miércoles, 24 de junio de 2026

Morena en Sonora: una sucesión deslucida, inicua y predecible.

 


Maestro Francisco Javier Aragón Salcido.

La sucesión de Morena en Sonora debe leerse menos como una competencia interna y más como un problema de administración del poder. Ése es el dato central. Lo que está en marcha no es una contienda abierta para identificar al perfil más competitivo, sino un procedimiento de control orientado a producir una candidatura funcional a la continuidad del grupo gobernante, minimizando fracturas internas, conteniendo aspiraciones desbordadas y preservando la capacidad de decisión del centro.

Visto así, el proceso no es excepcional: Morena está replicando, a escala estatal, el método que utilizó en la sucesión presidencial de 2024. Entonces se registraron Claudia Sheinbaum, Marcelo Ebrard, Ricardo Monreal, Gerardo Fernández Noroña y Adán Augusto López; formalmente hubo encuesta, recorridos y reglas; políticamente hubo una decisión administrada desde arriba.

La enseñanza de aquel episodio sigue siendo válida: en Morena la encuesta existe, pero no sustituye a la política vertical. Sirve para ordenar, dosificar y legitimar una decisión cuyo criterio principal no es la competencia abierta, sino la continuidad del proyecto y la estabilidad del mando.

Sonora está entrando a ese mismo libreto. Formalmente, el proceso electoral ordinario 2026-2027 arrancará en la primera semana de octubre de 2026; el registro constitucional de candidaturas a la gubernatura ocurrirá hasta marzo de 2027; y las precampañas deberán desarrollarse en enero y febrero.

Sin embargo, Morena decidió adelantarse y emitir su convocatoria interna para las gubernaturas de 2027, fijando para Sonora el registro de aspirantes el viernes 26 de junio de 2026, bajo la figura de las “Coordinaciones Estatales para la Defensa de la 4T y la Soberanía Nacional”.

La relevancia de esa figura no es jurídica, sino política. El futuro coordinador o coordinadora no será un simple dirigente partidista: será, en los hechos, un precandidato con ventajas de candidato, pero sin las restricciones formales del candidato. Tendrá exposición, capacidad de recorrer el estado, posibilidad de articular estructuras, fijar agenda, construir relato y ordenar adhesiones sin asumir todavía el costo legal de una campaña. En términos estratégicos, Morena busca construir una candidatura temprana sin llamarla candidatura.

El problema es que ese diseño, que parece una ventaja, también entraña un riesgo. Una cosa es ungir a un coordinador; otra, sostenerlo durante seis o siete meses en una zona gris, antes del registro formal de candidaturas. En ese lapso, la figura seleccionada no sólo acumulará exposición y desgaste; también empezará a absorber, sin mediaciones, el balance del gobierno saliente.

Y allí aparece el verdadero dilema de Morena en Sonora: la sucesión no se resolverá sólo por la fuerza de su aparato, sino por el costo político de la continuidad.

En esa ecuación el actor clave es Alfonso Durazo Montaño. No únicamente por ser gobernador del estado, sino porque además preside el Consejo Político Nacional de Morena. Es decir, combina poder territorial, capacidad de arbitraje interno y conexión orgánica con la dirección nacional del partido. Durazo abrió de hecho la sucesión local en marzo del año pasado al destapar a Adolfo Salazar, Froylan Gámez, Célida López, Lorenia Valles, Javier Lamarque, Heriberto Aguilar y María Dolores del Río. El gesto no fue protocolario: delimitó el perímetro de los aspirantes permitidos y, con ello, definió que la disputa se daría dentro de un universo previamente autorizado por el poder.

Sin embargo, el episodio políticamente más revelador no fue el destape original, sino lo que ocurrió después con Javier Lamarque. En una Mañanera del Pueblo, la presidenta Claudia Sheinbaum lo elogió y lo invitó al templete durante una gira por el sur del estado. Más tarde, Alfonso Durazo dijo que Lamarque era “un magnífico elemento” y que, si lo veían en la boleta, lo apoyaran. El mensaje fue leído como un anticipo del desenlace. Lamarque actuó en consecuencia: anunció que pediría licencia a principios de junio.

Pero allí se produjo la corrección desde la Ciudad de México. El Comité Ejecutivo Nacional de Morena intervino para frenar la aceleración, devolver a los demás aspirantes una apariencia de piso parejo y reordenar el proceso al ritmo del centro. El registro, se informó, sería hasta el 26 de junio. Esa rectificación vale más que muchos discursos porque exhibe la estructura real de mando: la candidatura de Morena en Sonora no se decidirá ni en Cajeme ni exclusivamente en Hermosillo; se decidirá en la interacción entre el poder local y el centro nacional, con predominio de este último cuando sea necesario.

Esa secuencia permite extraer tres conclusiones estratégicas.

La primera es que Javier Lamarque no aparece, al menos hasta ahora, como un candidato de expansión, sino como un candidato de aparato. Es decir, como un perfil útil para ordenar lealtades internas, garantizar continuidad y mantener cohesionado al oficialismo, pero no necesariamente como la opción más eficaz para ampliar la coalición electoral de Morena más allá de su base dura. Esa distinción importa. Un candidato de aparato sirve para ganar la interna; un candidato de expansión sirve para reducir negativos, disputar el centro político, contener el voto de castigo y atraer electores no orgánicos. Morena tendrá que decidir cuál de los dos problemas quiere resolver primero: el de la disciplina interna o el de la competitividad externa.

La segunda conclusión es que Alfonso Durazo no tiene control irrestricto sobre la sucesión, pese a su peso político. Puede influir, ordenar, abrir y cerrar compuertas, pero no puede imponer sin negociación con el centro. La corrección a Lamarque demuestra que incluso un gobernador con posición nacional relevante sigue operando dentro de una cadena de mando donde la decisión última no depende sólo de la voluntad local.

La tercera conclusión es la más delicada para Morena: la candidatura de 2027 será evaluada como vehículo de continuidad del Duracismo, no sólo como representación de la marca 4T. Eso modifica toda la lógica de la sucesión. La pregunta ya no es únicamente quién puede ganar la encuesta interna, sino quién está en condiciones de cargar con el balance del sexenio sin hundirse con él.

