sábado, 11 de abril de 2026

Las “Cien Flores” de Morena Sonora: entre apertura política y construcción de unidad

Maestro Francisco Javier Aragón Salcido. 


En política, los procesos de apertura suelen cumplir una doble función: por un lado, permiten oxigenar la vida interna de los partidos; por otro, facilitan la construcción de consensos rumbo a momentos clave. En Sonora, Morena parece transitar justamente por esa lógica.

Hace un año, el gobernador Alfonso Durazo colocó sobre la mesa varios perfiles con posibilidades hacia la sucesión estatal: Javier Lamarque, Adolfo Salazar, Lorenia Valles, Froylan Gámez, Heriberto Aguilar y Célida López. Posteriormente, se sumaron figuras como María Dolores del Río y Ana Gabriela Guevara, ampliando el espectro político dentro del movimiento.

Este escenario ha sido interpretado por algunos como una muestra de pluralidad interna; por otros, como una etapa natural de posicionamiento previo a la definición de candidaturas. En ambos casos, refleja un partido en movimiento, donde distintos liderazgos buscan consolidar presencia territorial y política.

La analogía con la frase de Mao Zedong 1957   —“que cien flores florezcan”— resulta útil como referencia histórica, aunque con matices importantes. A diferencia de aquel episodio, en el contexto actual sonorense no se observa un proceso de confrontación ideológica, sino más bien una dinámica de competencia política interna que, eventualmente, deberá resolverse en términos de unidad.

Un tablero en reconfiguración.

Tras el proceso electoral de 2024, las posiciones de los distintos actores permiten una lectura más clara del momento político:

Javier Lamarque ha fortalecido su presencia tras su reelección en Cajeme, consolidando una base territorial relevante y visibilidad pública constante.

Lorenia Valles y Heriberto Aguilar, ahora en el Senado, cuentan con una plataforma nacional que les permite proyectarse a mediano plazo dentro del movimiento.

Adolfo Salazar, desde la Secretaría de Gobierno, mantiene un rol clave en la operación política interna, siendo un punto de articulación entre distintas corrientes.

Célida López y Froylan Gámez continúan activos dentro del espacio político estatal, participando en tareas estratégicas del movimiento.

María Dolores del Río, con trayectoria y cercanía política, sigue siendo una figura de peso en el entorno del actual gobierno.

La construcción de la unidad.

Más allá de los nombres, el elemento central será la forma en que Morena procese esta diversidad de perfiles. La eventual definición de un “candidato de unidad” no necesariamente implica ausencia de competencia, sino el resultado de un proceso político interno donde se valoran trayectorias, posicionamiento y viabilidad electoral.

En este sentido, la pluralidad inicial puede entenderse como una etapa necesaria para fortalecer al partido, siempre que logre traducirse en cohesión y no en división.

El reto para Morena en Sonora será equilibrar ambas dimensiones: permitir la expresión de liderazgos sin perder la capacidad de articular un proyecto común.

Al final, más que una “poda”, lo que está en juego es la capacidad del movimiento para integrar sus distintas corrientes en una sola ruta política.

Porque en contextos como el actual, la verdadera fortaleza no radica únicamente en quién encabeza, sino en la solidez del acuerdo que lo respalda.

 

Sonora 2027. Entre el desgaste de MORENA, y la oportunidad de la OPOSICIÓN.

Maestro Francisco Javier Aragón Salcido. 


En Sonora, la conversación política ya cambió. No de forma abrupta, pero sí lo suficiente para encender alertas entre quienes entienden que las elecciones no se ganan solo con estructura, sino con percepción.

Hoy, Morena sigue siendo la fuerza dominante en el estado. El gobernador Alfonso Durazo mantiene el control político, pero también enfrenta el desgaste natural del ejercicio del poder.

La seguridad, la economía familiar y los resultados tangibles empiezan a pesar más que la narrativa. Y ese es el punto clave: cuando la expectativa se transforma en evaluación, el terreno se vuelve más competitivo.

En ese contexto, la definición interna de Morena será determinante. Nombres como; Lorenia Valles, Javier Lamarque, Heriberto Aguilar, Adolfo Salazar, María Dolores del Rio, Froylan Gámez, Octavio Almada, Ana Gabriela Guevara , Karla Córdova, Fernando Rojo, Paulina Ocaña, y Célida López Cárdenas representan distintas rutas, pero también evidencian un riesgo: la fragmentación.

