procesos
políticos suelen revelar el carácter de quienes participan en ellos. Algunos
concentran toda su energía en ganar una candidatura; otros comprenden que la
verdadera tarea consiste en construir las condiciones para ganar el gobierno y,
sobre todo, para conservar la confianza de la sociedad. Ese es tu mérito .
Hoy Morena vive uno de esos
momentos. Mientras buena parte de los aspirantes orienta su esfuerzo a obtener
una posición favorable en la encuesta interna, existe la oportunidad de colocar
la discusión en un plano superior: el futuro de Morena en Sonora y la construcción
de una mayoría política capaz de gobernar más allá de 2027.
Tu trayectoria te coloca en
una posición distinta. Has conocido y dialogado con generaciones enteras de la
política mexicana. Has convivido con líderes de diferentes corrientes
ideológicas y estilos de gobierno: el ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas, Porfirio
Muñoz Ledo, Jesús Zambrano, Manlio Fabio Beltrones, Armando
López Nogales , Eduardo Bours, Guillermo Padrés, Claudia
Pavlovich, Andrés Manuel López
Obrador, Alfonso Durazo y la presidenta Claudia Sheinbaum,
entre muchos otros. Esa experiencia no constituye solamente un currículum;
representa una perspectiva histórica que pocos poseen en la actual contienda.
Precisamente por ello, quizá
el mayor servicio que puedes prestar al movimiento no sea únicamente competir
por una nominación, sino contribuir a elevar el nivel del debate político.
Sería valioso que convocaras a
todos los aspirantes a un gran conversatorio público, transmitido por Zoom y
por las diferentes plataformas digitales, en un espacio institucional,
respetuoso y cuidadosamente organizado. No sería un debate para confrontar
personas, sino un simposio de ideas; una conversación ilustrada sobre el
presente y el futuro de Morena en México y en Sonora.
La ciudadanía difícilmente
espera ver a quienes aspiran a gobernar enfrascados en disputas internas. En
cambio, sí espera escuchar cómo piensan enfrentar los grandes desafíos que hoy
preocupan a los sonorenses.
Ese diálogo podría girar
alrededor de una pregunta esencial:
¿Cómo consolidar la Cuarta
Transformación en Sonora durante la próxima década? .
La respuesta exige reconocer
que la encuesta interna es indispensable, pero no suficiente. La encuesta
constituye el mecanismo mediante el cual Morena definirá a su candidatura. Debe
respetarse plenamente. Sin embargo, sería un error estratégico convertirla en
el objetivo principal de toda la competencia política.
La encuesta es un medio. El
verdadero fin consiste en ganar la elección constitucional y conservar para
Morena la confianza mayoritaria de la sociedad sonorense.
Y esa confianza no se obtiene
únicamente con estructura partidista. Se construye mediante una oferta política
capaz de religar al movimiento con una sociedad civil que hoy es más plural,
más informada y mucho más exigente.
Dicha oferta debería descansar
sobre tres pilares inseparables.
Primero, preservar el legado
social y político del presidente Andrés Manuel López Obrador, que
transformó la relación entre el Estado y los sectores históricamente excluidos.
Segundo, incorporar la agenda
de modernización, innovación, desarrollo científico y fortalecimiento
institucional impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum.
Y tercero, consolidar el
proyecto de transformación que encabeza el gobernador Alfonso Durazo,
adaptándolo a los nuevos desafíos económicos, sociales y regionales del estado.
Pero también resulta
indispensable reconocer que la sociedad sonorense plantea hoy nuevas demandas
que no pueden ignorarse.
Seguridad pública,
disponibilidad de agua, crecimiento económico, empleos de calidad, educación,
innovación tecnológica, desarrollo sustentable, fortalecimiento institucional y
una participación ciudadana más activa forman parte de una nueva agenda pública
que Morena debe asumir con inteligencia y visión de futuro.
La competencia entre los
aspirantes no debería reducirse a demostrar quién moviliza más simpatizantes o
quién aparece mejor posicionado en una encuesta.
La verdadera competencia
consiste en demostrar quién posee la mayor capacidad para ampliar la base
social de Morena, construir consensos y generar confianza entre quienes aún
observan al movimiento con reservas.
En política, las victorias
internas son importantes, pero las elecciones constitucionales se ganan
convenciendo a miles de ciudadanos, no
solamente a los militantes.
Por ello, sería deseable que,
durante los próximos meses, el centro de gravedad del proceso dejara de ser la
competencia entre aspirantes y se trasladara hacia la construcción colectiva de
una propuesta para el futuro de Sonora.
La historia demuestra que los
grandes liderazgos no se distinguen únicamente porque ganan elecciones; se
distinguen porque elevan la calidad del debate público y ayudan a construir
instituciones políticas más fuertes.
Quizá ese sea hoy el desafío
más importante. Porque, al final, la encuesta podrá otorgar la candidatura. Pero
solamente la sociedad civil otorgará la legitimidad, la mayoría electoral y la
posibilidad real de que Morena conserve el gobierno de Sonora en 2027-2030.