Y ése es el punto crítico. Morena llega a la sucesión con activos importantes: 72 comités municipales, alrededor de 1,600 comités seccionales, unos 200 mil afiliados y los más de 500 mil beneficiarios de los programas del bienestar federal y estatal.

Tiene capacidad de movilización, defensa del voto, presencia territorial y disciplina organizativa. En una elección competida, ese aparato vale mucho. Pero en política electoral el aparato no flota en el vacío: se monta sobre un gobierno, y el gobierno de Durazo ya no es una promesa, sino un expediente abierto.

Ese expediente incluye un conjunto de obras anunciadas, proyectadas, en proceso o inconclusas que pesarán en la narrativa opositora y en la evaluación ciudadana: la Planta Fotovoltaica de Puerto Peñasco; los cuatro carriles a Sonoita; el tren fantasma de Nogales; la planta de licuefacción de Puerto Libertad; los cuatro carriles a Bahía de Kino; la carretera Imuris-Cananea; la modernización del puerto de Guaymas y la carretera a Chihuahua; los malecones; el Bosque Urbano La Sauceda; el plan hídrico; además de otras obras anunciadas con amplitud, pero no iniciadas o no concluidas con la eficacia prometida.

El problema no es sólo administrativo; es político. En 2027 Morena ya no podrá pedir un voto de expectativa, sino una ratificación de resultados. Y una ratificación obliga a defender no el relato, sino el desempeño. Allí es donde la continuidad se vuelve un arma de doble filo: la marca Morena puede seguir siendo competitiva, pero su candidato o candidata cargará inevitablemente con la evaluación del gobierno estatal. Si el balance de Durazo se percibe como incompleto, lento o que se quedó en promesas, esa percepción no se quedará en Palacio de Gobierno; se trasladará a la boleta.

Por eso el dilema de Morena no es menor. Si opta por un perfil demasiado identificado con la continuidad pura y dura del Duracismo, maximiza la cohesión interna, pero también concentra sobre la candidatura el desgaste del sexenio. Si, en cambio, se inclina por un perfil de LORENIA VALLES, con mayor autonomía, interlocución social y margen de corrección, entonces gana competitividad externa, pero envía una señal implícita de que la continuidad no era tan virtuosa como se afirmaba. En ambos escenarios hay costos. La diferencia es dónde se deciden: si dentro del partido o frente al electorado.

A eso se suma un problema narrativo. Morena ha decidido envolver la sucesión en la consigna de la “Defensa de la 4T y la Soberanía Nacional”. Como consigna partidista puede servir para ordenar a la militancia; como narrativa de campaña estatal es mucho menos evidente. Sonora no elegirá en 2027 a un custodio ceremonial del discurso presidencial, sino a un gobernador o gobernadora con responsabilidades concretas en seguridad, agua, salud, infraestructura, empleo, inversión y desarrollo regional. La pregunta, entonces, es si la apelación a la soberanía nacional funcionará como una plataforma de gobierno o como un recurso discursivo para desplazar la conversación lejos del balance estatal.

En términos de coyuntura, Morena parece apostar a que su fortaleza organizativa y el arrastre de la marca 4T compensarán el desgaste del gobierno local. Es una apuesta racional, pero no exenta de riesgo. Funciona si la oposición llega fragmentada, si no logra fijar un contraste creíble y si el costo del Duracismo se mantiene por debajo del umbral de castigo electoral. Deja de funcionar si la elección se convierte en un referéndum sobre resultados, obras incumplidas, centralización de decisiones y fatiga de gobierno.

Ésa es la razón por la cual la sucesión sonorense luce, desde ahora, deslucida, inicua y predecible. Deslucida, porque no ofrece una competencia sustantiva entre proyectos, sino una administración vertical de aspiraciones. Inicua, porque el supuesto “piso parejo” convive con señales, vetos, correcciones y preferencias que vuelven imposible hablar de igualdad genuina entre contendientes. Y predecible, porque el método no está diseñado para descubrir al perfil más competitivo hacia afuera, sino para seleccionar al más funcional hacia adentro.

Pero la vulnerabilidad principal de Morena no está en el método, sino en el costo de su propia continuidad. Durazo puede ordenar la baraja, contener aspirantes, repartir señales y planchar la candidatura. Lo que no puede hacer es sacar de la boleta el balance de su gobierno. Y ése será el dato decisivo de 2027.

La elección no se resolverá únicamente en la encuesta interna de Morena, sino en una pregunta más elemental y más dura: si el electorado sonorense considera que vale la pena extender un sexenio que prometió transformación y llegará a la sucesión cargando pendientes, obras inconclusas y un desgaste que el aparato no necesariamente puede neutralizar.

En síntesis: Morena enfrenta en Sonora un problema menos de nominación que de herencia. Su desafío no consiste sólo en escoger candidato, sino en decidir quién está dispuesto —y quién está en condiciones— de cargar con el costo político de continuar el gobierno de Alfonso Durazo.

 

lunes, 22 de junio de 2026

Sonora 2027: Toño Astiazaran ya entendió quién es el rival.

 




Maestro Francisco Javier Aragón Salcido

No es Lorenia. No es Lamarque. Es Morena. Y, sobre todo, es la idea de que la 4T todavía puede ganar sola.

En Sonora, Antonio Astiazarán ya entendió algo que buena parte de la oposición todavía no termina de procesar: en 2027 no se va a enfrentar a un candidato de Morena; se va a enfrentar a la marca Morena.

Ésa es la batalla real.

No Lorenia Valles. No Javier Lamarque. No una boleta con nombre y apellido. Lo que Toño tiene enfrente es algo más complejo y, al mismo tiempo, más vulnerable: la inercia de la 4T, su aparato territorial, su capacidad de transferir votos desde el poder y la percepción —todavía viva— de que Morena sigue siendo en Sonora una maquinaria prácticamente invencible.

Pero esa percepción empieza a agrietarse.