Porque si algo puede debilitar al oficialismo no es la oposición… es la falta de cohesión interna.

Del otro lado, la oposición intenta reorganizarse. El alcalde de Hermosillo, Antonio Astiazarán Gutiérrez, ha construido una base política solida  a nivel estatal desde la gestión local. En el PRI, figuras como el ex gobernador y actual senador Manlio Fabio Beltrones siguen teniendo influencia y gran peso en la operación política.

Pero más allá de los esquemas tradicionales, comienza a perfilarse una figura que vale la pena observar con atención: Víctor Hugo Celaya Celaya.

A diferencia de otros aspirantes, Victor Hugo Celaya no aparece desde la estridencia ni desde la confrontación permanente. Lo distingue un alto perfil ciudadano, político, e intelectual, mismas cualidades que le otorgan un posicionamiento más estratégico: ya que su trayectoria implica eficacia, dialogo, experiencia de gobierno, y una narrativa centrada en reconstruir la institucionalidad en un momento donde la ciudadanía empieza a demandar certezas y en vez de promesas  .

En un escenario de desgaste del oficialismo y de dispersión opositora, ese tipo de perfil puede convertirse en un punto de equilibrio.

No es menor el dato: en procesos intermedios, los electores suelen inclinarse por opciones que transmiten estabilidad más que confrontación. Y ahí es donde figuras con capacidad de articulación —más que de polarización— encuentran espacio.

Además, en un entorno donde los señalamientos de corrupción a nivel nacional han permeado en la percepción local, el electorado comienza a valorar con mayor rigor la congruencia entre discurso y trayectoria.

Es esa virtud han perdido relevancia los slogans favoritos de MORENA; del   no mentir, no robar, y  no traicionar; o el de que la oposición esta moralmente derrotada, o bien la que afirma que el pueblo bueno y sabio nos respalda incondicionalmente.

Ese cambio en la conversación digital no define por sí mismo una elección, pero sí condiciona el terreno en el que se va a competir.

Y en Sonora, ese terreno ya no es el mismo de hace seis años. Rumbo a 2027, la elección no será únicamente entre partidos, sino entre estilos de hacer política:

  • Continuidad con ajustes.
  • Ruptura con incertidumbre.
  • O reconstrucción con orden.

En ese abanico, algunos perfiles buscarán imponerse por estructura, otros por narrativa.

Pero serán pocos los que logren conectar con una ciudadanía que hoy no solo escucha… sino que compara, cuestiona y decide con mayor exigencia.

Y ahí, en ese nuevo ánimo social, es donde ciertas candidaturas —si saben leer el momento— pueden dejar de ser posibilidad… para convertirse en alternativa real.

 


miércoles, 8 de abril de 2026

Análisis de Coyuntura: El PRI y sus adalides en Sonora rumbo al 2027.

Maestro Francisco Javier Aragón Salcido. -

Estamos en abril de 2026 y el aire político de Sonora huele a oportunidad. El escenario nacional, dibujado con precisión quirúrgica por el estudio de México Evalúa sobre las finanzas públicas de 2025, le ha regalado a la oposición una munición que no se gasta sola: el gobierno de Claudia Sheinbaum destinó el 9.9 % de los ingresos tributarios únicamente a pensiones asistenciales —casi el triple que en 2019—, mientras recortaba salud, seguridad e inversión física a niveles que no se veían desde 2008.

Ese desequilibrio, que en el corto plazo genera aplausos electorales, en el mediano plazo deja huella dolorosa en la calle: hospitales saturados, policías que no alcanzan, obras detenidas.

Y en Sonora, donde el gobernador Alfonso Durazo ya carga el desgaste natural de casi seis años en el poder, ese malestar federal se siente con especial crudeza.

Es la grieta que el PRI —partido con arraigo histórico en el estado— tiene la obligación de convertir en argumento ganador para la gubernatura de 2027.El partido lo sabe.

Por eso, desde marzo de 2026, el PRI nacional bajo Alejandro Moreno adelantó movimiento: presentó a sus “Defensores de México” y en Sonora nombró a dos perfiles que hoy marcan el ritmo de la reorganización.  

Un excelente perfil Víctor Hugo Celaya Celaya, el operador discreto, el “viejo lobo de mar” que prefiere la penumbra al flash, encarna la respuesta práctica al derrotismo. Su encomienda es clara: recorrer los 72 municipios, escuchar demandas reales —seguridad, empleo, salud, agua— y reconstruir músculo priista desde abajo. No promete revoluciones de discurso; ofrece trabajo de hormiga.

