Maestro Francisco Javier Aragón Salcido.
Hay que dejar que los seis magníficos aspirantes a la candidatura a
gobernador por el partido Morena en Sonora, se entretengan DESHOJANDO la impredecible MARGARITA y, que
ellos solos se compliquen la existencia.
Definitivamente, al alcalde de Hermosillo, Antonio “Toño” Astiazarán
Gutiérrez, le dejaron la escena completa
para él solo. En consecuencia, se
ha convertido en el indiscutido líder hegemónico alterno de todo Sonora.
En esa virtud, acaba de realizar uno de los movimientos políticos más
inteligentes desde que se inició la carrera por la gubernatura de 2027.El
mensaje cifrado: de Palacio Municipal a Palacio de Gobierno.
La entrevista que concedió al Maestro Francisco Javier Ruiz Quirrin,
Director General de Primera Plana Digital, constituye, en realidad, un mensaje
cuidadosamente construido para iniciar la transición de alcalde a posible
nominado. Y lo mejor: sin rival al frente.
Su frase principal
resume toda la estrategia: “No pediré licencia ni me distraeré”. No parece una declaración espectacular. Pero políticamente lo es. Es
blindaje y es designio en una sola línea. Blindaje, porque cierra la
puerta al desgaste de una licencia anticipada. Designio, porque deja claro que
su gobierno es su plataforma.
El discurso del notable
administrador: sin enemigos, con resultados. Existe otro aspecto
menos visible. Astiazarán evita cuidadosamente presentarse como un líder
confrontacional. No construye enemigos. No polariza. No personaliza el
conflicto. Es exactamente el perfil que suele demandar el electorado cuando
predomina el cansancio frente a la confrontación política.
La Joya de la Corona: Presupuesto de obras mediante el Programa CRECES, donde la comunidad
propone y decide con su voto las obras a realizar en su entorno.
Las campañas modernas ya no se ganan únicamente con promesas. Se ganan
mostrando evidencia. Astiazarán parece entender que la mejor propaganda será
permitir que las obras hablen por él. Cada calle pavimentada es un spot. Cada
parque rehabilitado, un espectacular.
El mensaje a Morena: la invencibilidad no existe. Quizá el momento más interesante aparece
cuando recuerda que Hermosillo ha tenido cinco alternancias. La afirmación
parece histórica. En realidad, es psicológica. Busca romper el principal activo
político de Morena: la percepción de invencibilidad. Les dice, sin decirlo: “Ya
les gané aquí. Puedo ganarles allá”.
El mensaje a la
oposición: no hay herencia, hay mérito. Hay otra lectura.
Cuando rechaza “heredar votos” también envía un mensaje interno a la alianza
PAN-PRI-PRD. No habrá designaciones. No habrá sucesores oficiales. No habrá
dedazos municipales. Cada aspirante deberá construir su propio liderazgo. Con
ello intenta preservar la unidad interna evitando anticipar conflictos. Es una
forma elegante de decir: la candidatura no será patrimonio de nadie.
El lenguaje del centro
político: ni con ellos ni contra ellos. Quizá el aspecto más
sofisticado de toda la entrevista aparece cuando evita responder si enfrentaría
a; Javier Lamarque, Lorenia Valles; Froylan Gámez, María Dolores del Rio, Omar
del Valle Colosio, o a Célida López. No cae en la provocación. No abre frentes
innecesarios. Prefiere regresar una y otra vez al mismo concepto: los
ciudadanos quieren resultados.
La campaña invisible ya
comenzó. Formalmente todavía no existe campaña. Legalmente
tampoco. Pero políticamente comenzó hace semanas. El acto de “Sonora con Todo”
marcó el punto de partida.
La narrativa ya está
instalada. No gira alrededor de partidos. Gira alrededor de su
capacidad de gestión. No gira alrededor de ideologías. Gira alrededor de sus
resultados. No gira alrededor de la confrontación. Gira alrededor de la
eficiencia de su equipo.
Lo que viene: escalar
Hermosillo a Sonora. La verdadera prueba apenas comienza. Gobernar
Hermosillo ya no será suficiente. Ahora deberá demostrar que ese modelo puede
escalarse a todo Sonora. También necesitará construir una coalición mucho más
amplia que la alianza tradicional PAN-PRI.
Morena llegará con el enorme aparato territorial construido durante los
últimos 8 años, respaldado por los programas sociales federales y locales, la
fuerza organizativa de sus comités seccionales, sus miles de afiliados y la
continuidad del proyecto de la Cuarta Transformación.
La dimensión
irreductible: el debate cambió. La mayor fortaleza
de Antonio Astiazarán no radica únicamente en sus niveles de aprobación ni en
las obras ejecutadas durante su administración. Su principal activo consiste en
haber logrado que una elección que parecía destinada a discutirse entre
partidos comience a debatirse entre modelos de gobierno.
El riesgo de la
hegemonía. Sin embargo, el peligro también es evidente.
Mientras mayor sea su posicionamiento, mayor será el escrutinio político,
administrativo y mediático sobre cada decisión del Ayuntamiento. Cada obra
retrasada. Cada problema de seguridad. Cada conflicto urbano. Cada error
administrativo. Podrá convertirse en argumento de peso electoral negativo.
Y ese. actual y, justamente, es el
problema de la ineficiencia enorme que arrostran tanto a nivel federal como local,
los gobiernos de Morena y la 4 T. Esa es la causa eficiente, del necesario cambio
en el gobierno del Estado de Sonora.


