domingo, 5 de julio de 2026

¿Cuál estrategia está funcionando mejor? La de Morena o la de Toño Astiazaran.


Maestro Francisco Javier Aragón Salcido

En Sonora, el proceso sucesorio de 2027 comienza a revelar dos formas distintas de entender la política. Por un lado, los múltiples aspirantes de Morena a la Coordinación de la Defensa de la Soberanía y la Transformación —El PUNTERO Javier Lamarque Cano, Lorenia Valles Sampedro, Célida López Cárdenas, Froylan Gámez Gamboa, María Dolores del Río Sánchez y Omar Del Valle Colosio— desarrollan una intensa actividad territorial mediante asambleas informativas y reuniones orientadas a fortalecer el movimiento. Pero es evidente la dispersión del trabajo y, lo disímbolo de los proyectos individuales.  

Nadie puede cuestionar el derecho de un partido a organizarse. Sería absurdo. Lo que merece análisis es el sentido estratégico de ese esfuerzo. La inmensa mayoría de esas actividades ocurre entre militantes, simpatizantes y estructuras ya identificadas con Morena. Es decir, el trabajo político parece concentrarse, principalmente, en el interior del propio movimiento. Su acción política se dirige hacia adentro.

Mientras tanto, el alcalde de Hermosillo, EL RETADOR, Antonio Astiazarán Gutiérrez, desarrolla una estrategia distinta. Mediante la agrupación "Sonora con Todo”, se convoca a cabalgatas, encuentros deportivos, festivales, jornadas comunitarias y actividades donde convergen organizaciones de la sociedad civil, cámaras empresariales, colegios de profesionistas, clubes de servicio, productores, jóvenes y liderazgos sociales de diversos orígenes.

Su narrativa es simple, pero eficaz: "Yo sí voy".  “Yo si le entro “no busca únicamente fortalecer una estructura partidista. Busca construir una comunidad política mucho más amplia.

Atención Morena. El partido no es la sociedad. Aquí aparece una confusión frecuente en los partidos que gobiernan. Suponer que la fortaleza del partido equivale a la fortaleza de la sociedad. No es así. El partido es un instrumento de competencia electoral.

La sociedad civil constituye el espacio donde viven, producen, deliberan y se organizan millones de ciudadanos que participan en cámaras empresariales, universidades, asociaciones de vecinos, clubes de servicio, colectivos ciudadanos, sindicatos, organizaciones religiosas, agrupaciones culturales, organismos de beneficencia y múltiples expresiones que no dependen de ningún partido.

Precisamente por ello, Norberto Bobbio distinguía con claridad entre el Estado y la Sociedad Civil. El primero dispone del poder institucional; la segunda produce legitimidad, participación y control democrático. Cuando un gobierno deja de escuchar a la sociedad organizada, comienza a perder capacidad de conducción, aunque conserve intacta su autoridad legal.

Amigos de Morena.  La hegemonía no se decreta. La aportación más importante de Antonio Gramsci fue demostrar que el poder no descansa exclusivamente en el Estado. Los gobiernos pueden controlar las instituciones y, sin embargo, perder la batalla cultural y política.

A esa capacidad para obtener el consentimiento de la sociedad la llamó hegemonía. La hegemonía no se sostiene únicamente con programas públicos ni con mayorías legislativas. Se construye convenciendo. Escuchando. Dialogando. Incorporando nuevas demandas sociales. Renovando permanentemente el vínculo entre gobierno y ciudadanía. Cuando ese vínculo se debilita, el gobierno continúa administrando, pero deja de conducir.

La política de la sociedad. Desde esta perspectiva, la pregunta deja de ser quién realiza más eventos. La pregunta correcta es: ¿qué líder o partido está construyendo un mejor y eficaz proyecto político?  Si la energía se concentra exclusivamente en la militancia, el partido puede fortalecerse, pero la sociedad permanece igual.

Si el esfuerzo se dirige hacia organizaciones ciudadanas, sectores productivos, universidades, jóvenes, mujeres, profesionistas y comunidades, entonces comienza a construirse algo más amplio que un partido: una mayoría social.

Eso parece explicar la diferencia entre ambas estrategias. Morena privilegia, por ahora, la cohesión interna. No son estrategias incompatibles. Pero sí responden a momentos distintos.

A todas luces el éxito de Antonio Astiazarán es que apuesta por ampliar su presencia entre sectores que no necesariamente pertenecen a una organización partidista.

La advertencia de Sartori. Giovanni Sartori sostenía que la democracia pierde calidad cuando los partidos terminan hablando únicamente entre ellos. Ese riesgo existe siempre que la competencia interna absorbe toda la energía política.

Las democracias saludables exigen partidos fuertes, sí; pero también una sociedad civil vigorosa, crítica y participativa. Quien olvida esa realidad corre el riesgo de ganar una candidatura y perder una elección.

La verdadera elección. Con frecuencia se afirma que la sucesión de 2027 se decidirá en las encuestas. Es una afirmación parcialmente cierta. Las encuestas podrán influir en la definición de una candidatura. Pero no decidirán la elección constitucional.

La elección la decidirán ciudadanos que, en su inmensa mayoría, no asisten a reuniones partidistas, no ocupan cargos en estructuras políticas y no participan en los debates internos de los partidos.

Votan desde su experiencia cotidiana. Desde la confianza que les inspira un liderazgo. Desde la percepción de quién entiende mejor los problemas de Sonora. Por eso, la gran disputa de los próximos meses no será solamente por una candidatura.

Será por la construcción de una hegemonía democrática, entendida como la capacidad de articular un proyecto compartido por amplios sectores de la sociedad.

Quien crea que basta con gobernar para conservar el poder puede descubrir demasiado tarde que las instituciones se administran desde el gobierno, pero la legitimidad se construye todos los días en la sociedad. En política, las candidaturas las otorgan los partidos. Las victorias las concede la ciudadanía. Y la ciudadanía siempre termina respaldando a quien logra conducir, no solamente gobernar. Y esa es la ventaja competitiva de Toño Astiazaran.