Lo acompaña Guadalupe Soto Holguín, Lupita Soto, presidenta estatal, es la cara visible, la que recorre municipios, renueva comités, organiza Rosca de Reyes y repite con convicción: “en 2027 vamos a ganar”.

Es, en sí mismo, la antítesis del fatalismo. Porque el fatalismo es el verdadero enemigo interno. La columna de Bulmaro Pacheco del 5 de abril lo dijo con ironía filosa: ¿ qué  habrían logrado los grandes transformadores de la historia si hubiesen escuchado a los que repiten “¿para qué luchar?”, “las cosas son como son”?

En Sonora ese coro derrotista aún susurra tras la derrota de 2021 y ante las encuestas de marzo-abril 2026, donde Morena lidera con 40-42 % de intención partidista.

Pero los números y el contexto lo desmienten: el desgaste federal existe, se palpa en Cajeme, en Hermosillo, en Nogales. Y el PRI lo está convirtiendo en narrativa: “Mientras en Palacio Nacional se priorizan pensiones electorales, en Sonora faltan hospitales, policías y obras que generen empleo”.

Dentro del partido la competencia es real y sana. Las encuestas internas de GobernArte (marzo 2026) colocan a Rogelio Díaz Brown con 30 % de preferencia, Sylvana Beltrones Sánchez con 23.5 % (el apellido sigue pesando), Ernesto Gándara Camou y Paloma Domínguez Ugarte completando un vence respetable.

Detrás de todos ellos, como gran influyente estratégico, sigue Manlio Fabio Beltrones: el senador que, aunque ha tenido diferencias públicas con la dirigencia nacional, mantiene el pulso del priismo sonorense y puede ser el arquitecto que evite fracturas y teja unidad cuando llegue el momento.

El tablero, sin embargo, ya no es solo PRI versus Morena. La oposición se ha vuelto más compleja y, para algunos, más prometedora. Antonio “Toño” Astiazarán, alcalde de Hermosillo por la coalición PAN-PRI-PRD, se perfila como el retador más visible: encuestas lo colocan entre 20 y 30 % cuando se miden perfiles, y ha marcado territorio diciendo abiertamente “vamos a ganar en 2027”. Su oferta es concreta: resultados municipales proyectados al estado entero.

Y entonces aparece el factor disruptivo: Movimiento Ciudadano y Luis Donaldo Colosio Riojas. El sonorense de Magdalena de Kino, exalcalde exitoso de Monterrey y senador, fue “destapado” explícitamente por Jorge Álvarez Máynez en febrero-marzo de 2026.

Lidera las preferencias internas de MC con 31.2 % y, en escenarios generales, aparece con 16-23.9 %. MC no viene a sumarse a la vieja oposición; viene a romper el tablero. Rechaza alianzas fáciles, atrae voto joven e independiente y obliga a PRI y PAN a definirse.

Su mensaje es directo: “MC no es la oposición, es la alternativa”. Y en Sonora, donde el hartazgo con la 4T y con la política tradicional es palpable, esa frescura suma. Así, la contienda de 2027 se escribe hoy con tres velocidades distintas pero convergentes:

  • El PRI reconstruyendo estructura y capitalizando el desgaste federal con Lupita Soto y Víctor Hugo Celaya al frente.
  • El PAN proyectando a Astiazarán como candidato natural de la alianza opositora tradicional.
  • MC y Colosio ofreciendo un tercer camino que puede decidir la elección si logra capitalizar el voto desencantado.

El PRI tiene las cartas para pelear de tú a tú: arraigo territorial, cuadros con experiencia de gobierno y un argumento nacional verificable. Su reto no es inventar problemas; es convertirlos en propuesta concreta y, sobre todo, superar el fatalismo interno.

Si logra unidad entre sus adalides —Soto, Celaya, Beltrones, Díaz Brown—, si teje una alianza amplia sin perder identidad y si conecta el malestar de la 4T con las demandas concretas de los sonorenses, el partido que nunca desapareció del todo en Sonora puede volver a gobernar.

La historia de 2027 no la escribirán los que repiten “las cosas son como son”. La escribirán quienes, como dice Bulmaro Pacheco, decidan no ponerse “a las patadas con Sansón”, sino vencerlo con inteligencia, organización y coraje.

El PRI ya movió sus primeras fichas. Ahora falta ver si sabe jugarlas con precisión. El tablero está abierto. Y Sonora, como siempre, está lista para sorprender.

