viernes, 8 de mayo de 2026

¿Dónde anda, qué dice, qué hace la nueva clase política impulsada por el gobernador Alfonso Durazo?.

Maestro Francisco Javier Aragón Salcido. 

Tras el terremoto político que ha signifi


cado la petición de extradición por parte del Gobierno de los Estados Unidos contra el exgobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, por sus presuntos nexos con el crimen organizado, prácticamente desaparecieron del mapa: Adolfo Salazar, Célida López, Omar del Valle, Lorenia Valles, Heriberto Aguilar, Froylan Gámez, Paulina Ocaña, Paloma Terán, Wendy Briceño, Vicky Espinosa, Fanny Duarte, Juan González, Roberto Gradillas, Abraham Sierra, David Mendoza, Fernando Rojo, Karla Córdova, María Dolores del Río, Norberto Barraza y David Figueroa.

Enmudecieron, la dejaron sola. Ninguno ha emitido comentario, frase o declaración alguna en respaldo de la admirada y respetada presidenta de todos los mexicanos, Claudia Sheinbaum, particularmente en su defensa de la soberanía nacional. Resulta algo inusual, inadmisible incluso, más aún en estos días en que la mandataria visita el estado de Sonora.

Causas, motivos y razones. Fue quizá demasiado optimista el buen amigo y gobernador del estado de Sonora para el periodo 2021-2027, Alfonso Durazo Montaño, un político inteligente, experimentado y laborioso.

Ya lo publicamos en Dossier Político: en realidad, él no ha fracasado. Lo que ha sucedido es que Morena, a nivel nacional, permitió la restauración de los usos, costumbres y prácticas políticas del inefable régimen dominante, hegemónico y prácticamente único con el que operó el PRI durante largos 79 años. Eso es precisamente lo que hoy le impide al gobernador sacar adelante sus encomiables proyectos y designios.

Era harto difícil que Alfonso Durazo pudiera crear ex nihilo una nueva clase o generación política. Morena se integró, como los asistentes a la carrera del Moro de Cumpas, con gente que vino de todas partes: ex perredistas, panistas, verdes, petistas y priistas; un incandescente mosaico de prospectos o adalides que habían sido rechazados para ocupar posiciones importantes en sus partidos de origen.

No existe entre ellos afinidad política o ideológica; tampoco disciplina ni lealtad doctrinaria hacia la causa denominada Cuarta Transformación y su llamado Segundo Piso.

Morena y la ausencia de una oferta política congruente. Todo indica que Morena no posee actualmente una oferta política congruente y optimista frente a la sociedad civil, por lo que se encuentra en riesgo inminente de perder en Sonora buena parte de lo ganado.

En contraste, la oposición integrada por PAN, PRI, PRD y Movimiento Ciudadano cuenta ya con una carta fuerte rumbo a 2027: el excelente alcalde de Hermosillo, Antonio “Toño” Astiazarán Gutiérrez.

El regreso al futuro.  Instituciones del Ancíen régime como el tapado, el dedazo, la cargada, la cacería de brujas, la guerra contra los infieles, así como la costumbre de atribuir a “los emisarios del pasado” las fallas, corruptelas y errores del presente, han obtenido carta de naturalización dentro de Morena.

Estas variables explican la circunstancia de que muchos integrantes de la actual clase política, así como analistas y comunicadores activos desde, digamos, 1997, jamás conocieron ni padecieron realmente aquel sistema.

Muchos mexicanos ignoran que existió un temible régimen policiaco de partido hegemónico, dominante, casi único, represivo y autoritario, que prevaleció en México de 1929 al año 2000. Era operado por un exclusivo y hermético círculo rojo, habitado únicamente por los grandes iniciados de las élites del país.

En los medios masivos de comunicación —prensa, radio y televisión— imperaban la autocensura y la censura más descarada.

La irrupción de las redes y la democratización. Sin embargo, a partir de la alternancia del año 2000, se liberaron las fuerzas políticas. Cada quien comenzó a decir, a su leal saber y entender, lo que quiso y pudo. Más adelante, desde 2006, irrumpieron con fuerza las benditas redes sociales de internet.

Ya no fue posible detener la avalancha democratizadora en la que las masas conquistaron la escena política; una escena en la que, por lo visto, la nueva generación o clase política de Morena en Sonora aparece hoy como la gran ausente.Final del formulario

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