viernes, 10 de julio de 2026

DEBILIDAD DE MORENA ORIGINÓ LA ALIANZA ESTRATÉGICA DE MANLIO FABIO BELTRONES, ARMANDO LÓPEZ NOGALES, EDUARDO BOURS Y GUILLERMO PADRÉS.

Maestro Francisco Javier Aragón Salcido.

Las condiciones objetivas y subjetivas del escenario político.

En política, las alianzas no surgen por casualidad. Generalmente son consecuencia de una lectura estratégica del entorno y de la percepción compartida de que existe una oportunidad para disputar el poder.

En el caso de Sonora, diversos factores están modificando las condiciones subjetivas de la competencia electoral rumbo a 2027.

En la opinión pública, al partido Morena le están impactando severamente cuatro asuntos que han deteriorado su narrativa política:

1.   Las controversias relacionadas con los llamados "Extraditables".

2.   Las investigaciones sobre el denominado "Huachicol Fiscal".

3.   Las crecientes críticas a los resultados de ocho años de una gestión que amplios sectores califican como ineficaz.

4.   Y, más recientemente, el impacto político derivado del desastroso resultado electoral en Coahuila, que abrió un debate nacional sobre la capacidad territorial y organizativa del partido gobernante.

Estas circunstancias han provocado un cambio subjetivo importante en la correlación de fuerzas.

La convergencia de los exgobernadores.

En ese contexto, los grupos políticos identificados con los exgobernadores Manlio Fabio Beltrones Rivera, Armando López Nogales, Eduardo Bours Castelo y Guillermo Padrés Elías han comenzado un proceso de convergencia política alrededor de Antonio Astiazarán Gutiérrez.

Mientras Morena continúa definiendo su candidatura y, en muchos casos, "deshoja la margarita", proyectando una imagen de falta de mando y ausencia de consensos, los grupos de oposición parecen haber optado por una estrategia completamente distinta.

Durante todo lo que resta de 2026 concentrarán sus esfuerzos en tres objetivos fundamentales:

  • Blindar políticamente a su eventual candidato frente a los embates de Morena.
  • Construir una narrativa política común que permita cohesionar a las distintas corrientes opositoras.
  • Consolidar una estructura electoral altamente competitiva para disputar con posibilidades reales la gubernatura de Sonora en 2027.

Una lectura estratégica del desgaste de Morena.

La lógica de esta maniobra resulta relativamente sencilla.

Los exgobernadores, todos ellos políticos con amplia experiencia electoral y de gobierno, perciben que Morena llegará a la elección de 2027 con un nivel de desgaste considerablemente mayor al observado en procesos anteriores.

No se trata únicamente del desgaste natural del ejercicio del poder.

A ello se suman factores políticos, económicos, administrativos, judiciales y de opinión pública que hoy forman parte del debate nacional e incluso internacional.

Ese escenario es radicalmente distinto al de 2021.

En aquella elección prácticamente existía un consenso de que el candidato de Morena, PT y Partido Verde, Alfonso Durazo Montaño, obtendría una victoria cómoda frente al candidato del PRIAN, Ernesto "El Borrego" Gándara Camou.

Hoy las condiciones políticas son muy diferentes.

El ejército electoral de 2027.

Si este proceso de convergencia logra consolidarse, para marzo de 2027 —cuando inicie formalmente el proceso electoral— la oposición podría disponer de un auténtico ejército electoral.

Un aparato integrado por operadores políticos experimentados, liderazgos territoriales consolidados, estructuras partidistas probadas y una importante base de respaldo proveniente de la Sociedad Civil Organizada.

A ello habría que agregar el apoyo de amplios sectores de la clase media, segmento que diversos analistas consideran cada vez más distante del discurso populista que ha predominado durante los últimos ocho años.

El contraste entre Morena y la oposición.

El comportamiento de los principales actores políticos revela un contraste particularmente interesante.

En Morena, prácticamente toda la competencia interna gira alrededor de la candidatura a la gubernatura.

La inscripción de siete aspirantes para coordinar la Defensa de la Cuarta Transformación refleja que, al interior del partido, prevalece la percepción de que existen amplias posibilidades de conservar el gobierno estatal.

Sin embargo, pese a que el puntero y fundador del movimiento en Sonora es el tres veces alcalde de Cajeme, Javier Lamarque Cano, hasta este momento no ha logrado construir el consenso interno necesario para cerrar filas en torno a su proyecto.

Y en política, el tiempo vale oro.

El riesgo de repetir los errores del viejo PRI.

Existe además otro elemento que merece atención. Morena parece estar reproduciendo algunas prácticas del PRI de los años ochenta.

Al disponer de abundantes recursos públicos y partidistas, gran parte de su esfuerzo continúa concentrándose en la organización de eventos masivos, concentraciones y movilizaciones faraónicas  .

Mientras tanto, la oposición podría estar desarrollando una estrategia mucho más silenciosa, pero también mucho más eficaz.

Durante décadas, el PAN aprendió que las elecciones no se ganaban únicamente con grandes mítines, sino construyendo organización territorial, reclutando representantes de casilla, formando estructuras ciudadanas y realizando una paciente labor de penetración política.

Hoy, la eventual alianza entre PAN y PRI podría recuperar precisamente esa experiencia acumulada.

Con estructuras electorales ampliamente probadas, operadores con décadas de experiencia y una inversión mucho menor en actos espectaculares, no sería extraño que lograran compensar la ventaja presupuestal de Morena mediante una organización electoral más eficiente.

La verdadera fortaleza de una elección no siempre reside en quién gasta más, sino en quién organiza mejor.

El retador. En la oposición ocurre exactamente lo contrario.

Hasta ahora, el exitoso alcalde de Hermosillo, Antonio Astiazarán Gutiérrez, aparece como el único aspirante con posibilidades reales de encabezar una gran coalición para disputar la gubernatura.

Esa circunstancia reduce significativamente la competencia interna y facilita la construcción de una candidatura de unidad.

Paradójicamente, el escenario cambia por completo cuando se analiza la elección por la Presidencia Municipal de Hermosillo.

Mientras que en Morena son pocos los perfiles interesados en competir —lo que podría interpretarse como la percepción de que se tratará de una contienda particularmente difícil—, en la oposición integrada por PAN, PRI y Movimiento Ciudadano existen más de siete aspirantes con posibilidades reales.

En otras palabras, mientras Morena concentra toda su energía en definir la candidatura al Gobierno del Estado, la verdadera competencia interna de la oposición parece ubicarse en la candidatura por la alcaldía de Hermosillo.

La explicación es sencilla: entre numerosos liderazgos opositores prevalece la percepción de que Hermosillo es una plaza políticamente favorable y que la continuidad del proyecto encabezado por Antonio Astiazarán constituye, hoy por hoy, uno de los principales activos electorales de la coalición rumbo a 2027.

 

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