lunes, 13 de julio de 2026

Qué hacer y por dónde empezar para ganar, Toño Astiazaran, Cajeme y, Javier Lamarque, Hermosillo.

Maestro Francisco Javier Aragón Salcido. 

Desde la perspectiva del Modelo de Análisis de Construcción de Hegemonía Territorial (MACHT), que he desarrollado para estudiar los procesos de gobernanza y competencia política en los territorios, es posible identificar, al menos, ocho factores estructurales que ayudan a explicar por qué Cajeme y Hermosillo han evolucionado hacia modelos de gobierno claramente diferenciados.

Mientras en Cajeme Javier Lamarque mantiene rasgos predominantes de un gobierno vertical, centralizado y de fuerte conducción política, en Hermosillo Toño Astiazaran ha desarrollado un modelo relativamente más horizontal, participativo y abierto a la interlocución con la sociedad civil.

Estas diferencias no responden exclusivamente a la ideología del partido gobernante, sino a procesos históricos, económicos, culturales e institucionales acumulados durante décadas.

1. La cultura política heredada.  Durante gran parte del siglo XX, Cajeme fue un municipio cuya vida política estuvo fuertemente mediada por organizaciones corporativas, sindicatos, organizaciones campesinas y estructuras partidistas altamente disciplinadas. Este legado favoreció una cultura política donde la toma de decisiones se concentró en un reducido número de actores, mientras que la participación ciudadana independiente ocupó un lugar secundario.

Sin embargo, ese tablero comenzó a modificarse con dos acontecimientos nacionales de enorme trascendencia.

El primero fue la expropiación de tierras impulsada por el presidente Luis Echeverría Álvarez entre 1975 y 1976, que alteró profundamente la estructura económica y social del Valle del Yaqui.

El segundo ocurrió en 1982, con la estatización de la banca decretada por José López Portillo, medida que provocó una amplia reacción de los sectores empresariales y de las clases medias, favoreciendo el crecimiento político del Partido Acción Nacional (PAN).

Ambos acontecimientos modificaron parcialmente el equilibrio político regional, aunque sin eliminar completamente la cultura política centralizada que históricamente caracterizó a Cajeme.

2. La lógica de los programas sociales.  Una parte importante de la legitimidad política de Morena se ha construido mediante programas sociales de carácter redistributivo.

En numerosos casos, esta estrategia ha reproducido mecanismos de intermediación política semejantes a los utilizados durante décadas por el antiguo régimen priista, fortaleciendo una relación directa entre el gobierno y los beneficiarios, con escasa participación de organizaciones ciudadanas autónomas en el diseño y evaluación de las políticas públicas.

3. La crisis de seguridad pública.  Desde hace varios años, Cajeme enfrenta elevados niveles de violencia e inseguridad. También resulta notoria la presencia e influencia de población proveniente de Sinaloa, fenómeno que ha transformado parcialmente la dinámica demográfica y social del municipio.

Cuando la seguridad pública se convierte en la principal preocupación ciudadana, los gobiernos tienden a privilegiar decisiones rápidas, altamente centralizadas y con fuerte control político.

Paralelamente, el miedo reduce la disposición de los ciudadanos para organizarse, denunciar irregularidades o participar activamente en los asuntos públicos, debilitando así los mecanismos de gobernanza participativa.

4. La debilidad del tejido asociativo.  La fortaleza de la gobernanza depende, en buena medida, de la existencia de un tejido social organizado.

Cuando las colonias carecen de comités vecinales activos, existen pocas organizaciones de la sociedad civil y predominan bajos niveles de participación comunitaria, el gobierno dispone de escasos interlocutores con quienes construir políticas públicas compartidas.

En esas circunstancias, la administración pública termina asumiendo funciones que, en sociedades con mayor capital social, suelen ser desarrolladas por la propia ciudadanía.

5. La centralización partidista.  Cuando las prioridades políticas y administrativas se definen principalmente desde las dirigencias partidistas o desde otros niveles de gobierno, el margen de autonomía de los gobiernos municipales disminuye considerablemente. En estos contextos, las decisiones estratégicas se concentran en pocos actores, reduciendo la capacidad de innovación institucional y limitando la construcción de esquemas de gobernanza horizontal.

6. Los incentivos político-electorales.  Todo modelo político genera incentivos para su propia reproducción. Si un esquema sustentado en programas sociales, estructuras partidistas disciplinadas y decisiones altamente centralizadas ha producido victorias electorales reiteradas, los incentivos para modificarlo son reducidos. Desde la lógica de los actores políticos, cambiar una fórmula que ha demostrado eficacia electoral implica asumir riesgos innecesarios.

7. La composición social de Cajeme y Hermosillo.  La estructura social de ambos municipios presenta diferencias profundas.

Hermosillo concentra una mayor presencia de instituciones gubernamentales, universidades, centros de investigación, colegios de profesionistas, cámaras empresariales, empresas de servicios especializados y una clase media considerablemente más amplia.

Estos sectores suelen demandar mayores niveles de transparencia, deliberación pública, rendición de cuentas y participación ciudadana.

Asimismo, la evolución histórica de Hermosillo contribuyó a consolidar esta cultura política.

La actividad ganadera, tradicionalmente de carácter familiar y hereditario, coexistió con el desarrollo agrícola de la Costa de Hermosillo, impulsado desde 1946 bajo un modelo orientado hacia la inversión privada ,  las colonias  ,  marginando la organización ejidal. .

