miércoles, 29 de julio de 2026

Morena frente a un fenómeno extraño: la prolongación de la incertidumbre ha propiciado la indiferencia ciudadana .


Maestro Francisco Javier Aragón Salcido

El proceso para designar al Coordinador de la Cuarta Transformación en Sonora ha entrado en una etapa inédita. Nunca antes Morena había prolongado tanto la definición de su liderazgo político -manteniéndolo  la competencia por más de un año- , entre varios aspirantes sin que aún exista un perfil con ventaja claramente consolidada. Sus mensajes inundan el ambiente o bien, se han deslucido .

Es el caso que Morena ya no es únicamente un movimiento político; es el partido gobernante y, como tal, enfrenta las exigencias propias del ejercicio del poder.

Además, no ha logrado construir una OFERTA POLÍTICA  suficientemente cercana y atractiva para amplios sectores de la Sociedad Civil, particularmente para las clases medias urbanas y los votantes independientes. En este contexto la ciudadanía ya no evalúa solamente las promesas de cambio, sino los resultados concretos de los gobiernos.

La prolongación del proceso interno comienza a generar costos políticos visibles. El primero es el desgaste entre los propios aspirantes y sus grupos de apoyo. Cada semana de indefinición incrementa la especulación, dificulta la construcción de un discurso unificado y retrasa la integración de un proyecto común, aun cuando la dirigencia nacional insista en privilegiar la unidad.

El segundo costo, y probablemente el más importante, es la disminución del interés ciudadano. Mientras en procesos anteriores la definición de la candidatura despertaba una amplia expectativa social, hoy la atención pública se concentra principalmente en problemas como la seguridad, la economía familiar, el empleo, la salud, la educación y los servicios públicos. El debate interno de Morena parece interesar más a la clase política que al electorado.

Esta percepción encuentra respaldo en los indicadores demoscópicos. Diversas mediciones muestran que la aprobación de la presidenta Claudia Sheinbaum, aunque continúa siendo alta, ha descendido de niveles cercanos al 80 % a un promedio aproximado del 70 %. Paralelamente, la intención de voto hacia Morena para la elección de 2027 ha disminuido, en promedio, del 52 % al 40 %.

Estos datos no significan que Morena haya dejado de ser la principal fuerza política del país; indican, más bien, que el respaldo ciudadano ha dejado de depender exclusivamente del impulso histórico del movimiento y comienza a estar condicionado por la evaluación del desempeño gubernamental.

Por ello, la definición del próximo Coordinador de la Cuarta Transformación en Sonora tiene una importancia estratégica. Morena no sólo necesita seleccionar al aspirante mejor posicionado en las encuestas internas; requiere un liderazgo con capacidad para ampliar su base electoral, recuperar el interés de los votantes independientes, fortalecer el vínculo con la sociedad civil y construir una narrativa de futuro que vaya más allá de la continuidad administrativa.

Mientras tanto, la oposición aprovecha el tiempo que Morena dedica a resolver su competencia interna para reorganizar sus estructuras, fortalecer alianzas y construir una oferta política orientada hacia los sectores moderados y las clases medias urbanas. En política, los espacios que un partido deja vacantes suelen ser ocupados por sus adversarios.

El principal riesgo para Morena no radica en el número de aspirantes, sino en la prolongación excesiva de la incertidumbre. La experiencia comparada demuestra que los procesos internos demasiado largos generan fatiga política, desgaste mediático y pérdida de atención pública. Cuando esto ocurre, el partido puede iniciar la campaña con un candidato legítimo para la militancia, pero sin haber despertado el entusiasmo suficiente entre los ciudadanos.

La incertidumbre puede administrarse mediante decisiones oportunas y liderazgos sólidos; la indiferencia ciudadana, en cambio, suele convertirse en el primer síntoma del desgaste político. Ese es, probablemente, el mayor desafío que Morena enfrentará rumbo a la elección de 2027.

 

 

 

martes, 28 de julio de 2026

En Morena, aguardando al tapado(a) y el dedazo. La oposición, maniobrando.