Por primera vez desde 2018, Morena ya no se mueve en Sonora con el aire triunfal del que se sabe inevitable. Sigue siendo la fuerza dominante, sí. Sigue teniendo estructura, gobierno, programas sociales, comités, alcaldías y la ventaja brutal de gobernar. Pero ya no flota sobre la política local como una marca inmune al desgaste.

La aprobación presidencial ya no empuja igual. La narrativa del “segundo piso” no alcanza por sí sola para ordenar la sucesión. Y, sobre todo, Alfonso Durazo ya no tiene frente a sí una elección de conquista, sino una elección de defensa.

Eso cambia el tablero.

Morena sigue arriba. El problema es que ya no puede ganar sólo por costumbre.

La gran novedad de la coyuntura sonorense no es que Morena esté derrotada. Eso sería una lectura perezosa. La novedad es otra: Morena empieza a verse obligada a competir en serio.

Durante años, el obradorismo ganó en Sonora con una combinación casi perfecta: arrastre presidencial, rechazo al viejo régimen y una promesa de transformación que todavía no cobraba factura.

En 2021, Durazo fue la síntesis ideal de ese momento. No sólo era el candidato de Morena; era el candidato del presidente, del cambio y del reacomodo del poder estatal. Llegó con la ola completa.

Hoy esa ola ya no existe con la misma fuerza.

Ni Lorenia Valles ni Javier Lamarque tienen el tamaño simbólico de Durazo en 2021. Son perfiles con presencia, trayectoria y méritos propios, pero no con el aura de quien encarna una transición histórica.

No llegan montados en el mismo impulso ni cargan la misma centralidad política. Dicho sin rodeos: ninguno de los dos parece hoy un candidato capaz de ganar sólo por aparecer en la boleta con el logotipo de Morena.

Y ése es el primer dato que debería preocupar al oficialismo.

Porque cuando un partido deja de ganar por inercia, queda obligado a hacer política. A ordenar su sucesión. A procesar ambiciones. A contener agravios. A administrar egos. A defender resultados. A disciplinar estructuras. A escoger sin romper. Y Morena, justamente en eso, entra a la parte más delicada del camino.

El modelo de corcholatas le funcionó a López Obrador. A Durazo puede explotarle en las manos.

Aquí está uno de los nudos más importantes de la elección.

Morena en Sonora quiere replicar el método de las corcholatas: un proceso largo, supuestamente abierto, medido por encuestas, con varios aspirantes compitiendo por una candidatura que, en teoría, resolverá el pueblo. En el papel suena democrático. En la práctica puede convertirse en una trituradora.

¿Por qué? Porque el modelo presidencial funcionó por una razón elemental: López Obrador tenía control absoluto del proceso. Él fijaba tiempos, límites, premios, castigos y destino final. Nadie podía desobedecerlo de verdad. Nadie podía salirse del guion sin pagar un costo altísimo.

Durazo no está en esa posición.

No tiene un sucesor natural indiscutible. No tiene una figura única que le garantice continuidad, obediencia y competitividad al mismo tiempo.

Lorenia Valles no es, por sí sola, una heredera automática del poder estatal.

Javier Lamarque tampoco es un cuadro disciplinable como si fuera pieza de escritorio. Tiene historia, votos, territorio y agenda propia. Ninguno es plenamente “hechura” del gobernador. Y eso vuelve mucho más riesgosa la sucesión.

Lo que Morena puede vivir entre julio de 2026 y enero de 2027 no es una competencia tersa, sino una guerra civil de baja intensidad: encuestas discutidas, operadores saboteándose, territorios abandonados, filtraciones, agravios acumulados, pactos de último minuto y un desgaste interno que no necesariamente se verá en los discursos, pero sí en la calle.

Ése es el punto ciego del oficialismo.

Morena puede llegar a la elección con candidata o candidato, sí. La pregunta es en qué estado emocional, político y territorial llegará su propia coalición.

Y mientras Morena se pelea por el futuro, Toño Astiazaran puede adueñarse del presente

Ésa es la ventaja más clara de Antonio Astiazarán.

Mientras el oficialismo se enreda en su método, Toño puede hacer lo único que importa en política antes de la campaña: ocupar territorio, construir narrativa y parecer el único que ya entendió de qué va la elección.

Hasta ahora, ha tomado una decisión correcta: no pelearse en el terreno de las siglas. Toño sabe que si se deja encapsular como “el candidato del PAN” o “el rostro del PRIAN”, Morena le habrá ganado media campaña antes de empezarla.

Por eso ha intentado otra ruta: ofertarse  menos como opositor partidista y más como gobernante eficaz; menos como jefe de bloque y más como administrador que resuelve; menos como político profesional y más como técnico con sensibilidad ciudadana.

No es un detalle menor. Es su principal activo.

En un estado donde el descrédito de los partidos tradicionales sigue pesando, Toño ha buscado construir una identidad política más útil que ideológica. Y en esa construcción, CRECES no es sólo un programa municipal: es su pieza más inteligente de comunicación política.

Porque CRECES le permite contar una historia muy poderosa: que el ciudadano no sólo pide, sino que decide; que el gobierno no sólo reparte, sino que escucha; que el poder no baja de un comité, sino que sube desde la colonia. Frente a la lógica morenista del aparato, Toño quiere oponer la lógica del vecino. Frente a la estructura, la participación. Frente a la disciplina partidista, el método ciudadano.

Morena tiene comités. Toño quiere tener comunidad.

Y si esa narrativa prende fuera de Hermosillo, la elección se vuelve otra cosa.

El problema de Toño tiene nombre: Hermosillo

Ahora bien, no hay que romantizar de más el momento del alcalde. Su fortaleza tiene un límite muy claro: hasta hoy, Toño sigue siendo sobre todo un fenómeno hermosillense.

Y con Hermosillo no alcanza.

Sí, la capital da base, visibilidad, recursos, medios, clase media y capacidad de marcar agenda. Pero la gubernatura de Sonora no se gana en una sola plaza, por más poderosa que sea. Se gana en la suma de regiones heridas, municipios medianos, corredores productivos, votos de castigo y estructuras locales.

Se gana en Cajeme, Guaymas, Navojoa, Huatabampo, Nogales, San Luis Río Colorado y en el mapa de ciudades donde el enojo con el gobierno puede traducirse en alternancia.