Posteriormente, los diversos grupos empresariales y profesionales poblaron colonias como el Centenario, Pitic, Modelo y San Benito, mientras que buena parte de la población ejidal se asentó en el Poblado Miguel Alemán, Kino Viejo y el Ejido Plan de Ayala, en Hermosillo, se ubicaron en las Colonias Olivares y , El Choyal .

Por el contrario, Cajeme desarrolló una estructura económica distinta, fuertemente vinculada al complejo agroindustrial del Valle del Yaqui, con dinámicas sociales e históricas propias que dieron origen a una cultura política diferente.

A ello debe añadirse la presencia histórica, ancestral y demográficamente significativa de la Nación Yaqui, cuya identidad colectiva ha mostrado una notable capacidad para preservar sus formas de organización y resistir procesos de aculturación, constituyéndose en un actor territorial con lógica propia.

8. El estilo de liderazgo.  Finalmente, el tipo de liderazgo ejercido por quienes gobiernan también influye decisivamente en el modelo de gobernanza.

Existen administraciones que privilegian la eficacia ejecutiva mediante una elevada concentración de decisiones, mientras que otras consideran que el diálogo permanente, la construcción de consensos y la participación ciudadana fortalecen la legitimidad de las políticas públicas, aun cuando ello implique procesos de decisión más lentos.

En consecuencia, el modelo de gobierno que predomina en cada municipio no depende únicamente de la voluntad del gobernante, sino de la interacción entre la cultura política, las instituciones, la estructura social, el contexto de seguridad, los incentivos electorales y el estilo de liderazgo que logra articular esos factores.

 

domingo, 12 de julio de 2026

¿Por qué en Cajeme prevalece un modelo de gobierno más vertical y centralizado, mientras que en Hermosillo se observa uno más horizontal y participativo ?.

Maestro Francisco Javier Aragón Salcido

Hipótesis. La predominancia de un modelo de gobernanza vertical en un territorio no obedece exclusivamente a la ideología del partido que gobierna. El caso de Morena permite ilustrarlo con claridad.

En realidad, el tipo de gobernanza que se desarrolla en un municipio es el resultado de la interacción de diversos factores: la cultura política local, el diseño institucional, los incentivos electorales, el contexto de seguridad, la fortaleza del tejido asociativo, la estructura socioeconómica y el estilo de liderazgo.

Desde la perspectiva del Modelo de Análisis de Construcción de Hegemonía Territorial (MACHT) pueden identificarse, al menos, ocho factores que ayudan a explicar por qué Cajeme y Hermosillo han desarrollado modelos de gobernanza distintos.

1. La cultura política heredada.  Durante décadas, Cajeme fue un municipio donde la actividad política estuvo fuertemente mediada por organizaciones corporativas, sindicatos, organizaciones campesinas y estructuras partidistas altamente disciplinadas. Este legado favoreció una cultura política donde la toma de decisiones se concentraba en pocos actores y la participación ciudadana independiente ocupaba un espacio secundario.

2. La lógica de los programas sociales.  Morena ha construido una parte importante de su legitimidad política mediante programas de carácter redistributivo. En muchos casos, esta estrategia ha reproducido mecanismos de intermediación política semejantes a los que durante décadas utilizó el PRI. Además, la incorporación de numerosos cuadros priistas a Morena facilitó la continuidad de esas formas tradicionales de movilización y vinculación política.

3. La crisis de seguridad pública.  Desde hace varios años, Cajeme enfrenta elevados niveles de violencia e inseguridad. Cuando la seguridad se convierte en la principal preocupación de la población, los gobiernos suelen privilegiar decisiones rápidas y centralizadas. Al mismo tiempo, el temor reduce la disposición de los ciudadanos para organizarse, denunciar o participar activamente en los asuntos públicos.

4. La debilidad del tejido asociativo.  Si las colonias cuentan con pocos comités vecinales activos, escasas organizaciones de la sociedad civil o bajos niveles de participación comunitaria, el gobierno dispone de menos interlocutores para impulsar mecanismos de gobernanza participativa. En esas condiciones, la administración pública termina asumiendo funciones que, en contextos con mayor capital social, son desarrolladas por la propia ciudadanía.

5. La centralización partidista.  Cuando las prioridades políticas y administrativas se definen principalmente desde las dirigencias partidistas o desde otros niveles de gobierno, el margen de autonomía e innovación de los gobiernos municipales se reduce considerablemente. Como consecuencia, las decisiones estratégicas tienden a concentrarse y disminuyen los espacios para la participación local.

6. Los incentivos político-electorales.  Si un modelo sustentado en programas sociales, estructuras partidistas y decisiones centralizadas ha permitido obtener victorias electorales, existen pocos incentivos para modificarlo. Sólo cuando aumenta la competencia política o cambia el comportamiento del electorado surge la necesidad de innovar mediante esquemas más abiertos de participación ciudadana.

7. La composición social de Cajeme y Hermosillo.  La estructura social de ambos municipios presenta diferencias importantes.

Hermosillo concentra una mayor presencia de instituciones gubernamentales, universidades, colegios de profesionistas, cámaras empresariales, empresas de servicios especializados y una clase media más amplia, sectores que tradicionalmente demandan mayores espacios de diálogo, transparencia y participación.

Por el contrario, Cajeme posee una composición económica e histórica distinta, con una fuerte base agroindustrial y dinámicas sociales propias que han configurado una cultura política diferente.