 

martes, 7 de abril de 2026

Errores estratégicos de Alfonso Durazo rumbo a la sucesión Sonora 2027-2030.

Maestro Francisco Javier Aragón  Salcido.

1. No construir un sucesor claro desde el inicio del sexenio.

Este es probablemente el error estratégico más importante.

Los gobernadores que controlan la sucesión:

  • Manlio Fabio Beltrones → Armando López Nogales 
  • Armando López Nogales – Eduardo Bours ( la perdió
  • Eduardo Bours → Guillermo Padrés (la perdió)
  • Claudia Pavlovich → Alfonso Durazo (la perdió)
  • Alfonso Durazo → ? (todavía no está definido)

El buen amigo y mejor gobernador Alfonso Durazo tardó mucho en construir una figura fuerte.
Ha tenido varios perfiles, pero ninguno consolidado claramente como heredero político.

En política, cuando el sucesor no está claro:

  • Se generan grupos
  • Se dividen los equipos
  • Se rompe la disciplina
  • Empieza la guerra interna

Y eso ya está pasando en Morena Sonora.

Esto incluso ha sido señalado en análisis políticos sobre la sucesión donde se menciona que el gobernador trabaja en la sucesión y en el control de grupos políticos rumbo a 2027.

Error estratégico: no definir sucesión con tiempo.

2. Permitir demasiados grupos dentro de Morena Sonora

Morena Sonora hoy no es un grupo, son varios:

  • Grupo Durazo
  • Grupo Taddei
  • Grupo alcaldes
  • Grupo federales
  • Grupo empresarios cercanos
  • Grupo fundadores Morena
  • Grupo Verde
  • Grupo PT

Eso es peligroso para cualquier gobernador, porque la sucesión puede salir del control del Ejecutivo.

Alfonso Durazo incluso ha tenido que llamar a la unidad y evitar conflictos internos dentro de Morena, lo que refleja tensiones dentro del movimiento.

Error estratégico: permitir fragmentación interna.

3. Apostar demasiado al proyecto económico (Plan Sonora) y menos a la política interna

Alfonso Durazo ha apostado mucho al:

  • Plan Sonora
  • Energías limpias
  • Nearshoring
  • Infraestructura
  • Hospitales
  • Becas
  • Inversión

Y en eso su gobierno tiene resultados económicos y sociales positivos según análisis de gobierno y economía estatal.

Pero en política mexicana hay una regla:

Un gobernador no pierde por economía, pierde por política.

Muchos gobernadores con buenos gobiernos pierden la sucesión porque descuidan:

  • Congreso
  • Partidos
  • Alcaldes
  • Liderazgos regionales
  • Operadores electorales

Error estratégico: gobernar como administrador, no como jefe político.

4. No controlar totalmente Hermosillo

En Sonora, el que controla:

  • Hermosillo
  • Cajeme
  • Nogales
  • San Luis
  • Guaymas

controla la elección.

Pero Hermosillo no es Morena, es oposición (PAN / MC / PRI en coaliciones).

Si Morena pierde Hermosillo en 2027:
Morena puede perder la gubernatura.

Ese es un problema estructural político.

Error estratégico: no ganar la capital del estado.

5. Centralizar demasiado el poder en su figura

Alfonso Durazo es:

  • Gobernador
  • Presidente del Consejo Nacional de Morena
  • Figura nacional
  • Operador político federal
  • Jefe del proyecto económico estatal

Eso genera un problema:
Todo depende de él.

Cuando todo depende del gobernador:

  • Nadie crece políticamente
  • No hay liderazgo intermedio
  • No hay sucesores naturales
  • No hay estructura política propia

Y eso complica la sucesión.

Resumen: Los 5 errores estratégicos principales

Si lo resumimos como análisis político:

1.   No definir sucesor con tiempo.

2.   Permitir división interna en Morena Sonora.

3.   Apostar más al gobierno que a la política electoral.

4.   No controlar Hermosillo políticamente.

5.   Centralizar el poder sin formar nuevos liderazgos.

En política hay una regla muy vieja:

Un gobernador no pierde la elección, pierde la sucesión.

La sucesión se pierde cuando:

  • Hay muchos aspirantes
  • No hay candidato natural
  • El gobernador no controla el partido
  • Se divide el grupo
  • La oposición se une
  • El candidato es débil
  • El gobernador llega desgastado al final

Si eso pasa en Sonora en 2027, Morena puede perder el estado.