Ahí está el examen verdadero de Astiazarán.

Si quiere ser competitivo, necesita salir ya del confort político de la capital y bajar a donde Morena todavía conserva arraigo, pero ya no necesariamente entusiasmo. Necesita dejar de hablarle sólo al empresariado, a la clase media urbana o al votante digitalizado de Hermosillo, y empezar a construir lenguaje, presencia y alianzas en el Yaqui, el Mayo, la frontera y la sierra.

Necesita, en pocas palabras, convertir una marca municipal en una plataforma estatal.

Si “Sonora con Todo” no logra presencia real en 2026, el proyecto se encoge. Si no aparecen aspirantes a alcaldes, que ostenten   liderazgos regionales, y cuadros intermedios y redes locales que le den cuerpo fuera de Hermosillo, Toño llegará a 2027 con una candidatura visible, pero no necesariamente competitiva.

Morena tiene estructura. Toño tiene tiempo, talento y energía . Y a veces eso vale más.

La paradoja de esta elección es ésa: Morena llega con el poder, pero con menos margen del que presume; Toño llega sin el aparato estatal, pero con una ventana de oportunidad que no había existido para la oposición en años.

Porque el oficialismo tiene que defender demasiadas cosas al mismo tiempo. Tiene que cuidar la relación entre sus grupos. Tiene que administrar la sucesión. Tiene que sostener la popularidad de la marca. Tiene que defender a sus alcaldes. Tiene que evitar que el desgaste de gobernar se convierta en desgaste de votar. Y tiene, además, que convencer a los sonorenses de que la continuidad todavía vale la pena.

No es poca cosa.

Si la inseguridad sigue pesando, si el agua continúa como herida abierta en el sur, si el IMSS-Bienestar no termina de consolidarse, si el Plan Sonora no aterriza en resultados visibles para la vida diaria, Morena llegará a la boleta con un problema clásico de los gobiernos largos: haber prometido más de lo que la gente siente que recibió.

Y ahí Toño puede hacer daño. Mucho daño.

No porque hoy tenga garantizada la victoria, sino porque empieza a instalar una pregunta incómoda para el oficialismo: ¿y si esta vez Morena sí tiene que sudar para ganar?.

La elección puede definirse en 2026, no en 2027.

Éste es el dato más importante de todos.

La gubernatura no se va a decidir solamente en la campaña constitucional. Se va a empezar a decidir mucho antes: en este  año previo de 2026, en el periodo de posicionamiento, en la forma en que cada bloque use su tiempo.

Para Morena, 2026 será el año de la prueba interna: saber si su método de sucesión ordena o fractura, si Durazo impone o negocia, si el candidato sale fortalecido o sale herido. Para Toño, será el año del examen territorial: comprobar si “Sonora con Todo” es una red estatal o un buen eslogan municipal; si puede sembrar estructura social sin pedir todavía el voto; si puede entrar al Yaqui, al Mayo y a la frontera con algo más que presencia mediática.

Ése será el verdadero laboratorio.

Porque, al final, la elección de Sonora no va a definirse sólo entre partidos. Va a definirse entre dos maneras de entender el poder.

Morena ofrece partido, comité, gobierno.

Toño quiere ofrecer ciudadano, comunidad, gobierno.

Uno pide confianza en la continuidad. El otro necesita pedir confianza en la capacidad de corregir.

 

domingo, 21 de junio de 2026

Dos OFERTAS POLITICAS, dos RUMBOS: el retador Toño Astiazarán Vs. el puntero Javier Lamarque.

Maestro Francisco Javier Aragón Salcido.

Las dos rutas previsibles hacia la gubernatura de Sonora, 2027-2030.

Comparativo analítico de los discursos del sábado 20 de Junio de 2026. 

¿Qué dice cada uno y cómo lo dice? . Dimensión Irreductible . Norte Vs. Sur. Posicionamientos irreductibles. Javier Lamarque – Cajeme / Morena Vs Toño Astiazarán – Hermosillo / Sonora Con Todo.

1.-Tesis centrales.

Toño Astiazaran. “Yo sí le entro, yo sí voy”. Propone sustituir ideología por resultados y técnica.

Javier Lamarque. Legitimidad Trayectoria fundacional en Morena + gestión en Cajeme.

Toño Astiazaran. Gestión municipal en Hermosillo por 5 años. Traduce capacidad técnica en obra pública, energía solar, Programa CRECES.

Javier Lamarque. Sujeto político Morena como instrumento.

Toño Astiazaran. “Sonora Con Todo” como plataforma. Llamado a ciudadanía + sectores productivos. Evita mencionar partidos.

Javier Lamarque. Narrativa Continuidad de la 4T en etapa Claudia Sheinbaum. “Siguiente piso de la transformación”.

Toño Astiazaran. Ruptura con la polarización. “Ustedes contra nosotros” debe terminar. Técnica vs. improvisación. Mecanismo de participación Diálogo permanente. Alianza profunda con sociedad. Gobierno como medio. Presupuesto CRECES: familias proponen y votan obra. Democracia directa municipal como modelo estatal. Estilo Didáctico, incluyente, ideológico, personalista, gerencial. Usa frases cortas de alto impacto: “Yo sí le entro”.

Javier Lamarque. Escenografía. Encuentro con funcionarios estatales y federales. Respaldo del gobernador Alfonso Durazo vía Adolfo Salazar Razo. Acto masivo 6,000 personas.

2. Resumen Crítico: Fortalezas y vulnerabilidades.

Javier Lamarque Cano.

Fortalezas. Coherencia ideológica: Se monta en el tren de Claudia Sheinbaum y Alfonso Durazo. No genera ruido interno en Morena. 

Capital moral: Fundador del movimiento en Sonora. Puede hablarle a la base dura sin ser tachado de advenedizo. 

Vulnerabilidades. Dependencia de la marca: Si la 4T se desgasta en 2026, su discurso pierde tracción. Está atado al desempeño federal. 

Riesgo de endogamia: Aunque invoca sociedad civil, el evento estuvo lleno de funcionarios. Puede verse como “más de lo mismo”. 

