Maestro Francisco Javier Aragón Salcido .
Algunos lugares, hechos
y fechas son ficticios para dar cierto realismo a la narración; los nombres y las expresiones ,
no
.
Capítulo 1: El
Conciliábulo Marzo de 2025. Palacio de Gobierno de Sonora. El aire
acondicionado zumbaba como un viejo ventilador de iglesia, pero el calor del
desierto se colaba por las rendijas de las ventanas blindadas. Olía a café recalentado,
a sudor de traje caro y a la tensión que nadie nombraba.
En la sala de juntas —sin placas, sin logos, solo una mesa de caoba
rayada por años de reuniones secretas— cinco celulares yacían boca abajo como
soldados caídos. Ni una grabadora. Ni una libreta. Solo una hoja sin membrete y
cinco nombres escritos a mano con una pluma Montblanc .
Alfonso Durazo la
revisaba en silencio. Sus ojos, detrás de los lentes de armazón delgado, no
parpadearon. No leyó los nombres en voz alta. No hacía falta.
Todos los presentes los
sabían de memoria: Javier Lamarque Cano , que esa misma mañana había inaugurado
un pozo profundo en la colonia Cajeme y posado para cuarenta fotos con sombrero
vaquero y sonrisa de campaña.
Lorenia Valles, que en
tres entrevistas distintas había repetido como mantra: “Estoy concentrada en mi
trabajo en el Senado”.
Adolfo Salazar, que
acababa de entregar el Paquete Económico al Congreso con cara de póker
profesional.
Froylan Gámez, que se
había colado en primera fila de un evento de educación sin estar invitado.
Paulina Ocaña, que
desde la Oficina del Ejecutivo operaba como si ya tuviera el calendario de
precampaña impreso.
Y afuera, el rumor ya
era un incendio controlado. En los cafés con aire acondicionado del Centro de
Hermosillo, en las carnes asadas de Cajeme donde la cerveza se servía helada y
las conversaciones se medían en susurros, en los chats encriptados de la
estructura morenista.
Los mismos cinco
nombres. Dos días después, Durazo salió a la sala de prensa con el rostro
sereno. —No son tiempos para ambiciones personales —dijo, midiendo cada
sílaba—. Hay mucho trabajo por hacer. Nadie anotó la respuesta. Todos anotaron
el mensaje: formen fila.
Capítulo 2: El Dedazo Junio
de 2025. Palacio Nacional, Ciudad de México. La mañanera del pueblo bueno y
sabio estaba en su punto más álgido. Los reporteros sudaban bajo las luces. De
pronto, sin que nadie la hubiera preguntado, la presidenta Claudia Sheinbaum
cambió el rumbo de la conferencia como quien gira el volante de un tráiler. —
Aprovecho para
decirles… en Sonora hay cuadros muy valiosos. Por ejemplo, Javier Lamarque. Es
un gran compañero, fundador de Morena con nosotros desde el principio. Un muy
buen elemento. Tiene muchas posibilidades.
En la sala de prensa de
Hermosillo cayeron tazas de café. En Cajeme, el equipo de Lamarque copió y pegó
la frase en todos los grupos de WhatsApp con emojis de fuego. No dijo
“candidato”. En política mexicana no se dice. Se insinúa. Y dos veces en un mes
es un destape del alcalde de Cajeme con todas las de la ley.
Julio de 2025. Ejido El
Portón, Cajeme. Templete de lona verde que ondeaba con el viento caliente del
valle. Sillas de plástico blanco, gente con abanicos de cartón improvisados y
niños descalzos corriendo entre las patas de las mesas. Durazo sudaba la camisa
blanca pero no la sonrisa de compadre.
Tomó el micrófono:
—Aquí está mi amigo Javier Lamarque. Un presidente municipal comprometido. Si
ustedes lo ven en la boleta… pues es un muy buen elemento. Que voten por él. La
piedra cayó en el estanque político de Sonora. Las ondas llegaron hasta el
último rincón. La militancia entendió: hay línea. Y se formó dispuesta para la
cargada.
Capítulo 3: El Freno de
Mano Noviembre de 2025. Oficinas de Morena Sonora, Hermosillo. Llovía como si
el cielo también estuviera harto. Judith Armenta Cota, presidenta estatal del
partido, se acomodó frente a los reporteros. Afuera, un relámpago iluminó el
patio interior. El trueno retumbó como advertencia. —¿Son cinco o son tres?
—preguntó un reportero con grabadora en alto. Ella midió la respuesta como
quien pesa oro.
—Hoy por hoy, tenemos tres perfiles con posibilidad real: la senadora Lorenia
Valles, el alcalde Javier Lamarque y el senador Heriberto Aguilar. El método
será encuesta. Y será por competitividad. Al fondo, un cuadro enorme de Andrés
Manuel López Obrador. A un lado, una foto reciente de Sheinbaum sonriendo. De Durazo
no había ni una. El mensaje era clarísimo: la decisión ya no se cocinaba solo
en Hermosillo.
Esa misma noche , por
arte de magia, revivieron los otros nombres: Adolfo, Froylan, Paulina. Ya no
para ganar. Solo para llenar la boleta. Para que no pareciera dedazo puro. La
regla no escrita bajó sin membrete: si es hombre, Lamarque; si es mujer,
Lorenia. El galimatías que parecía resuelto volvió a enredarse como alambre de
púas.
