viernes, 17 de julio de 2026

Los ex gobernadores , senadores , diputados y alcaldes no son "muertos vivientes": son actores relevantes de la competencia democrática.



Maestro Francisco Javier Aragón Salcido.

Reconozco y agradezco al periodista y estupendo analista  político  "El Zancudo"  Arturo “El Chapo” Soto Munguía, cuya columna sobre la reaparición de diversos actores políticos en Sonora constituye el punto de partida de esta modesta reflexión. Aunque difiero de algunas de sus conclusiones, considero que su trabajo periodístico aporta información y observaciones valiosas que enriquecen el debate público.

Hay expresiones periodísticas que, por su fuerza narrativa, terminan imponiéndose sobre el fondo del debate. Hablar del "regreso de los muertos vivientes" resulta eficaz como recurso literario, pero insuficiente como categoría de análisis político.

Desde la perspectiva del Modelo MACHT+ 360° (Modelo de Análisis para la Construcción de Hegemonía Territorial), lo que hoy observamos en Sonora no es el regreso de actores extinguidos, sino la reconfiguración natural del sistema político conforme se aproxima la sucesión gubernamental de 2027.

Toda democracia madura conserva memoria institucional. Y esa memoria tiene rostro.

Manlio Fabio Beltrones, Armando López Nogales, Eduardo Bours Castelo, Guillermo Padrés Elías y Claudia Pavlovich Arellano representan etapas distintas del desarrollo político de Sonora. Cada uno gobernó bajo circunstancias diferentes, enfrentó problemas específicos y dejó un legado compuesto por aciertos, errores, decisiones acertadas, políticas discutibles y obras que forman parte de la historia contemporánea del estado.

Pretender que quienes ocuparon la más alta responsabilidad pública deban desaparecer de la discusión política equivale a desconocer uno de los principios esenciales de la democracia: los derechos políticos no concluyen cuando termina un mandato.

En las democracias consolidadas resulta normal que expresidentes, exgobernadores y ex primeros ministros continúen opinando, asesorando, promoviendo ideas e incluso participando activamente en campañas electorales. La experiencia política no prescribe por decreto.

El análisis de Arturo Soto Munguía acierta al identificar un fenómeno evidente: conforme se acerca el proceso electoral, resurgen liderazgos, se reacomodan alianzas y los partidos comienzan a ampliar sus coaliciones.

Donde estimo necesario ampliar la reflexión es en la explicación de ese fenómeno. La incorporación de Manuel Ignacio "Maloro" Acosta al bloque encabezado por Morena no constituye una anomalía. Es una manifestación del pragmatismo electoral que ha caracterizado históricamente a todos los grandes partidos mexicanos. El PRI integró durante décadas liderazgos provenientes de distintas corrientes. El PAN hizo lo propio cuando amplió su presencia nacional.

Morena construyó su mayoría precisamente mediante la incorporación de dirigentes provenientes del PRI, del PAN, del PRD, del Partido Verde, de Movimiento Ciudadano e incluso de organizaciones ciudadanas. No se trata de una excepción; se trata de la lógica mediante la cual se construyen las grandes coaliciones políticas.

Desde el Modelo MACHT+ 360°, la hegemonía no se sostiene únicamente sobre una identidad ideológica homogénea. Se construye articulando liderazgos, territorios, organizaciones sociales, recursos institucionales, narrativas, capacidades electorales y mecanismos de gobernabilidad.

Por ello, el verdadero debate no consiste en determinar quién proviene de qué partido, sino en preguntarnos qué capacidades aporta cada liderazgo para construir gobernabilidad democrática. Reducir la discusión a la biografía partidista de los actores significa ignorar la dinámica propia de los sistemas competitivos.

También conviene evitar otro error frecuente: evaluar a los exgobernadores exclusivamente desde la lógica de la confrontación política actual.

Cada administración debe ser analizada en su propio contexto histórico. Beltrones impulsó profundas transformaciones institucionales y de infraestructura. López Nogales enfrentó una compleja transición política y administrativa. Bours Castelo promovió proyectos estratégicos de inversión y modernización. Guillermo Padrés impulsó diversas obras públicas y reformas que siguen siendo objeto de debate. Claudia Pavlovich condujo al estado durante una etapa particularmente compleja marcada por restricciones presupuestales y, posteriormente, por la pandemia de COVID-19.

Ninguna administración puede resumirse únicamente en sus controversias, como tampoco únicamente en sus logros. La historia exige evaluaciones equilibradas. En realidad, el fenómeno más interesante rumbo a 2027 no es el regreso de antiguos protagonistas. Lo verdaderamente relevante será observar quién logra construir una hegemonía territorial legítima.

El Modelo MACHT+ 360° sostiene que la hegemonía política no depende solamente del poder institucional. Requiere legitimidad social, capacidad para articular intereses diversos, liderazgo territorial, comunicación eficaz y construcción permanente de consensos.

Quien consiga integrar esos elementos tendrá mayores probabilidades de conducir Sonora durante la próxima década. Por ello, más que preguntarnos quién volvió, conviene preguntarnos quién está construyendo futuro. Ese será, probablemente, el verdadero tema de la elección de 2027.

En mi opinión, esta perspectiva permite trascender la coyuntura y centrar el análisis en la dinámica de la competencia democrática. Los exgobernadores no son reliquias del pasado ni "muertos vivientes"; son parte del capital político e institucional de Sonora.

La ciudadanía conserva el derecho de evaluar críticamente sus trayectorias, pero también de escuchar sus propuestas y decidir, mediante el voto, qué liderazgos siguen siendo relevantes en la construcción del futuro del estado.

 

 

 

 


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