Falta de épica: Su mensaje es correcto, pero carece de un “Yo sí voy” que incendie plazas. Es racional, no emocional.

Toño Astiazarán. Fortalezas Claridad de marca personal: “Yo sí le entro” es memorable, directo, plebiscitario. Ya es slogan.  Desmarque partidista: Al no mencionar PAN/PRI, se vuelve digerible para morenistas desencantados y clase medieros aspiracionistas, la Generación Z, es evidente que le resta clientela a Movimiento Ciudadano.   

Prueba de concepto: Presupuesto CRECES es tangible. Puede decir “ya lo hice, funciona” y mostrar videos de vecinos votando obra. 

Vulnerabilidades. Orfandad estructural: “Sonora Con Todo” aún no es partido. Si no logra candidatura común, compite contra la maquinaria de Morena y Aliados del Verde, PT y PES. 

Techo de Hermosillo: Su narrativa está muy anclada a la capital. Tiene que demostrar que entiende el Yaqui, la sierra, la frontera. Cuestionar “ideologías” lo puede alejar de bases panistas y priistas que aún pesan en municipios rurales.

3. Prospectiva: Escenarios hacia 2027.

Escenario 1: Polarización 4T vs. Anti-4T.

Si la elección se plebiscita como “continuidad vs. cambio”, Javier Lamarque capitaliza el voto duro de Morena + programas sociales.

Toño Astiazarán tendría que sumar todo el voto opositor: PAN, PRI, MC y apartidistas. Su reto: que no lo perciban como “el candidato del PRIAN”.

Su oportunidad: si Claudia Sheinbaum sigue bajando en aprobación en 2026, el voto de castigo lo buscará a él.

Escenario 2: Elección de perfiles y agendas locales.

Si la campaña se va a temas: agua, seguridad, nearshoring, energía, ambos tienen juego. Javier Lamarque ofrece “Cajeme como laboratorio de la 4T”.

Toño Astiazarán ofrece “Hermosillo como ciudad modelo”. Gana quien mejor territorialice: Javier Lamarque tiene que salir de Cajeme; Toño Astiazarán tiene que entrar al Sur, a los Valles del Yaqui y mayo.

El Presupuesto participativo CRECES vs. los Comités Seccionales de la 4T será el debate de modelos de participación ciudadana y política electoral.

Escenario 3: Convergencia inesperada.

No descartable. Si Morena se fractura en Sonora, Toño Astiazarán podría ser el candidato de unidad de una alianza amplia “sin partidos”. Si Alfonso Durazo no logra imponer sucesor, Javier Lamarque podría negociar ser el puente entre Morena y esa clase media que hoy le aplaude a Toño Astiazaran. Ambos hablan de “unidad” y “sociedad civil”.

El que logre ganarle el electorado al otro antes de 2026, obliga al otro a negociar.

4. Conclusión: Dos proyectos, una sola disputa, la Hegemonía de Sonora.

Por el centro: Ambos pelean por la sociedad civil no militante. Javier Lamarque la quiere meter a Morena; Toño Astiazarán la quiere sacar de los partidos. Quien gane esa franja, gana Sonora. 

Por el relato: Javier Lamarque vende “escuchar y continuar”. Toño Astiazarán vende “resolver y unir”. El primero es evolución; el segundo es corrección.  Todo por el 2026.

La elección municipal intermedia será el laboratorio. Si Javier Lamarque retiene Cajeme y gana Guaymas/Navojoa para Morena, llega fuerte.

Si Toño Astiazarán coloca alcaldes de “Sonora Con Todo” en ciudades medias, demuestra que su marca camina sin siglas. 

Frases finales tipo War Room:

Javier Lamarque , un político maduro , te pide que confíes en el Movimiento  de la 4 T y su Segundo Piso  . 

Toño Astiazarán , el asertivo  y eficaz político, te pide que confíes en él. 


jueves, 18 de junio de 2026

¿Le funcionará el sistema de nominación mediante encuestas a Morena? .

Maestro Francisco Javier Aragón Salcido.

 

Morena en Sonora ya tiene definido su método: no será una primaria, sino un largo y controlado proceso de “encuestas” que se extenderá de julio-agosto de 2026 , que proyectará hasta octubre de 2026 ,  Sera mucho tiempo en  el LIMBO.

El ganador no se llamará candidato, sino Coordinador Estatal de la Defensa de la Cuarta Transformación y la Soberanía Nacional. Solo hasta marzo de 2027 se “mimetizará” en candidato oficial.

Es el mismo manual aplicado en el EDOMEX , Veracruz, CDMX y la elección presidencial de 2024. Una jugada de pizarrón ya muy vista, que sigue generando más dudas que certezas.

Durante un par de meses, los aspirantes deberán hacer campaña sin poder llamarla campaña. Formalmente buscarán ser “coordinadores de la defensa de la 4T”, pero todos saben que el que gane la encuesta será el candidato a gobernador.

Mientras tanto, perderán la visibilidad natural que les da su cargo actual, y ni la Presidenta ni el Gobernador podrán manifestar preferencia por alguno, so pena de provocar inconformidades y fracturas internas.

El año pasado vimos el destape desordenado: la Presidenta mencionó a Javier Lamarque, Celida López reclamó mayor popularidad, Lorenia Valles mostró interés, Heriberto Aguilar  respaldó a Javier Lamarque , y Froylan Gámez , María Dolores del Rio  y Adolfo Salazar se sumaron a la lista. Javier Lamarque anunció que pediría licencia en junio, pero llegaron instrucciones desde CDMX: licencia o renuncia, e inscripción  hasta el 22 de junio en la capital del país. Así se corrigen las líneas sobre la marcha.

El problema de fondo es evidente. Este esquema no genera interés de la ciudadanía , menos una oferta política atractiva para la sociedad civil. No hay una propuesta fresca, innovadora o siquiera competitiva.

En cambio, la oposición ya tiene un mensaje claro, sugestivo y no menos lapidario que resuena a lo largo y ancho del país : “Echarlos del poder por ineficientes y , por las peticiones de extradición , por parte de EU, que se abaten sobre funcionarios de Morena”.