8. El estilo de liderazgo.  Existen administraciones que privilegian la eficacia ejecutiva mediante una alta concentración de decisiones. Otras consideran que la construcción de consensos, el diálogo y la participación ciudadana fortalecen la legitimidad de las políticas públicas, aun cuando ello implique procesos más lentos. En consecuencia, el liderazgo puede reforzar un modelo vertical de gobernanza o impulsar uno más horizontal y participativo.


viernes, 10 de julio de 2026

DEBILIDAD DE MORENA ORIGINÓ LA ALIANZA ESTRATÉGICA DE MANLIO FABIO BELTRONES, ARMANDO LÓPEZ NOGALES, EDUARDO BOURS Y GUILLERMO PADRÉS.

Maestro Francisco Javier Aragón Salcido.

Las condiciones objetivas y subjetivas del escenario político.

En política, las alianzas no surgen por casualidad. Generalmente son consecuencia de una lectura estratégica del entorno y de la percepción compartida de que existe una oportunidad para disputar el poder.

En el caso de Sonora, diversos factores están modificando las condiciones subjetivas de la competencia electoral rumbo a 2027.

En la opinión pública, al partido Morena le están impactando severamente cuatro asuntos que han deteriorado su narrativa política:

1.   Las controversias relacionadas con los llamados "Extraditables".

2.   Las investigaciones sobre el denominado "Huachicol Fiscal".

3.   Las crecientes críticas a los resultados de ocho años de una gestión que amplios sectores califican como ineficaz.

4.   Y, más recientemente, el impacto político derivado del desastroso resultado electoral en Coahuila, que abrió un debate nacional sobre la capacidad territorial y organizativa del partido gobernante.

Estas circunstancias han provocado un cambio subjetivo importante en la correlación de fuerzas.

La convergencia de los exgobernadores.

En ese contexto, los grupos políticos identificados con los exgobernadores Manlio Fabio Beltrones Rivera, Armando López Nogales, Eduardo Bours Castelo y Guillermo Padrés Elías han comenzado un proceso de convergencia política alrededor de Antonio Astiazarán Gutiérrez.

Mientras Morena continúa definiendo su candidatura y, en muchos casos, "deshoja la margarita", proyectando una imagen de falta de mando y ausencia de consensos, los grupos de oposición parecen haber optado por una estrategia completamente distinta.

Durante todo lo que resta de 2026 concentrarán sus esfuerzos en tres objetivos fundamentales:

  • Blindar políticamente a su eventual candidato frente a los embates de Morena.
  • Construir una narrativa política común que permita cohesionar a las distintas corrientes opositoras.
  • Consolidar una estructura electoral altamente competitiva para disputar con posibilidades reales la gubernatura de Sonora en 2027.

Una lectura estratégica del desgaste de Morena.

La lógica de esta maniobra resulta relativamente sencilla.

Los exgobernadores, todos ellos políticos con amplia experiencia electoral y de gobierno, perciben que Morena llegará a la elección de 2027 con un nivel de desgaste considerablemente mayor al observado en procesos anteriores.

No se trata únicamente del desgaste natural del ejercicio del poder.

A ello se suman factores políticos, económicos, administrativos, judiciales y de opinión pública que hoy forman parte del debate nacional e incluso internacional.

Ese escenario es radicalmente distinto al de 2021.

En aquella elección prácticamente existía un consenso de que el candidato de Morena, PT y Partido Verde, Alfonso Durazo Montaño, obtendría una victoria cómoda frente al candidato del PRIAN, Ernesto "El Borrego" Gándara Camou.

Hoy las condiciones políticas son muy diferentes.

El ejército electoral de 2027.

Si este proceso de convergencia logra consolidarse, para marzo de 2027 —cuando inicie formalmente el proceso electoral— la oposición podría disponer de un auténtico ejército electoral.

Un aparato integrado por operadores políticos experimentados, liderazgos territoriales consolidados, estructuras partidistas probadas y una importante base de respaldo proveniente de la Sociedad Civil Organizada.

A ello habría que agregar el apoyo de amplios sectores de la clase media, segmento que diversos analistas consideran cada vez más distante del discurso populista que ha predominado durante los últimos ocho años.

El contraste entre Morena y la oposición.

El comportamiento de los principales actores políticos revela un contraste particularmente interesante.

En Morena, prácticamente toda la competencia interna gira alrededor de la candidatura a la gubernatura.

La inscripción de siete aspirantes para coordinar la Defensa de la Cuarta Transformación refleja que, al interior del partido, prevalece la percepción de que existen amplias posibilidades de conservar el gobierno estatal.

Sin embargo, pese a que el puntero y fundador del movimiento en Sonora es el tres veces alcalde de Cajeme, Javier Lamarque Cano, hasta este momento no ha logrado construir el consenso interno necesario para cerrar filas en torno a su proyecto.

Y en política, el tiempo vale oro.

El riesgo de repetir los errores del viejo PRI.

Existe además otro elemento que merece atención. Morena parece estar reproduciendo algunas prácticas del PRI de los años ochenta.

Al disponer de abundantes recursos públicos y partidistas, gran parte de su esfuerzo continúa concentrándose en la organización de eventos masivos, concentraciones y movilizaciones faraónicas  .

Mientras tanto, la oposición podría estar desarrollando una estrategia mucho más silenciosa, pero también mucho más eficaz.

