viernes, 3 de julio de 2026

La nominación es importante; la consolidación de Morena en Sonora lo es aún más.

 

Carta Abierta a Javier Lamarque.


Maestro Francisco Javier Aragón Salcido.

Estimado Javier: Los procesos políticos suelen revelar el carácter de quienes participan en ellos. Algunos concentran toda su energía en ganar una candidatura; otros comprenden que la verdadera tarea consiste en construir las condiciones para ganar el gobierno y, sobre todo, para conservar la confianza de la sociedad.  Ese es tu mérito .

Hoy Morena vive uno de esos momentos. Mientras buena parte de los aspirantes orienta su esfuerzo a obtener una posición favorable en la encuesta interna, existe la oportunidad de colocar la discusión en un plano superior: el futuro de Morena en Sonora y la construcción de una mayoría política capaz de gobernar más allá de 2027.

Tu trayectoria te coloca en una posición distinta. Has conocido y dialogado con generaciones enteras de la política mexicana. Has convivido con líderes de diferentes corrientes ideológicas y estilos de gobierno: el ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas, Porfirio Muñoz Ledo, Jesús Zambrano, Manlio Fabio Beltrones, Armando López Nogales , Eduardo Bours, Guillermo Padrés, Claudia PavlovichAndrés Manuel López Obrador, Alfonso Durazo y la presidenta Claudia Sheinbaum, entre muchos otros. Esa experiencia no constituye solamente un currículum; representa una perspectiva histórica que pocos poseen en la actual contienda.

Precisamente por ello, quizá el mayor servicio que puedes prestar al movimiento no sea únicamente competir por una nominación, sino contribuir a elevar el nivel del debate político.

Sería valioso que convocaras a todos los aspirantes a un gran conversatorio público, transmitido por Zoom y por las diferentes plataformas digitales, en un espacio institucional, respetuoso y cuidadosamente organizado. No sería un debate para confrontar personas, sino un simposio de ideas; una conversación ilustrada sobre el presente y el futuro de Morena en México y en Sonora.

La ciudadanía difícilmente espera ver a quienes aspiran a gobernar enfrascados en disputas internas. En cambio, sí espera escuchar cómo piensan enfrentar los grandes desafíos que hoy preocupan a los sonorenses.

Ese diálogo podría girar alrededor de una pregunta esencial:

¿Cómo consolidar la Cuarta Transformación en Sonora durante la próxima década? .

La respuesta exige reconocer que la encuesta interna es indispensable, pero no suficiente. La encuesta constituye el mecanismo mediante el cual Morena definirá a su candidatura. Debe respetarse plenamente. Sin embargo, sería un error estratégico convertirla en el objetivo principal de toda la competencia política.

La encuesta es un medio. El verdadero fin consiste en ganar la elección constitucional y conservar para Morena la confianza mayoritaria de la sociedad sonorense.

Y esa confianza no se obtiene únicamente con estructura partidista. Se construye mediante una oferta política capaz de religar al movimiento con una sociedad civil que hoy es más plural, más informada y mucho más exigente.

Dicha oferta debería descansar sobre tres pilares inseparables.

Primero, preservar el legado social y político del presidente Andrés Manuel López Obrador, que transformó la relación entre el Estado y los sectores históricamente excluidos.

Segundo, incorporar la agenda de modernización, innovación, desarrollo científico y fortalecimiento institucional impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum.

Y tercero, consolidar el proyecto de transformación que encabeza el gobernador Alfonso Durazo, adaptándolo a los nuevos desafíos económicos, sociales y regionales del estado.

Pero también resulta indispensable reconocer que la sociedad sonorense plantea hoy nuevas demandas que no pueden ignorarse.

Seguridad pública, disponibilidad de agua, crecimiento económico, empleos de calidad, educación, innovación tecnológica, desarrollo sustentable, fortalecimiento institucional y una participación ciudadana más activa forman parte de una nueva agenda pública que Morena debe asumir con inteligencia y visión de futuro.

La competencia entre los aspirantes no debería reducirse a demostrar quién moviliza más simpatizantes o quién aparece mejor posicionado en una encuesta.

La verdadera competencia consiste en demostrar quién posee la mayor capacidad para ampliar la base social de Morena, construir consensos y generar confianza entre quienes aún observan al movimiento con reservas.

En política, las victorias internas son importantes, pero las elecciones constitucionales se ganan convenciendo a miles  de ciudadanos, no solamente a los militantes.

Por ello, sería deseable que, durante los próximos meses, el centro de gravedad del proceso dejara de ser la competencia entre aspirantes y se trasladara hacia la construcción colectiva de una propuesta para el futuro de Sonora.

La historia demuestra que los grandes liderazgos no se distinguen únicamente porque ganan elecciones; se distinguen porque elevan la calidad del debate público y ayudan a construir instituciones políticas más fuertes.

Quizá ese sea hoy el desafío más importante. Porque, al final, la encuesta podrá otorgar la candidatura. Pero solamente la sociedad civil otorgará la legitimidad, la mayoría electoral y la posibilidad real de que Morena conserve el gobierno de Sonora en 2027-2030.

