Maestro Francisco
Javier Aragón Salcido
La situación de Alejandro
“Alito” Moreno debe analizarse separando cuidadosamente tres planos: el
jurídico, el político y el estratégico. A agosto de 2026 existen elementos
objetivos que permiten hablar de un creciente cerco institucional y judicial,
pero todavía no hay elementos suficientes para afirmar que el gobierno de la 4T
haya decidido encarcelarlo.
1. El frente jurídico:
el expediente sigue vivo. El problema central de
Moreno ya no es solamente la antigua investigación por enriquecimiento ilícito.
La Fiscalía de Campeche mantiene una nueva línea de investigación relacionada
con presunto peculado y uso indebido de atribuciones y facultades,
derivada de hechos ocurridos durante su administración como gobernador.
Sobre esa base se
promovió una solicitud de declaración de procedencia —desafuero— ante la
Cámara de Diputados.
El procedimiento no
significa que Moreno sea culpable ni que exista actualmente una orden de
aprehensión. Significa que, si la Cámara determina retirar su inmunidad
procesal, la Fiscalía podría continuar el procedimiento penal sin la protección
constitucional derivada de su cargo.
El expediente se encuentra
en el ámbito de la Sección Instructora de la Cámara de Diputados, que
deberá analizar las pruebas y elaborar, en su caso, un dictamen para
posteriormente llevarlo al Pleno.
Por tanto, la secuencia
jurídica sería: Investigación → solicitud de desafuero → Sección Instructora
→ dictamen → Pleno de Diputados → eventual retiro del fuero → Fiscalía/juez →
proceso penal. Estamos, por tanto, antes de la etapa de una eventual
prisión.
2. El dato que modifica
el escenario: la detención de un ex colaborador. El elemento más reciente y políticamente
significativo es la detención en Campeche de un exdirector de Comunicación
Social vinculado a las administraciones de Carlos Miguel Aysa y Alejandro
Moreno, acusado de presunto peculado.
Este hecho adquiere
importancia porque se suma a investigaciones y detenciones anteriores de
exfuncionarios relacionados con aquella administración.
Por sí mismo, que un
ex colaborador sea detenido no demuestra responsabilidad penal de Moreno.
Pero sí abre una
posibilidad estratégica mucho más delicada para el expresidente del PRI: que
la Fiscalía vaya reconstruyendo una cadena de responsabilidades administrativas
y financieras que eventualmente pueda alcanzar al exgobernador.
El verdadero punto de
inflexión sería que alguno de los investigados aportara pruebas o testimonios
que vincularan directamente a Moreno con las operaciones bajo investigación.
3. ¿Está Alito
"desesperado"?. Conviene no utilizar
la palabra como diagnóstico personal, pero sí puede afirmarse que su
comportamiento revela una estrategia defensiva de creciente intensidad.
Moreno ha intensificado
sus viajes y gestiones en Washington y ha llevado sus denuncias contra el
gobierno mexicano y Morena ante distintos organismos y actores internacionales.
La lógica política es
clara: Internacionalizar el conflicto aumenta el costo político de cualquier
acción que eventualmente se emprenda contra él.
Su estrategia parece
consistir en transformar un posible problema judicial mexicano en un conflicto
de carácter democrático, institucional e internacional.
En términos
estratégicos: si el conflicto permanece exclusivamente dentro de México,
Moreno enfrenta un terreno institucional adverso; si logra internacionalizarlo,
aumenta la visibilidad y el costo político de cualquier procedimiento en su
contra.
4. ¿Moreno dejó de ser
útil para Morena?. Esta es probablemente la hipótesis política
más interesante.
Durante los últimos
años, Moreno tuvo una determinada utilidad como interlocutor, negociador y
factor de fragmentación de la oposición.
Pero el PRI de 2026 ya
no es el PRI histórico. Su fuerza territorial, electoral e institucional se ha
reducido considerablemente. En consecuencia, también puede haberse reducido el
valor político de su dirigente.
De ahí surge la
hipótesis: Alito pudo haber dejado de ser un interlocutor útil para el poder
y convertirse en un costo político.