Durante décadas, el PAN aprendió que las elecciones no se ganaban únicamente con grandes mítines, sino construyendo organización territorial, reclutando representantes de casilla, formando estructuras ciudadanas y realizando una paciente labor de penetración política.

Hoy, la eventual alianza entre PAN y PRI podría recuperar precisamente esa experiencia acumulada.

Con estructuras electorales ampliamente probadas, operadores con décadas de experiencia y una inversión mucho menor en actos espectaculares, no sería extraño que lograran compensar la ventaja presupuestal de Morena mediante una organización electoral más eficiente.

La verdadera fortaleza de una elección no siempre reside en quién gasta más, sino en quién organiza mejor.

El retador. En la oposición ocurre exactamente lo contrario.

Hasta ahora, el exitoso alcalde de Hermosillo, Antonio Astiazarán Gutiérrez, aparece como el único aspirante con posibilidades reales de encabezar una gran coalición para disputar la gubernatura.

Esa circunstancia reduce significativamente la competencia interna y facilita la construcción de una candidatura de unidad.

Paradójicamente, el escenario cambia por completo cuando se analiza la elección por la Presidencia Municipal de Hermosillo.

Mientras que en Morena son pocos los perfiles interesados en competir —lo que podría interpretarse como la percepción de que se tratará de una contienda particularmente difícil—, en la oposición integrada por PAN, PRI y Movimiento Ciudadano existen más de siete aspirantes con posibilidades reales.

En otras palabras, mientras Morena concentra toda su energía en definir la candidatura al Gobierno del Estado, la verdadera competencia interna de la oposición parece ubicarse en la candidatura por la alcaldía de Hermosillo.

La explicación es sencilla: entre numerosos liderazgos opositores prevalece la percepción de que Hermosillo es una plaza políticamente favorable y que la continuidad del proyecto encabezado por Antonio Astiazarán constituye, hoy por hoy, uno de los principales activos electorales de la coalición rumbo a 2027.

 

jueves, 9 de julio de 2026

El Melting Pot: ¿Es posible una alianza entre beltronistas, lopeznogalistas, boursistas y padresistas? .

Maestro Francisco Javier Aragón Salcido. 


La viabilidad de una coalición competitiva para la elección de gobernador de Sonora en 2027 dependerá, en gran medida, de la capacidad de las principales corrientes políticas de la oposición para construir una identidad común, por encima de sus diferencias históricas.

Si los grupos identificados con Manlio Fabio Beltrones, Armando López Nogales, Eduardo Bours Castelo y Guillermo Padrés Elías decidieran cerrar filas en torno a Antonio Astiazarán Gutiérrez, podrían iniciar, durante el resto de 2026, un proceso de consolidación política orientado a blindar su candidatura, fortalecer su narrativa y articular una estructura electoral altamente competitiva.

Para el inicio formal del proceso electoral de 2027, esa alianza tendría la posibilidad de haber conformado un experimentado y poderoso ejército electoral, anclado principalmente en la sociedad civil organizada y respaldado por una clase media que, según diversos análisis políticos, muestra un creciente desgaste frente a la retórica populista que ha predominado durante los últimos ocho años.

El origen del concepto Melting Pot.

El término Melting Pot (crisol de razas o crisol cultural) alcanzó notoriedad mundial con la obra teatral The Melting Pot, escrita en 1908 por Israel Zangwill. En ella se describía cómo los millones de inmigrantes europeos que llegaban a Estados Unidos terminaban integrándose en una nueva identidad nacional, adoptando valores compartidos y dejando atrás muchas de las diferencias culturales que los distinguían en sus países de origen.

Con el tiempo, el concepto se convirtió en una de las principales explicaciones sociológicas sobre la construcción de la identidad estadounidense: una sociedad heterogénea donde diversas culturas, religiones y tradiciones convergen para formar un proyecto político y social común.

La extrapolación al caso de Sonora.

Llevado al terreno político sonorense, el concepto del Melting Pot puede entenderse como la integración de grupos políticos con trayectorias distintas, incluso con diferencias y rivalidades del pasado, pero capaces de construir una causa superior: ofrecer una alternativa de gobierno frente al partido dominante.

Desde esta perspectiva, resulta significativo que diversos actores de Morena recurran con frecuencia al calificativo de "prianistas" para referirse a la oposición. Esa narrativa refleja que perciben la eventual convergencia entre PRI, PAN y otros actores políticos como un adversario potencialmente competitivo, peligroso, particularmente en un escenario de elección abierta, libre y equitativa.

En contraste, todo indica que Morena llegará a la contienda con una estructura predominantemente burocrática y partidista. En su interior coexistirán dos grandes bloques: por un lado, los fundadores del movimiento, provenientes de la izquierda tradicional y aún con un peso determinante en la conducción del partido; y, por otro, los cuadros emergentes incorporados desde otras fuerzas políticas, cuya influencia dependerá más de las necesidades electorales que de una identidad ideológica compartida.

En consecuencia, la elección de 2027 podría convertirse en la confrontación de dos modelos de integración política: por un lado, una coalición opositora que funcione bajo la lógica del Melting Pot, donde distintas corrientes confluyen en un proyecto común sustentado en la sociedad civil y la clase media; y, por otro, un partido gobernante cuya cohesión dependerá del equilibrio entre sus fundadores y los grupos políticos incorporados en los últimos años.