Maestro Francisco Javier Aragón Salcido.

Un resultado predecible, Lorenia o Javier.  En términos estratégicos, Morena, el partido oficial, mayoritario, conserva importantes ventajas derivadas del ejercicio del poder: gobierna el estado, dispone de una estructura político-administrativa consolidada y mantiene una base social respaldada por los programas públicos del bienestar impulsados por la Cuarta Transformación; sin embargo, el ejercicio del poder institucional no garantiza, por sí mismo, la permanencia de una hegemonía política.

La elección de Sonora en 2027 trasciende la competencia por la gubernatura, las 72 alcaldías, 33, Diputaciones Locales, 21 directas y 12 pluris, y las 7 diputaciones federales.   No obstante, la aprobación presidencial bajo de 80 a 70 %; y la intención del voto por Morena bajo de un 52, a un 40 %.

En Morena no se ven grandes estrategas o generales. - La principal vulnerabilidad que identifica este análisis es que Morena enfrenta, al menos hasta ahora, una aparente limitación en la construcción de liderazgos con suficiente peso político, experiencia administrativa, arraigo territorial y capacidad de convocatoria para enfrentar una oposición que muestra signos de reorganización.

La asignatura pendiente de Alfonso Durazo, crear una nueva clase política; Adolfo Salazar, Froylan Gámez, Fernando Rojo, Paulina Ocaña, Wendy Briseño, Celida López, Jacobo Mendoza, Omar del Valle, Vicky Espinoza, David Figueroa, Norberto Barraza, y los que se me olvidan, no obstante, y, por lo que se ve, ya les están ganado la partida, con miras a al 2027, los miembros de la vieja clase política del PRIANRDMC. 

Es más que evidente que, por rumbos de la oposición integrada por el PAN, PRI, PRD y Movimiento Ciudadano, abundan los generales, que coinciden con Antonio "Toño" Astiazarán Gutiérrez a quien consideran su principal prospecto político.  Sus triunfos en 2021, cuando ganó la alcaldía de Hermosillo contra la mayoría de los pronósticos en un contexto favorable para Morena, y su reelección en 2024, lo convierten en el liderazgo opositor con mayor legitimidad electoral y experiencia para ganar el gobierno de Sonora.

En ese contexto destacan la  positiva impronta de los exgobernadores Manlio Fabio Beltrones, Armando López Nogales, Eduardo Bours, Guillermo Padrés y Claudia Pavlovich, además de actores con amplia influencia política, económica y territorial como; Ricardo Mazón, Javier Gándara, Ernesto Gándara y Ramón Corral Ávila.

PURA PROSAPIA. Cada uno aporta capital político, experiencia de gobierno, redes de relación y capacidad de movilización en distintas regiones del estado. La eventual convergencia de estos liderazgos podría representar uno de los activos estratégicos más importantes de la oposición.

ERGO La ALGARABIA ESTA EN LA OPOSICIÓN.  La discusión de fondo no se limita a un cambio de partido en el poder. Los simpatizantes de la oposición, TODOS, TODOS, sostienen que Sonora requiere corregir el rumbo frente a lo que consideran un creciente desorden administrativo y una pérdida de eficacia gubernamental.

En consecuencia, la disputa por Sonora adquiere una dimensión nacional. Si Morena logra acreditar sus liderazgos, fortalece su organización territorial y mantiene el respaldo ciudadano, conservará posibilidades reales de retener la gubernatura.

Si, por el contrario, la oposición consolida la convergencia de sus principales liderazgos históricos y construye candidaturas altamente competitivas en todos los niveles, podría modificar el equilibrio político del estado.

En síntesis, la elección de 2027 será mucho más que una competencia por cargos públicos. Será una prueba sobre cuál de los dos bloques posee mayor capacidad para construir hegemonía política, integrar liderazgos, organizar el territorio y generar confianza ciudadana. El resultado no sólo definirá el futuro inmediato de Sonora; también podría convertirse en un indicador relevante de la correlación de fuerzas rumbo a la elección presidencial de 2030.