Capítulo 4: Las
Auto-destapadas Enero de 2026. Café del Quiriego, Hermosillo. Célida López
Cárdenas removía su té de jazmín con crema con lentitud. Llevaba lentes oscuros
aunque el cielo estaba nublado y gris. Olía a pan recién horneado y a ambición
contenida. —Yo no necesito que me destapen —dijo con voz firme pero baja—. A mí
me conoce toda la capital y el Estado . Fui diputada, alcaldesa, secretaria de
Agricultura y candidata a senadora. Tengo base social. Claro que me apunto. Yo
también quiero ser candidata.
A unas cuadras, en el
Palacio de Gobierno, María Dolores del Río salía de una sesión de gabinete. La
abordaron los micrófonos. No se hizo la sorprendida. —¿Que si aspiro? Pues
claro. Tengo experiencia, he sido diputada local, federal y alcaldesa de
Hermosillo, conozco Sonora y conozco las causas. Que la gente decida. Yo
también juego.
El acuerdo de “hombre o
mujer” se había vuelto papel mojado en tres meses. Ahora eran tres mujeres con
trayectoria, agravios acumulados y estructura propia. El género ya no alcanzaba
para repartir el pastel, resulta que, desde
la CDMX, la gacela de Nogales, Ana Gabriela Guevara, también levantó la mano.
El tablero se llenó de piezas que nadie había invitado.
Capítulo 5: La Regla y
el Matiz Febrero de 2026. Babispe, Sonora. Claudia Sheinbaum no vino a
inaugurar obra. Vino a poner orden.
Mañanera del Pueblo,
bueno y sabio, Palacio Nacional:
—En Morena no habrá privilegios. Quien quiera participar en el proceso de 2027,
sea funcionario o de elección popular, debe renunciar o pedir licencia. Piso
parejo. Nadie puede usar su puesto para promoverse. En primera fila, Durazo
aplaudía. Serio. Esa noche los teléfonos de Hermosillo no dejaron de sonar: “¿Y
ahora qué?” .
Abril de 2026. Palacio
de Gobierno, Hermosillo. —Gobernador, la Presidenta dijo que deben renunciar.
¿Sus funcionarios cuándo piden licencia? Durazo se acomodó los lentes con calma
quirúrgica.
—Coincido con la Presidenta: quien aspire debe pedir licencia llegado el
momento. Mis funcionarios están trabajando. Si eso les da visibilidad, qué
bueno, porque significa que están cumpliendo. Pero una cosa es informar y otra
muy distinta es andar en campaña. Ellos no andan en campaña.
Ergo: No hay nada para
nadie. Entre “el momento es ahora” y “llegado el momento” cabía un sexenio
entero. Resultado: nadie había pedido licencia. Ocho aspirantes con la mano
arriba y los pies bien clavados al piso del poder. Todavía.
Capítulo 6: La Calle
Tiene Dueños Abril de 2026. Colonia Las Minitas, Hermosillo. El alcalde de Hermosillo, Toño Astiazarán
caminaba sin guaruras, camisa arremangada y una carpeta con reportes de bacheo
bajo el brazo. El sol se ponía naranja sobre las casas de bloque.
—La capital no se entrega —les decía a su equipo—. El PAN ya tiene rostro y
está en la calle.
Dos semanas antes,
Facultad de Leyes de la Universidad de Sonora. Luis Donaldo Colosio Rojas, con
la voz pausada de quien sabe que lleva un apellido pesado:
—Sonora es tierra de mi padre. Y si las condiciones están, claro que me
interesa contender por la gubernatura. Movimiento Ciudadano no tenía estructura
en Sonora. No la necesitaba. Tenía el apellido.
Hacía pocos días, el
priista Víctor Hugo Celaya Celaya, sin cargo y sin prisa declaró :
—Me nombraron defensor de México para Sonora. Y voy a buscar la candidatura al
Gobierno del Estado. Ni Morena ni los de antes. El momento es de los
ciudadanos. No pedía licencia porque no tenía cargo. No esperaba a junio porque
su campaña ya había empezado.
Epílogo: La Niebla18 de
abril de 2026. Sonora. El dato es uno y claro: en junio, Morena hará encuestas
para nombrar “defensores de la cuarta transformación”. El que salga mejor
posicionado será, para efectos prácticos, el candidato.
Pero a sesenta días de
esa fecha, el galimatías sigue intacto. Ocho nombres arriba, cero licencias
abajo. Dos relojes que no se ponen de acuerdo: el de Palacio Nacional que dice
“ya” y el de Hermosillo que responde “todavía no”.
En Morena el tiempo se
mide en licencias no pedidas.
En la oposición se mide
en calles caminadas, en baches tapados y en varios nombres que suenan en las colonias; Flor
Ayala, Ramón Corral , Daniel García Escalante, Gildardo Real, Alejandro López
Caballero , Luis Güero Nieves .
El partido en el
gobierno se volvió galimatías. La oposición se volvió movimiento. Y en
política, cuando el poder se enreda tanto, la calle siempre cobra la factura.
Junio dirá si una
encuesta resuelve el nudo… o si la oposición ya le comió medio mandato antes de
que Morena se decida a desenredar su propio galimatías.
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