 


miércoles, 8 de julio de 2026

La consolidación del bloque opositor y la configuración del tablero rumbo a Sonora 2027.

Maestro Francisco Javier Aragón Salcido. 


I. Coyuntura.-

A poco más de medio año del inicio formal del proceso electoral, la elección por la gubernatura de Sonora comienza a entrar en una nueva fase.

Durante varios meses existió la percepción de que los principales liderazgos históricos de la oposición permanecían excesivamente pasivos. Esa ausencia generaba incertidumbre sobre la capacidad del bloque opositor para construir un proyecto competitivo frente al partido gobernante.

Sin embargo, el escenario empieza a modificarse.

La incorporación paulatina al debate público y a la actividad política de figuras como Manlio Fabio Beltrones Rivera, Guillermo Padrés Elías, Eduardo Bours Castelo, Alfonso Elías Serrano y Ramón Corral Ávila abre la posibilidad de una articulación política más amplia. A ellos podrían sumarse, con distintos grados de involucramiento, Armando López Nogales, Ernesto Gándara Camou, Javier Gándara Magaña, Luis Donaldo Colosio Riojas y Claudia Pavlovich Arellano.

No necesariamente significa una alianza formal ni una coordinación total, pero sí puede interpretarse como la activación de un conjunto de liderazgos con capacidad de incidir en el proceso.

II. Correlación de fuerzas.

La elección de 2027 podría enfrentar dos grandes bloques.

Morena.

Dispone de:

  • El aparato gubernamental estatal.
  • La estructura partidista.
  • La identificación de una parte importante del electorado con la marca Morena.
  • Recursos políticos derivados del ejercicio del gobierno.

Sin embargo, enfrenta desafíos potenciales como:

  • El desgaste natural del ejercicio del poder.
  • La competencia interna entre aspirantes.
  • El riesgo de fragmentación si la candidatura no logra integrar a todos los grupos.
  • La evaluación ciudadana de los resultados del gobierno estatal y de los gobiernos municipales.

Oposición.

La oposición parece orientarse hacia una lógica distinta.

En lugar de depender de un solo liderazgo, podría buscar la integración de varias generaciones políticas.

Cada actor aportaría recursos diferentes:

  • Beltrones: experiencia, negociación nacional y operación política.
  • Bours: estructura regional, redes empresariales y experiencia administrativa.
  • Padrés: presencia en sectores del panismo tradicional.
  • Alfonso Elías: capacidad de interlocución con diversos grupos.
  • Ramón Corral: experiencia organizativa y partidista.
  • López Nogales: liderazgo histórico.
  • Ernesto Gándara: posicionamiento ciudadano y capacidad de conciliación.
  • Javier Gándara: vínculos con sectores empresariales.
  • Colosio Riojas: eventual capacidad de atraer segmentos urbanos y electores jóvenes.
  • Pavlovich: conocimiento institucional y relaciones políticas.

No implica que todos participen en el mismo nivel ni bajo un mismo acuerdo, pero la coincidencia de estos perfiles podría fortalecer la competitividad opositora.

III. Hipótesis estratégica.

La principal función política de este conjunto de liderazgos no necesariamente sería conducir la campaña.

Su papel más importante podría consistir en construir condiciones de estabilidad interna.

Es decir: blindar políticamente la candidatura de Antonio Astiazarán Gutiérrez durante la etapa más delicada: desde ahora hasta el registro constitucional de marzo de 2027.

Ese blindaje podría traducirse en:

  • contener conflictos internos;
  • evitar rupturas;
  • facilitar acuerdos;
  • enviar señales de unidad;
  • neutralizar intentos de división.

En política, muchas campañas se pierden antes del inicio formal por disputas internas. Reducir ese riesgo puede convertirse en una ventaja estratégica.

IV. La metáfora del ajedrez.

El tablero comienza a llenarse. Ya aparecen prácticamente todas las piezas mayores. Las torres representan las estructuras territoriales. Los alfiles simbolizan la operación política y la capacidad de negociación. Los caballos representan la movilidad, la sorpresa y las maniobras tácticas. La reina concentra la mayor capacidad de movimiento estratégico. Los peones son numerosos y constituyen la base territorial: militantes, operadores, representantes de casilla, estructuras municipales y liderazgos locales.

Hasta hace poco parecía que el tablero opositor estaba incompleto. Hoy comienza a observarse un proceso de ocupación gradual de posiciones.

La siguiente etapa consistirá en coordinar esas piezas. Porque en ajedrez no gana quien tiene más piezas. Gana quien consigue que todas trabajen hacia un mismo objetivo.

V. Escenarios prospectivos.

Escenario A. Integración exitosa

Probabilidad: media. Los liderazgos históricos logran contener diferencias. Se construye una candidatura competitiva.

La campaña gira alrededor del contraste entre resultados de gobierno y propuestas de futuro. La oposición incrementa significativamente sus posibilidades de triunfo.

Escenario B. Unidad parcial.

Probabilidad: alta. Existe coordinación entre la mayoría de los actores, aunque algunos permanecen al margen. La candidatura llega fortalecida, pero con apoyos diferenciados según las regiones. La competencia continúa siendo abierta.

Escenario C. Fragmentación.

Probabilidad: media. Los liderazgos no alcanzan acuerdos. Surgen candidaturas paralelas o conflictos internos.

Morena capitaliza la división. La ventaja competitiva de la oposición disminuye considerablemente.

