Maestro Francisco Javier Aragón Salcido.
Las condiciones objetivas
y subjetivas del escenario político.
En política, las
alianzas no surgen por casualidad. Generalmente son consecuencia de una lectura
estratégica del entorno y de la percepción compartida de que existe una
oportunidad para disputar el poder.
En el caso de Sonora,
diversos factores están modificando las condiciones subjetivas de la
competencia electoral rumbo a 2027.
En la opinión pública,
al partido Morena le están impactando severamente cuatro asuntos que han
deteriorado su narrativa política:
1.
Las
controversias relacionadas con los llamados "Extraditables".
2.
Las
investigaciones sobre el denominado "Huachicol Fiscal".
3. Las crecientes críticas
a los resultados de ocho años de una gestión
que amplios sectores califican como ineficaz.
4.
Y,
más recientemente, el impacto político derivado del desastroso resultado
electoral en Coahuila, que abrió un debate nacional sobre la capacidad
territorial y organizativa del partido gobernante.
Estas circunstancias
han provocado un cambio subjetivo importante en la correlación de fuerzas.
La convergencia de los
exgobernadores.
En ese contexto, los
grupos políticos identificados con los exgobernadores Manlio Fabio Beltrones
Rivera, Armando López Nogales, Eduardo Bours Castelo y Guillermo
Padrés Elías han comenzado un proceso de convergencia política alrededor de
Antonio Astiazarán Gutiérrez.
Mientras Morena
continúa definiendo su candidatura y, en muchos casos, "deshoja la
margarita", proyectando una imagen de falta de mando y ausencia de
consensos, los grupos de oposición parecen haber optado por una estrategia
completamente distinta.
Durante todo lo que
resta de 2026 concentrarán sus esfuerzos en tres objetivos fundamentales:
- Blindar políticamente a su eventual
candidato frente a los embates de Morena.
- Construir una narrativa política
común que permita cohesionar a las distintas corrientes opositoras.
- Consolidar una estructura electoral
altamente competitiva para disputar con posibilidades reales la gubernatura
de Sonora en 2027.
Una lectura estratégica
del desgaste de Morena.
La lógica de esta
maniobra resulta relativamente sencilla.
Los exgobernadores,
todos ellos políticos con amplia experiencia electoral y de gobierno, perciben
que Morena llegará a la elección de 2027 con un nivel de desgaste
considerablemente mayor al observado en procesos anteriores.
No se trata únicamente
del desgaste natural del ejercicio del poder.
A ello se suman
factores políticos, económicos, administrativos, judiciales y de opinión pública
que hoy forman parte del debate nacional e incluso internacional.
Ese escenario es
radicalmente distinto al de 2021.
En aquella elección
prácticamente existía un consenso de que el candidato de Morena, PT y Partido
Verde, Alfonso Durazo Montaño, obtendría una victoria cómoda frente al
candidato del PRIAN, Ernesto "El Borrego" Gándara Camou.
Hoy las condiciones
políticas son muy diferentes.
El ejército electoral
de 2027.
Si este proceso de
convergencia logra consolidarse, para marzo de 2027 —cuando inicie formalmente
el proceso electoral— la oposición podría disponer de un auténtico ejército
electoral.
Un aparato integrado
por operadores políticos experimentados, liderazgos territoriales consolidados,
estructuras partidistas probadas y una importante base de respaldo proveniente
de la Sociedad Civil Organizada.
A ello habría que
agregar el apoyo de amplios sectores de la clase media, segmento que diversos
analistas consideran cada vez más distante del discurso populista que ha
predominado durante los últimos ocho años.
El contraste entre
Morena y la oposición.
El comportamiento de
los principales actores políticos revela un contraste particularmente
interesante.
En Morena, prácticamente
toda la competencia interna gira alrededor de la candidatura a la gubernatura.
La inscripción de siete
aspirantes para coordinar la Defensa de la Cuarta Transformación refleja que,
al interior del partido, prevalece la percepción de que existen amplias
posibilidades de conservar el gobierno estatal.
Sin embargo, pese a que
el puntero y fundador del movimiento en Sonora es el tres veces alcalde de
Cajeme, Javier Lamarque Cano, hasta este momento no ha logrado construir
el consenso interno necesario para cerrar filas en torno a su proyecto.
Y en política, el
tiempo vale oro.
El riesgo de repetir
los errores del viejo PRI.
Existe además otro
elemento que merece atención. Morena parece estar reproduciendo algunas
prácticas del PRI de los años ochenta.
Al disponer de
abundantes recursos públicos y partidistas, gran parte de su esfuerzo continúa
concentrándose en la organización de eventos masivos, concentraciones y
movilizaciones faraónicas .
Mientras tanto, la
oposición podría estar desarrollando una estrategia mucho más silenciosa, pero
también mucho más eficaz.
Durante décadas, el PAN
aprendió que las elecciones no se ganaban únicamente con grandes mítines, sino
construyendo organización territorial, reclutando representantes de casilla,
formando estructuras ciudadanas y realizando una paciente labor de penetración
política.
Hoy, la eventual
alianza entre PAN y PRI podría recuperar precisamente esa experiencia
acumulada.
Con estructuras
electorales ampliamente probadas, operadores con décadas de experiencia y una inversión
mucho menor en actos espectaculares, no sería extraño que lograran compensar la
ventaja presupuestal de Morena mediante una organización electoral más
eficiente.
La verdadera fortaleza
de una elección no siempre reside en quién gasta más, sino en quién organiza
mejor.
El retador. En la oposición ocurre
exactamente lo contrario.
Hasta ahora, el exitoso
alcalde de Hermosillo, Antonio Astiazarán Gutiérrez, aparece como el
único aspirante con posibilidades reales de encabezar una gran coalición para
disputar la gubernatura.
Esa circunstancia
reduce significativamente la competencia interna y facilita la construcción de
una candidatura de unidad.
Paradójicamente, el
escenario cambia por completo cuando se analiza la elección por la Presidencia
Municipal de Hermosillo.
Mientras que en Morena
son pocos los perfiles interesados en competir —lo que podría interpretarse
como la percepción de que se tratará de una contienda particularmente difícil—,
en la oposición integrada por PAN, PRI y Movimiento Ciudadano existen más de
siete aspirantes con posibilidades reales.
En otras palabras,
mientras Morena concentra toda su energía en definir la candidatura al Gobierno
del Estado, la verdadera competencia interna de la oposición parece ubicarse en
la candidatura por la alcaldía de Hermosillo.
La explicación es
sencilla: entre numerosos liderazgos opositores prevalece la percepción de que
Hermosillo es una plaza políticamente favorable y que la continuidad del
proyecto encabezado por Antonio Astiazarán constituye, hoy por hoy, uno de los
principales activos electorales de la coalición rumbo a 2027.
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