Sin embargo, esto debe
manejarse como hipótesis, no como hecho demostrado.
Además, existe una
paradoja: encarcelar a Moreno podría permitirle transformarse de dirigente priista
profundamente cuestionado en "perseguido político",
proporcionándole una narrativa que actualmente no posee.
Por ello, desde una
perspectiva estrictamente estratégica, podría ser más conveniente para el
gobierno mantenerlo políticamente debilitado y jurídicamente vulnerable,
antes que convertirlo en mártir de la oposición.
5. El verdadero cerco:
cinco pérdidas de poder.
La situación de Moreno
puede resumirse como una acumulación de pérdidas:
|
Dimensión |
Situación |
|
Poder territorial |
El PRI perdió gran
parte de su presencia histórica |
|
Poder electoral |
El partido dejó de
ser una fuerza dominante |
|
Poder institucional |
Moreno enfrenta un
procedimiento de desafuero |
|
Poder de negociación |
Su capacidad de
interlocución disminuyó |
|
Poder narrativo |
Intenta compensarlo
mediante la internacionalización |
Por eso puede
observarse una paradoja: Mientras menor es su poder institucional interno,
mayor es la intensidad de su ofensiva política internacional.
6. ¿Lo van a meter a
prisión?.
Hoy no puede afirmarse. La hipótesis más
rigurosa es que Moreno se encuentra ante un riesgo jurídico creciente,
pero todavía existen varias etapas antes de una eventual privación de la
libertad.
Hay cuatro escenarios:
1. Desafuero y
judicialización.
La Cámara retira el fuero y la Fiscalía lleva el asunto ante un juez.
2. Desafuero sin
prisión inmediata.
El proceso avanza, pero Moreno enfrenta el procedimiento en libertad.
3. Contención jurídica.
La defensa consigue amparos, recursos o argumentos procesales que retrasan o
impiden el avance.
4. Escalada penal.
Las investigaciones contra ex colaboradores generan nuevas pruebas que vinculan
directamente a Moreno con los hechos investigados.
El cuarto escenario
sería el verdaderamente crítico.
7. Los seis indicadores
que debemos vigilar.
Para saber si realmente
se está pasando de un cerco político a un cerco penal, habrá que
observar:
1.
La resolución de la Sección Instructora.
2.
El contenido de su eventual dictamen.
3.
Si el desafuero llega al Pleno de Diputados.
4.
Nuevas detenciones de exfuncionarios de Campeche.
5.
La aparición de testimonios o documentos que involucren
directamente a Moreno.
6.
Una eventual solicitud judicial de captura una vez retirado
el fuero.
El indicador
decisivo será el quinto: nuevas pruebas que establezcan una conexión
directa entre Moreno y los hechos investigados.
Conclusión . Alejandro Moreno no está hoy en prisión ni
existe base suficiente para afirmar que su encarcelamiento sea una decisión
tomada por la 4T. Pero tampoco sería correcto minimizar lo que está
ocurriendo.
Existe una convergencia
inédita de factores: investigación penal + solicitud de desafuero +
pérdida de poder del PRI + investigaciones contra ex colaboradores + nuevas
detenciones + ofensiva internacional de Moreno.
La hipótesis de que "Alito
ya dejó de ser útil" es políticamente plausible, pero todavía no
demostrable. Lo que sí puede afirmarse es que Moreno enfrenta probablemente
el momento de mayor vulnerabilidad política y jurídica de su carrera. Y la
pregunta fundamental ya no es solamente:
¿Van por Alito? La pregunta
estratégica es:
¿Hasta dónde llegará el
expediente de Campeche y aparecerán pruebas capaces de conectar directamente al
exgobernador con las operaciones investigadas ?.
Si esas pruebas
aparecen, el escenario cambia radicalmente: el problema de Alejandro Moreno
dejaría de ser predominantemente político y se convertiría en un problema penal
de primer nivel.
Y entonces sí podría
comenzar a hablarse, con fundamento, de un verdadero camino hacia la pérdida
del fuero y una eventual judicialización.