VI. Movimientos previsibles de Morena.

Si esta tendencia se consolida, es razonable prever que Morena buscará:

  • enfatizar las diferencias históricas entre los liderazgos opositores;
  • cuestionar la viabilidad de una coalición tan amplia;
  • fortalecer la cohesión de su propia base;
  • posicionar un relato de continuidad frente a una oposición diversa.

La eficacia de esa estrategia dependerá tanto de la capacidad de Morena para mantener su unidad interna como de la respuesta coordinada que logre construir la oposición.

VII. Conclusión estratégica.

La sucesión de 2027 dejó de ser únicamente una competencia entre aspirantes. Comienza a perfilarse como una confrontación entre dos modelos de organización política.

Por un lado, Morena buscará preservar la continuidad desde el ejercicio del poder.

Por el otro, la oposición podría intentar construir una coalición amplia apoyada en la experiencia acumulada de distintas generaciones de liderazgos.

La pregunta estratégica ya no es cuántas piezas tiene cada bloque. La verdadera interrogante consiste en cuál de los dos será capaz de coordinarlas con mayor eficacia.

Porque en política, como en el ajedrez, las piezas por sí solas no ganan la partida; la victoria depende de la estrategia, del manejo de los tiempos y de la capacidad para anticipar los movimientos del adversario.

 

martes, 7 de julio de 2026

Análisis crítico de la columna de Arturo "Chapo" Soto Munguía.


Maestro Francisco Javier Aragón Salcido.

Antes de entrar al análisis, vale la pena señalar que la columna de Arturo "Chapo" Soto Munguía no es únicamente una crónica de "destapes". En realidad, plantea una hipótesis política más profunda: la elección por la alcaldía de Hermosillo será el laboratorio donde se medirá el verdadero equilibrio de fuerzas rumbo a la gubernatura de Sonora en 2027-2030. Es la batalla que anticipará la gubernatura de 2030-2036..  

Arturo "Chapo" Soto Munguía , es de los analistas locales que si tiene un MARCO TEORICO referencial  .  En efecto él parte de un hecho aparentemente sencillo: el dirigente estatal del PAN, Gildardo Real Ramírez, levanta la mano para buscar la candidatura a la alcaldía de Hermosillo.

Sin embargo, el verdadero y enorme valor periodístico del texto consiste en demostrar que este anuncio no puede analizarse de manera aislada, sino como parte de un proceso político mucho más amplio que involucra la sucesión gubernamental de Sonora en 2027-2030.

La pregunta central es inevitable:

¿Por qué existe una competencia tan intensa por la candidatura a la alcaldía de Hermosillo, tanto en el PAN como en Morena?.

La respuesta parece encontrarse en varios factores políticos y electorales que la propia realidad comienza a mostrar.

Primera tesis:

Hermosillo dejó de ser un municipio "natural" para cualquier partido. Durante muchos años se sostuvo que Hermosillo era una plaza panista. La evidencia histórica demuestra que esa afirmación es solamente parcialmente cierta.

Arturo Soto recuerda correctamente la evolución electoral:

  • Javier Gándara Magaña ganó en 2009.
  • Alejandro López Caballero triunfó en 2012.
  • Manuel Ignacio "Maloro" Acosta recuperó la capital para el PRI en 2015.
  • Célida López llevó a Morena al triunfo en 2018.
  • Antonio Astiazarán ganó en 2021.
  • Antonio Astiazarán fue reelecto en 2024.

Es decir, en apenas quince años Hermosillo ha cambiado varias veces de partido gobernante. Más que una ciudad panista, Hermosillo se ha convertido en una ciudad de voto independiente. Y eso la vuelve extraordinariamente atractiva para todos.

Segunda tesis:

Antonio Astiazarán elevó el valor político de la alcaldía. No cualquier alcalde entrega un municipio convertido en plataforma para la gubernatura.

Toño Astiazarán sí lo hizo. Después de dos administraciones consecutivas con altos niveles de aprobación ciudadana, la presidencia municipal se convirtió en el principal activo político del PAN rumbo a 2027.

Por eso aparecen tantos interesados.

Gildardo Real. Ramón Corral Aguirre. Flor Ayala Robles Linares.

Alejandro López Caballero. Agustín Rodríguez. Daniel García Escalante .

Todos saben que quien gobierne Hermosillo tendrá enormes posibilidades de competir posteriormente por la gubernatura en 2030 .

Tercera tesis:

El PAN percibe una oportunidad histórica. Aquí aparece uno de los aspectos más interesantes de la columna.

Aunque Arturo Soto no lo afirma de manera expresa, toda su narrativa permite concluir que dentro del PAN existe la percepción de que Morena llega a 2027 con mayores dificultades que hace tres años.

Las razones son diversas.

Entre ellas destacan:

• El desgaste natural de un partido después de varios años en el poder.

• La disminución del efecto arrastre que tuvo Andrés Manuel López Obrador.

• La compleja situación nacional derivada de problemas económicos, de seguridad y gobernabilidad.

• La creciente competencia por el voto de las clases medias urbanas.

• El fortalecimiento de liderazgos municipales opositores.

En otras palabras:

El PAN considera que hoy sí puede competir de tú a tú contra Morena.

Y esa percepción explica por qué tantos cuadros desean encabezar la candidatura.

Cuarta tesis:

Morena también sabe que Hermosillo vale una gubernatura.