Esa narrativa ya cala, es toda una LEYENDA URBANA Y NEGRA , MUY NEGRA . Sin candidato de unidad —como lo fue Alfonso Durazo en 2021—, Morena se verá obligada a remar contra la corriente del Mainstream nacional y sonorense.

El partido arrastra ya un inocultable desprestigio  , subproducto del ejercicio desatinado del poder. Sus lideres  no son malos, pero no parecen entender que, en democracia, el único antídoto real contra el desgaste es la alternancia.

Este proceso de “encuestas” anónimas , en lugar de dar legitimidad y certeza, alimenta especulaciones, rechazos y sospechas tanto dentro como fuera del partido. Y eso le cae como anillo al dedo a la oposición (PAN, PRI y MC), que solo tiene que esperar a que Morena se desgaste sola en un simulacro de competencia interna.

¿Funcionará esta vez? . Todo indica que será un tiempo perdido en lo político y un riesgo alto en lo electoral. Morena apuesta de nuevo por el control centralizado desde CDMX en vez de construir un proyecto genuinamente sonorense.

La historia reciente sugiere que cuando el método se impone sobre la realidad local, los resultados suelen ser decepcionantes. La alternancia no es un castigo, es un correctivo democrático. Y en Sonora, cada vez más ciudadanos parecen dispuestos a aplicarlo.

 

miércoles, 17 de junio de 2026

El @PartidoMorenaMx , @PVEM y @PTMexico lanzan el calendario de registro para las “Coordinaciones Estatales”: disciplina centralizada ante el riesgo de fractura interna .

Maestro Francisco Javier Aragón Salcido.

Este miércoles, las dirigencias de Morena, el Partido Verde Ecologista de México (PVEM) y el Partido del Trabajo (PT) presentaron un calendario unificado de registro de aspirantes a las Coordinaciones Estatales de Defensa de la Transformación —eufemismo que, en los hechos, designa a quienes serán sus candidatos a gobernador en las 17 entidades que renovarán gubernatura en 2027.

 

El registro se abrirá del 22 al 27 de junio de 2026 en el World Trade Center de la Ciudad de México, por bloques de estados. Para Sonora, la fecha clave es el viernes 26 de junio.

Vendrán luego encuestas en julio y agosto, y la definición de los “coordinadores” en septiembre. Todo bajo la supervisión de la Comisión Nacional de Elecciones de Morena. Mucho tiempo. ¿Perdido?.

¿Qué significa realmente este comunicado? No es un simple trámite administrativo. Es un intento explícito de contener la guerra interna que ya desbordaba al movimiento. Con más de 50 aspirantes compitiendo por 17 gubernaturas, la competencia se había vuelto ingobernable: giras prematuras, espectaculares, reuniones masivas y posicionamientos que amenazaban con fracturar al bloque oficialista antes de tiempo.

 

La convocatoria persigue objetivos claros y pragmáticos:

1.   Imponer disciplina. Obliga a los aspirantes a registrarse formalmente y, sobre todo, a pedir licencia o renunciar a sus cargos públicos.

2.   Centralizar el poder. Aunque se habla de “encuestas”, el proceso lo administra el centro nacional. Eso permite validar perfiles, aplicar filtros (corrupción, vínculos con crimen organizado, cacicazgos familiares), excluir incómodos y construir acuerdos políticos previos a la encuesta final. El “dedazo” no desaparece; se disfraza de encuesta.

3.   Evitar dinastías y grupos cerrados. Morena endurece reglas contra sucesiones familiares, aprendiendo de experiencias previas dolorosas.

4.   Llegar unidos a 2027. El verdadero enemigo, según la dirigencia, no es la oposición (PAN, PRI, MC), sino la posibilidad de que los perdedores se rebelen, operen en contra, migren a otros partidos o provoquen divisiones locales. La palabra clave es unidad.

En Sonora: el mismo patrón nacional . El estado sigue el guion al pie de la letra. Aspirantes fuertes a suceder a @AlfonsoDurazo como; @JavierLamarque_, @LoreniaValles_, @CelidaLopezC, @FroylanGamezC, @MaDoloresRío y @Adolfo Salazar_ se anotarán antes del 26 de junio. Hay posicionamiento anticipado, competencia intensa y necesidad urgente de disciplina.

 

Mientras Morena resuelve su interna en los próximos tres meses, la oposición —con nombres como @TonoAstiazaran, @LuisDonaldo ColosioRiojas, @DamianZepeda, @HuataLupe @VHHugoCelaya o @RDíazBrown— tiene una ventana para construir  alianzas y presentar una oferta política amigable para con la Sociedad Civil.

La convocatoria no busca derrotar a la oposición; busca evitar que Morena se derrote a sí mismo.

Interpretación de fondo. Las encuestas ya no parecen idóneas para calmar las ambiciones. Este mecanismo unificado huele a regreso disfrazado del tapado y el dedazo.

No hay candidaturas comunes ni coaliciones formales todavía, lo que sugiere que el bloque oficialista podría llegar fracturado o, al menos, con tensiones no resueltas. Morena, como partido hegemónico, está perdiendo control absoluto de los procesos sucesorios, y lo sabe.

El comunicado oficial busca proyectar orden y unidad. En realidad, revela temor a la desbandada interna. Contener la sangre en los pasillos del movimiento es hoy la prioridad número uno de la 4T rumbo a 2027.

La verdadera intención política se lee entre líneas: “primero organicémonos para no matarnos entre nosotros”. Mientras tanto, el reloj electoral avanza. El proceso formal inicia en octubre, precampañas en noviembre y coaliciones en enero. La oposición haría bien en no desperdiciar estos meses. Es su ventaja competitiva. Alea Iacta Est.

 


lunes, 15 de junio de 2026

RAYMUNDO RIVA PALACIO Y LA MEMORIA SELECTIVA DEL PODER.

Maestro Francisco Javier Aragón Salcido. 


La columna publicada por Raymundo Riva Palacio el 15 de junio de 2026 sobre el gobernador Alfonso Durazo constituye un interesante ejercicio de narrativa política, aunque no necesariamente de rigor probatorio.