 

martes, 30 de junio de 2026

2027: MORENA POR CONSERVAR EL PODER; ASTIAZARÁN DISPUTA LA HEGEMONÍA.


Maestro Francisco Javier Aragón Salcido

La mayoría de los analistas sigue observando la sucesión de Sonora desde el ángulo equivocado.

Mientras casi toda la atención se concentra en quién encabezará la candidatura de Morena —Javier Lamarque, Lorenia Valles, Célida López, Froylan  Gámez, María Dolores del Río u Omar del Valle Colosio—, la verdadera competencia ya comenzó en otro terreno mucho más profundo: la disputa por la hegemonía de la sociedad sonorense.

Antonio Gramsci sostenía que existen dos formas de ejercer el poder. La primera consiste en controlar el Estado: el gobierno, el Congreso, el presupuesto, las instituciones y los programas sociales. La segunda, mucho más difícil de conquistar, consiste en dirigir intelectual y moralmente a la sociedad hasta lograr que una determinada visión del mundo sea aceptada como el sentido común de la mayoría.

A la primera la llamó dominación. A la segunda, hegemonía. Y precisamente ahí comienza a observarse el fenómeno político más interesante rumbo a 2027.

Morena conserva prácticamente toda la dominación institucional. Gobierna Sonora, posee mayoría política, administra el presupuesto, opera la estructura territorial más amplia del estado y mantiene la política social más extensa de las últimas décadas.

Sin embargo, controlar el Estado no significa necesariamente dirigir a la sociedad. La hegemonía se construye en otro espacio: universidades, empresarios, profesionistas, medios de comunicación, organizaciones ciudadanas, iglesias, asociaciones civiles, liderazgos sociales y clases medias urbanas. Es ahí donde comienza a observarse una correlación de fuerzas distinta.

LA PARADOJA DE MORENA.

Después de ocho años de gobierno federal y casi cinco en Sonora, Morena consolidó un enorme poder institucional. Lo que no consiguió fue construir una nueva cultura política.

La explicación resulta sencilla. La estructura económica mexicana continúa siendo esencialmente capitalista. Mientras ello no cambie, seguirán predominando valores como el emprendimiento, la competencia, la propiedad privada, la movilidad social y la lógica del mercado.

Gramsci advertía que la economía condiciona la conciencia colectiva, aunque no la determina completamente. Por ello, la batalla decisiva ocurre en la sociedad civil. Y precisamente ahí Morena presenta su mayor debilidad.

La redistribución del ingreso mediante programas sociales mejora las condiciones materiales de millones de familias. Pero no transforma automáticamente los valores, las aspiraciones ni la cultura política. Los apoyos generan legitimidad.

La hegemonía exige algo mucho más complejo: producir consenso. La experiencia reciente confirma esa diferencia.

Las consultas populares, la revocación de mandato y la elección judicial registraron niveles de participación muy inferiores a las votaciones constitucionales obtenidas por Morena. Ello demuestra que los beneficiarios de los programas sociales no constituyen un voto cautivo. Existe una diferencia creciente entre ganar elecciones y movilizar voluntariamente a la sociedad.

LA OTRA CAMPAÑA.

Mientras los seis aspirantes morenistas concentran prácticamente toda su energía en ganar la encuesta interna para convertirse en Coordinador de la Defensa de la Cuarta Transformación y la Soberanía Nacional, Antonio Astiazarán parece haber escogido otra ruta. No está haciendo únicamente una precampaña. Está construyendo una plataforma de legitimidad social alterna  .

Su discurso no gira alrededor de la confrontación ideológica. Se dirige hacia las clases medias, los empresarios, las universidades, los profesionistas, las organizaciones ciudadanas y los sectores productivos. Su narrativa privilegia la eficiencia administrativa, la innovación tecnológica, la sustentabilidad, la participación ciudadana y la colaboración entre gobierno y sociedad.

En otras palabras, intenta convertir un modelo municipal de gobierno en una idea compartida por amplios sectores sociales. Eso, precisamente, es hegemonía. Por esa razón resulta menos costosa su expansión política. Sus simpatizantes participan voluntariamente en giras, reuniones y eventos porque consideran que forman parte de un proyecto propio y no únicamente de una estructura electoral.

DOS PODERES DISTINTOS.

Hoy Sonora parece entrar en una etapa donde dominación y hegemonía comienzan a separarse. Morena conserva el aparato del Estado.

Antonio Astiazarán comienza a disputar el consenso social. Son dos formas distintas de poder. Una administra. La otra persuade. Una controla instituciones. La otra construye legitimidad.

Y cuando ambas dejan de coincidir, las elecciones dejan de depender exclusivamente de las estructuras partidistas. Empiezan a depender del sentido común de la sociedad.

EL VERDADERO DESAFÍO DE MORENA.

Alfonso Durazo impulsó la construcción de una nueva clase política. Sin embargo, el proyecto no logró consolidar una nueva cultura política.