Si en el PAN hay competencia, en Morena hay todavía más.

La lista que presenta Arturo Soto es enorme.

Paulina Ocaña Encinas. Fernando Rojo de la Vega. Jacobo Mendoza Ruiz. Vicky Espinoza. Norberto Barraza. David Figueroa Ortega. Omar del Valle Colosio. Froylan  Gámez. Diana Karina Barreras.

Todos representan corrientes distintas. Fundadores. Ex priistas. Ex panistas. PVEM. PT. Funcionarios estatales. Diputados. Operadores políticos.

La diversidad refleja la amplitud alcanzada por Morena, pero también anticipa un problema: administrar las expectativas de tantos aspirantes sin fracturar la unidad.

Quinta tesis:

La encuesta ya no será suficiente. Aquí conviene introducir una reflexión adicional. Muchos de los aspirantes parecen actuar bajo la idea de que basta con aparecer arriba en una encuesta para obtener la candidatura. No necesariamente. La experiencia reciente de Morena demuestra que las encuestas constituyen solamente uno de varios factores de evaluación.

También pesan: La capacidad organizativa. La disciplina partidista.

La rentabilidad electoral. La relación con la dirigencia nacional.

La aceptación social. La capacidad para sumar aliados. La ausencia de negativos. Y, sobre todo, la viabilidad estratégica para ganar la elección constitucional.

Sexta tesis:

La verdadera disputa será por la clase media. Quizá éste sea el elemento menos desarrollado por la columna. Hermosillo concentra el mayor porcentaje de clases medias del estado. Empresarios. Profesionistas. Universitarios. Comerciantes. Empleados especializados. Emprendedores.

Ese electorado suele dividir su voto. Puede apoyar a Morena para diputaciones.

Y votar por el PAN para alcalde. Ya ocurrió en 2024.

Mientras Antonio Astiazarán ganó la alcaldía con aproximadamente 150 mil votos, Morena obtuvo la mayoría de las diputaciones locales y federales.

Ese fenómeno demuestra que el ciudadano distingue entre personas y partidos.

Séptima tesis:

El gobernador Durazo enfrentará una decisión estratégica.

La columna menciona una versión ampliamente comentada en círculos políticos. La llamada "leyenda urbana" según la cual habría existido una relación política de amistad y respeto entre Alfonso Durazo y Antonio Astiazarán durante los procesos de 2021 y 2024.

Más allá de que esa versión pueda probarse o no, lo verdaderamente relevante es que Morena ha dejado entrever que en 2027 la prioridad será recuperar Hermosillo.

Eso significa que el gobernador deberá impulsar una candidatura altamente competitiva y, al mismo tiempo, evitar divisiones internas que puedan favorecer a la oposición.

Octava tesis:

La elección municipal será, en realidad, un referéndum. En Hermosillo no solamente competirán candidatos.

Competirán dos modelos de gobierno.

Por un lado, el modelo municipal representado por Antonio Astiazarán y quien resulte su sucesor.

Por el otro, el proyecto estatal encabezado por Alfonso Durazo y el candidato o candidata de Morena.

La ciudadanía comparará resultados. Servicios públicos. Seguridad. Obra pública. Finanzas. Movilidad. Transparencia. Innovación tecnológica. Capacidad administrativa. Más que discursos ideológicos, los electores evaluarán desempeños concretos.

Conclusión

La columna de Arturo "Chapo" Soto Munguía constituye un diagnóstico veraz y oportuno del reacomodo político rumbo a 2027.

Su principal acierto consiste en demostrar que la disputa por Hermosillo ya comenzó y que ningún partido tiene asegurada la victoria.

Sin embargo, puede agregarse una interpretación complementaria.

La proliferación de aspirantes no obedece únicamente a ambiciones personales.

También refleja que ambos bloques políticos perciben un escenario mucho más competitivo que en procesos anteriores.

En el PAN existe la convicción de que Morena enfrenta un desgaste derivado de factores nacionales, de la pérdida del efecto movilizador de López Obrador y de una creciente disputa por el voto urbano.

En Morena, por su parte, prevalece la confianza en que el respaldo de los gobiernos federal y estatal, la estructura territorial del movimiento y la fortaleza de su marca política serán suficientes para recuperar la capital.

El desenlace dependerá menos de las encuestas preliminares y más de la capacidad de cada coalición para construir unidad, presentar perfiles con credibilidad y conectar con las nuevas demandas de una sociedad hermosillense más informada, más exigente y cada vez menos dispuesta a votar únicamente por las siglas de un partido.

Por ello, la alcaldía de Hermosillo no representa solamente una presidencia municipal: constituye el principal campo de prueba de la elección por la gubernatura de Sonora en 2027 y el termómetro que anticipará el nuevo equilibrio político del estado.


domingo, 5 de julio de 2026

¿Cuál estrategia está funcionando mejor? La de Morena o la de Toño Astiazaran.


Maestro Francisco Javier Aragón Salcido

En Sonora, el proceso sucesorio de 2027 comienza a revelar dos formas distintas de entender la política. Por un lado, los múltiples aspirantes de Morena a la Coordinación de la Defensa de la Soberanía y la Transformación —El PUNTERO Javier Lamarque Cano, Lorenia Valles Sampedro, Célida López Cárdenas, Froylan Gámez Gamboa, María Dolores del Río Sánchez y Omar Del Valle Colosio— desarrollan una intensa actividad territorial mediante asambleas informativas y reuniones orientadas a fortalecer el movimiento. Pero es evidente la dispersión del trabajo y, lo disímbolo de los proyectos individuales.  