Al leerla, surge una pregunta inevitable: ¿estamos ante una investigación periodística sustentada en pruebas o ante una recopilación de sospechas, insinuaciones, versiones de terceros y juicios personales acumulados durante más de treinta años de vida política nacional?

La pregunta es pertinente porque quien escribe no es un observador externo de la historia reciente de México.

Raymundo Riva Palacio formó parte de una generación de periodistas estrechamente vinculada a las estructuras del poder político de finales del siglo XX.

Fue Director General de Notimex 1988-1990 , durante el gobierno de Carlos Salinas de Gortari,   uno de los sexenios más polémicos de la historia contemporánea de México, marcado por profundas reformas económicas, por el asesinato de Luis Donaldo Colosio Murrieta, por el levantamiento zapatista y por una crisis política cuyas consecuencias aún resienten las instituciones nacionales.

No se menciona este antecedente para desacreditarlo, sino para recordar que nadie escribe desde la neutralidad absoluta. Toda interpretación histórica tiene contexto. Toda memoria tiene selección. Y toda selección tiene intención.

PRIMERA OMISIÓN: EL CULIACANAZO NO FUE UNA DECISIÓN DE ALFONSO DURAZO.

La columna presenta como una verdad indiscutible que Alfonso Durazo solicitó la liberación de Ovidio Guzmán López y que ello constituiría evidencia de una supuesta colaboración gubernamental con el Cártel de Sinaloa.

Sin embargo, omite un hecho incontrovertible. Andrés Manuel López Obrador asumió públicamente la responsabilidad política de aquella decisión. La justificó como una medida destinada a evitar una masacre de civiles, militares y policías. Puede discutirse si fue correcta o incorrecta. Puede criticarse políticamente.

Pero convertir una decisión de Estado asumida públicamente por el Presidente de la República en prueba de complicidad criminal constituye una inferencia política, no una conclusión jurídica.

SEGUNDA OMISIÓN: LAS ACUSACIONES PROCEDEN DE UNA ÉPOCA MARCADA POR GENARO GARCÍA LUNA.

Riva Palacio revive el caso de Nahúm Acosta Lugo para sugerir una sombra permanente sobre Alfonso Durazo.

Lo que no explica es que aquella investigación se desarrolló bajo la influencia de los aparatos de inteligencia y procuración de justicia que años después quedarían gravemente cuestionados por la condena de Genaro García Luna en los Estados Unidos.

Resulta paradójico que expedientes construidos durante la era de García Luna sean presentados hoy como referencias confiables, mientras se ignora que el principal responsable de aquellas estructuras terminó condenado por colaborar con organizaciones criminales.

Si las sospechas bastaran para condenar, entonces la historia reciente de México debería ser reescrita completa.

TERCERA OMISIÓN: EL CASO COLOSIO.

Riva Palacio ridiculiza a Alfonso Durazo llamándolo "la viuda más exitosa de Colosio".

Pero omite recordar que Durazo fue secretario particular de Luis Donaldo Colosio Murrieta y uno de los hombres más cercanos al candidato presidencial asesinado.

También omite señalar que durante más de tres décadas las dudas sobre aquel magnicidio no han desaparecido de la vida pública nacional.

Miles de mexicanos, periodistas, investigadores, académicos y políticos han cuestionado la versión oficial.

No fue Alfonso Durazo quien creó esas dudas.

Las creó la propia incapacidad del Estado mexicano para cerrar definitivamente uno de los episodios más oscuros de la historia contemporánea.

CUARTA OMISIÓN: EL SALINISMO Y SUS HERENCIAS.

Resulta curioso que en una columna plagada de referencias históricas no aparezcan cuestionamientos sobre el entorno político que gobernó México cuando ocurrieron los acontecimientos más traumáticos de aquella época.

No aparece una reflexión sobre las responsabilidades políticas derivadas del asesinato de Colosio.

No aparece una reflexión sobre la crisis de 1994.

No aparece una reflexión sobre la concentración de poder político y mediático característica de aquellos años.

Lo que sí aparece es un intento de presentar a Alfonso Durazo como una figura central en todos los episodios controvertidos de las últimas tres décadas.

Tal vez porque resulta más cómodo personalizar la historia que explicar sus complejidades.

QUINTA OMISIÓN: LAS ACUSACIONES SIN PRUEBAS.

La columna afirma que Alfonso Durazo llegó a la gubernatura de Sonora con financiamiento del narcotráfico.

La acusación es gravísima.

Por ello mismo exige pruebas extraordinarias.

¿Existe una sentencia judicial? . No.

¿Existe una acusación formal presentada por una fiscalía mexicana?. No.

¿Existe una acusación formal presentada por autoridades estadounidenses? . No se exhibe ninguna.

¿Existe una resolución judicial que acredite tales hechos?. Tampoco.

Entonces lo que existe es una afirmación política presentada como si fuera una conclusión jurídica. Y no son lo mismo.

SEXTA OMISIÓN: EL DOBLE RASERO.

Durante décadas, numerosos actores políticos mexicanos convivieron con estructuras de poder posteriormente cuestionadas.

Funcionarios, gobernadores, empresarios, líderes partidistas, mandos policiacos y operadores políticos participaron en sistemas que posteriormente fueron señalados por corrupción o por vínculos criminales.

Sin embargo, la columna concentra toda la sospecha sobre una sola persona. La historia de México es mucho más compleja. Si se va a juzgar el pasado, habría que juzgarlo completo.

SÉPTIMA OMISIÓN: LA PRESUNCIÓN DE INOCENCIA.

En una democracia constitucional, la presunción de inocencia no es una concesión. Es un derecho.

Ni Alfonso Durazo ni cualquier otro servidor público deben quedar exentos del escrutinio público.

Pero tampoco pueden ser condenados mediante insinuaciones periodísticas. La crítica es legítima. La investigación es necesaria. La fiscalización es indispensable.

Lo que resulta incompatible con el periodismo responsable es sustituir las pruebas por las sospechas y las sentencias por las inferencias.

Al final, la pregunta sigue siendo la misma:

Después de treinta años de señalamientos, sospechas y versiones, ¿dónde están las pruebas judiciales que acrediten las acusaciones centrales formuladas contra Alfonso Durazo?