Peor aún. Amplios sectores observan que parte de la dirigencia nacional y local abandonó la austeridad republicana prometida y comenzó a reproducir prácticas similares a las que durante décadas criticó. Ese desgaste moral termina debilitando la autoridad política. Porque la hegemonía no se sostiene únicamente mediante recursos públicos. También necesita coherencia.

EPÍLOGO.  La elección de 2027 probablemente no decidirá solamente quién gobernará Sonora. Resolverá algo mucho más importante.

Determinará qué proyecto logra convertirse en la referencia política de la sociedad sonorense. Morena llega con una enorme fortaleza institucional.

Antonio Astiazarán parece haber entendido que la batalla decisiva no se libra dentro del gobierno, sino fuera de él.

Ése  es, quizá, el principal reto de la coyuntura sonorense: Morena sigue siendo el partido dominante; pero, por primera vez desde 2021, comienza a comportarse como el retador en la disputa por la hegemonía, mientras tanto , la oposición intenta convertirse en la nueva mayoría cultural antes que en la nueva mayoría electoral.

domingo, 28 de junio de 2026

CARTA ABIERTA AL CIUDADANO GOBERNADOR . Dr. Alfonso Durazo Montaño Gobernador Constitucional del Estado de Sonora, México . Presente.


Señor Gobernador:

La política enseña una lección que pocas veces admite excepciones: una imputación pública sólo deja de ser noticia cuando es sustituida por un hecho jurídicamente verificable.

Por ello considero acertada la decisión de acudir al Derecho de Réplica frente a The New York Times y exigir la rectificación de afirmaciones que, hasta donde hoy se conoce, carecen de respaldo oficial de autoridad competente alguna.

Hace apenas unas semanas ( 8 de Junio 2026) publiqué en Dossier Político un análisis comparando los casos de Manlio Fabio Beltrones y el suyo. No porque ambos fueran idénticos —no lo son—, sino porque ilustran un mismo fenómeno: el enorme poder que han adquirido las filtraciones anónimas provenientes de agencias estadounidenses para moldear la percepción política antes que la verdad jurídica.

Mi tesis era sencilla.

Cuando una imputación descansa más en insinuaciones que en expedientes, la verdadera batalla deja de librarse en los medios de comunicación y pasa inevitablemente al terreno documental.

La experiencia del ex gobernador ( 1991-1997) y actual senador  Manlio Fabio Beltrones Rivera  constituye un precedente digno de estudio. Frente a una acusación internacional no respondió únicamente con declaraciones políticas; convirtió la controversia en un litigio de hechos, documentos y responsabilidades. Exigió pruebas, obtuvo constancias oficiales, ejerció acciones legales y terminó desmontando una narrativa que durante meses había dominado la opinión pública.

A principios de este  mes de Junio  ,  sostuve que ésa era también la ruta institucional disponible para Usted.

Los acontecimientos recientes parecen confirmar que esa estrategia comienza a recorrerse.

La carta dirigida a los máximos responsables editoriales de The New York Times representa mucho más que un ejercicio del Derecho de Réplica. Es el reconocimiento de que, en el mundo contemporáneo, el prestigio de un servidor público no puede quedar sujeto indefinidamente a versiones sin corroboración oficial.

La libertad de prensa constituye un pilar irrenunciable de toda democracia. Pero precisamente por ello, el periodismo de mayor prestigio también tiene la obligación de distinguir con claridad entre hechos acreditados y afirmaciones sustentadas exclusivamente en fuentes cuya información no ha sido verificada por autoridad competente.

No existe contradicción entre ambas premisas.

Al contrario: una prensa libre exige también rigor, responsabilidad y disposición para rectificar cuando las circunstancias así lo ameritan.

Su decisión modifica, además, el terreno político de la discusión.

Hasta hace unos días, el debate giraba alrededor de una publicación periodística. Hoy la conversación se desplaza hacia una pregunta distinta: ¿existe alguna actuación oficial del Gobierno de los Estados Unidos que respalde esas afirmaciones ?.

Si la respuesta continúa siendo negativa, la carga argumentativa deja de recaer sobre el señalado y comienza a trasladarse hacia quien formuló la imputación;  LA Times y The New York Times.

Ese cambio de posición no es menor.

Es, precisamente, el punto donde una controversia mediática empieza a convertirse en una controversia jurídica.

Naturalmente, aún falta recorrer parte del camino.

El cierre definitivo del episodio dependerá de que la inexistencia de una investigación oficial pueda acreditarse documentalmente y de que cualquier rectificación alcance una difusión equivalente a la publicación original. Sólo entonces podrá decirse que el ciclo reputacional ha quedado plenamente concluido.

La historia política mexicana demuestra que las crisis de imagen rara vez se resuelven mediante discursos. Se resuelven con expedientes, documentos, resoluciones y hechos verificables.

En tiempos donde las filtraciones pueden viajar más rápido que las pruebas, la única defensa verdaderamente perdurable sigue siendo la evidencia.

Si esa es la ruta que su gobierno ha decidido recorrer, considero que ha optado por el camino institucional correcto.

Reciba un cordial saludo.

Muy Atentamente.

Mtro. Francisco Javier Aragón Salcido