Nadie puede cuestionar el derecho de un partido a organizarse. Sería absurdo. Lo que merece análisis es el sentido estratégico de ese esfuerzo. La inmensa mayoría de esas actividades ocurre entre militantes, simpatizantes y estructuras ya identificadas con Morena. Es decir, el trabajo político parece concentrarse, principalmente, en el interior del propio movimiento. Su acción política se dirige hacia adentro.

Mientras tanto, el alcalde de Hermosillo, EL RETADOR, Antonio Astiazarán Gutiérrez, desarrolla una estrategia distinta. Mediante la agrupación "Sonora con Todo”, se convoca a cabalgatas, encuentros deportivos, festivales, jornadas comunitarias y actividades donde convergen organizaciones de la sociedad civil, cámaras empresariales, colegios de profesionistas, clubes de servicio, productores, jóvenes y liderazgos sociales de diversos orígenes.

Su narrativa es simple, pero eficaz: "Yo sí voy".  “Yo si le entro “no busca únicamente fortalecer una estructura partidista. Busca construir una comunidad política mucho más amplia.

Atención Morena. El partido no es la sociedad. Aquí aparece una confusión frecuente en los partidos que gobiernan. Suponer que la fortaleza del partido equivale a la fortaleza de la sociedad. No es así. El partido es un instrumento de competencia electoral.

La sociedad civil constituye el espacio donde viven, producen, deliberan y se organizan millones de ciudadanos que participan en cámaras empresariales, universidades, asociaciones de vecinos, clubes de servicio, colectivos ciudadanos, sindicatos, organizaciones religiosas, agrupaciones culturales, organismos de beneficencia y múltiples expresiones que no dependen de ningún partido.

Precisamente por ello, Norberto Bobbio distinguía con claridad entre el Estado y la Sociedad Civil. El primero dispone del poder institucional; la segunda produce legitimidad, participación y control democrático. Cuando un gobierno deja de escuchar a la sociedad organizada, comienza a perder capacidad de conducción, aunque conserve intacta su autoridad legal.

Amigos de Morena.  La hegemonía no se decreta. La aportación más importante de Antonio Gramsci fue demostrar que el poder no descansa exclusivamente en el Estado. Los gobiernos pueden controlar las instituciones y, sin embargo, perder la batalla cultural y política.

A esa capacidad para obtener el consentimiento de la sociedad la llamó hegemonía. La hegemonía no se sostiene únicamente con programas públicos ni con mayorías legislativas. Se construye convenciendo. Escuchando. Dialogando. Incorporando nuevas demandas sociales. Renovando permanentemente el vínculo entre gobierno y ciudadanía. Cuando ese vínculo se debilita, el gobierno continúa administrando, pero deja de conducir.

La política de la sociedad. Desde esta perspectiva, la pregunta deja de ser quién realiza más eventos. La pregunta correcta es: ¿qué líder o partido está construyendo un mejor y eficaz proyecto político?  Si la energía se concentra exclusivamente en la militancia, el partido puede fortalecerse, pero la sociedad permanece igual.

Si el esfuerzo se dirige hacia organizaciones ciudadanas, sectores productivos, universidades, jóvenes, mujeres, profesionistas y comunidades, entonces comienza a construirse algo más amplio que un partido: una mayoría social.

Eso parece explicar la diferencia entre ambas estrategias. Morena privilegia, por ahora, la cohesión interna. No son estrategias incompatibles. Pero sí responden a momentos distintos.

A todas luces el éxito de Antonio Astiazarán es que apuesta por ampliar su presencia entre sectores que no necesariamente pertenecen a una organización partidista.

La advertencia de Sartori. Giovanni Sartori sostenía que la democracia pierde calidad cuando los partidos terminan hablando únicamente entre ellos. Ese riesgo existe siempre que la competencia interna absorbe toda la energía política.

Las democracias saludables exigen partidos fuertes, sí; pero también una sociedad civil vigorosa, crítica y participativa. Quien olvida esa realidad corre el riesgo de ganar una candidatura y perder una elección.

La verdadera elección. Con frecuencia se afirma que la sucesión de 2027 se decidirá en las encuestas. Es una afirmación parcialmente cierta. Las encuestas podrán influir en la definición de una candidatura. Pero no decidirán la elección constitucional.

La elección la decidirán ciudadanos que, en su inmensa mayoría, no asisten a reuniones partidistas, no ocupan cargos en estructuras políticas y no participan en los debates internos de los partidos.

Votan desde su experiencia cotidiana. Desde la confianza que les inspira un liderazgo. Desde la percepción de quién entiende mejor los problemas de Sonora. Por eso, la gran disputa de los próximos meses no será solamente por una candidatura.

Será por la construcción de una hegemonía democrática, entendida como la capacidad de articular un proyecto compartido por amplios sectores de la sociedad.

Quien crea que basta con gobernar para conservar el poder puede descubrir demasiado tarde que las instituciones se administran desde el gobierno, pero la legitimidad se construye todos los días en la sociedad. En política, las candidaturas las otorgan los partidos. Las victorias las concede la ciudadanía. Y la ciudadanía siempre termina respaldando a quien logra conducir, no solamente gobernar. Y esa es la ventaja competitiva de Toño Astiazaran.