Porque en un Estado democrático la diferencia entre una sospecha y una verdad sigue siendo la prueba.

Y esa prueba, hasta ahora, no aparece en la columna de Raymundo Riva Palacio.

 

domingo, 14 de junio de 2026

INFOGRAFÍA DIDÁCTICA . CURSO INTRODUCTORIO AL DERECHO DE RÉPLICA EN MÉXICO.

Maestro Francisco Javier Aragón Salcido. 


Cómo responder jurídicamente a una publicación falsa, inexacta o agraviante.

️ FUNDAMENTO LEGAL.

📜 Artículo 6° de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos

📖 Ley Reglamentaria del Artículo 6°, párrafo primero, en materia del Derecho de Réplica

🎯 OBJETIVOS DEL DERECHO DE RÉPLICA.

Restablecer hechos inexactos.

Proteger honor, imagen y credibilidad.

Evitar que la falsedad se convierta en "verdad pública".

Generar evidencia documental para una posible acción judicial.

1️ ¿CUÁNDO PROCEDE EL DERECHO DE RÉPLICA?.

️ SÍ PROCEDE CUANDO:

🔹 Se publican hechos falsos o inexactos.

🔹 Existe información agraviante.

🔹 Se causa un perjuicio político, profesional, económico o moral.

🔹 Se atribuyen conductas, delitos o vínculos sin pruebas.

NO PROCEDE NORMALMENTE CUANDO:

🔸 Se trata de opiniones personales.

🔸 Es crítica política subjetiva.

🔸 Son juicios de valor no verificables.

🔍 CLAVE JURÍDICA.

Opinión Protegida

Hecho Verificable

"Me parece un mal funcionario"

"Recibió dinero ilícito"

No procede réplica

Sí procede réplica

2️ NO RESPONDA IMPULSIVAMENTE.

ERROR FRECUENTE.

😡 Reaccionar emocionalmente en redes sociales.

CONSECUENCIAS.

📢 Amplifica la publicación.

🎭 Victimiza al columnista.

🔥 Escala el conflicto mediático.

LA RÉPLICA EFICAZ DEBE SER.

🧊 Fría

🎯 Precisa

️ Técnica

📄 Documentada

️ Breve

3️ ESTRUCTURA PROFESIONAL DE LA SOLICITUD.

A) IDENTIFICACIÓN DE LA PUBLICACIÓN.

📰 Medio

📅 Fecha

️ Autor

📌 Título

💬 Frases impugnadas

B) PRECISIÓN DE LA FALSEDAD.

NO decir:

"Eso es mentira"

SÍ señalar:

Qué hecho es falso

Por qué es falso

Cuál es la verdad verificable

C) EVIDENCIA DOCUMENTAL.

📄 Documentos

️ Resoluciones

📑 Contratos

🎥 Videos completos

🔬 Peritajes

🏛️ Registros públicos

📊 Datos oficiales

D) EXIGIR PUBLICACIÓN EQUIVALENTE.

️ Principio de proporcionalidad

️ Misma relevancia

️ Espacio semejante

️ Igual difusión

4️ TÉCNICA NARRATIVA RECOMENDABLE.

EVITAR

Venganza

Amenazas

Descalificaciones

Exabruptos

PROYECTAR.

Serenidad

Autoridad

Credibilidad

Solvencia jurídica

FÓRMULA DE ORO.

1. Reconocer la libertad de expresión

🗣️ "Respeto plenamente la libertad editorial..."

2. Precisar la inexactitud

🗣️ "Sin embargo, resulta incorrecta la afirmación..."

3. Corregir objetivamente

🗣️ "Los hechos verificables son los siguientes..."

4. Solicitar formalmente la réplica

🗣️ "Con fundamento en el artículo 6° constitucional..."

5️ ERROR ESTRATÉGICO: DEMANDAR PRIMERO.

LO RECOMENDABLE.

1️ Solicitud formal de réplica.

2️ Constancia de negativa u omisión.

3️ Acción judicial (sólo cuando exista):

️ Daño grave

️ Dolo evidente

️ Reiteración

️ Imputaciones delictivas

6️ CUANDO SE MEZCLAN OPINIONES Y HECHOS FALSOS.

EJEMPLO.

"A mi juicio, el funcionario está ligado a corrupción porque recibió contratos ilegales."

ANÁLISIS.

🛡️ "A mi juicio..." = Opinión protegida.

️ "Recibió contratos ilegales" = Hecho verificable.

ESTRATEGIA.

🎯 Atacar únicamente el hecho falso.

🚫 No combatir la opinión política.

7️ CONSERVACIÓN DE PRUEBAS.

SIEMPRE GUARDAR.

📸 Capturas certificadas

🔗 URL

📰 Edición impresa

🎥 Video

🎙️ Audio

🕒 Fecha y hora

¿POR QUÉ?

Porque algunos medios:

️ Editan

🗑️ Eliminan

🔄 Modifican contenidos

8️ MODELO TÉCNICO RESUMIDO.

📌 Fundamentación legal.

📌 Identificación de la publicación.

📌 Señalamiento preciso de la falsedad.

📌 Corrección objetiva de los hechos.

📌 Aportación de pruebas.

📌 Solicitud de publicación equivalente.

📌 Respeto a la libertad de expresión.

9️ PERSPECTIVA ESTRATÉGICA EN POLÍTICA.

EL DERECHO DE RÉPLICA ES:

️ Una herramienta jurídica.

📢 Un instrumento de control narrativo.

🛡️ Un mecanismo de defensa reputacional.

UNA RÉPLICA BIEN HECHA.

Exhibe falta de rigor periodístico.

Reposiciona credibilidad.

Fortalece legitimidad pública.

Construye evidencia jurídica.

UNA MALA RÉPLICA.

Parece censura.

Refleja intolerancia.

Genera desgaste político.

Debilita la posición pública.

💡 PRINCIPIO RECTOR.

"RESPONDER HECHOS CON EVIDENCIA,

NO EMOCIONES CON CONFRONTACIÓN"

️ Derecho de Réplica = Técnica Jurídica + Prudencia Estratégica + Control Narrativo.

Final del formulario