Maestro Francisco Javier Aragón Salcido.
Se están acomodando las
calabazas. Lo digo porque no he visto en 50 años tanta efervescencia opositora
en la capital. Y no es casual. Es que son tantos los puestos que los aspirantes
a la Alcaldía caben en cualquiera de estos.
Hagan cuentas conmigo: La
joya de la corona es la Alcaldía. Pero alrededor hay: Secretario del
Ayuntamiento, Tesorero, Síndico, 7 Regidurías, 3 Diputaciones Locales y 2
Federales. Catorce posiciones con fuero, con presupuesto, con territorio.
Por eso los nombres no
paran de sonar: *Flor Ayala, Ramón Corral, Alejandro López, Daniel García,
Agustín Rodríguez, Zaira Fernández, Luis Nieves, Pascual Soto, Onésimo Aguilera , Iris Sánchez *.
Todos quieren. Todos
pueden. Y todos, hasta hace un año, parecían rivales. Hoy caben en el Carro
Completo que presumiblemente será Hermosillo .
¿Por qué? Porque la
oposición coaligada considera seguro el triunfo. Están viendo que Morena se resquebraja. Pero lo bueno de todo es que los opositores no
andan en las laberínticas pasarelas como
en Morena. Y cuando un bloque huele victoria, se vuelve magnánimo.
Ya no se pelea por la candidatura. Se pelea por el lugar en la mesa del próximo
gobierno estatal y municipal.
Aquí está la diferencia
estratégica que muchos no ven. Mientras Morena organiza su competencia interna,
atrapada en el limbo político de la indefinición del Coordinador de la Defensa
de la Cuarta Transformación, con siete aspirantes que no pueden hacer campaña
abierta sin que el INE les caiga, la oposición ya no está en campaña. Está aplicada
por debajo de cuerda en la construcción de una hegemonía sustituta .
La oposición parece
haber comprendido esa oportunidad. Tarde, pero la comprendió. Figuras que hace
cinco años no se sentaban ni en el mismo café, hoy trabajan en la misma mesa.
El *exitoso Alcalde de
Hermosillo, Antonio Astiazarán*, a virtud de su hegemonía, es el fiel de la
balanza. Sin él no hay tablero de Ajedrez.
El *senador Manlio
Fabio Beltrones*, que aporta lo que nadie tiene en Sonora: 300 mil votos duros
y probados en 2024 y una estructura priista que sabe contar casillas.
Los exgobernadores *Armando
López Nogales, Eduardo Bours, Guillermo Padrés, Claudia Pavlovich*. Cada uno
con su capital. López Nogales con la memoria del viejo PRI que sí sabía
gobernar. Bours con el empresariado. Padrés con el panismo norteño de a pie.
Pavlovich con el voto de las mujeres y de los indecisos.
Y los ameritados
políticos: *Ernesto “El Borrego” Gándara*, que ya sabe lo que es perder y
quiere sacarse la espina; *Bulmaro Pacheco*, el cerebro que articula; *Víctor
Hugo Celaya*, operador fino; y *Flor Ayala*, que representa el nuevo rostro
territorial del priismo en Hermosillo.
Distintos capitales
políticos que podrían influir, en mayor o menor medida, en la conformación de
un bloque opositor competitivo.
Pero ojo. Aquí viene mi
advertencia. Que haya piezas no significa que el tablero se arme solo. En política, como en la
carpintería, sobran martillos y faltan ebanistas.
El riesgo de la
oposición es creerse el “triunfo seguro”. Esa soberbia mató al PRI en 2018 y a
Morena en Coahuila en 2025. No hay triunfo seguro. Hay trabajo territorial.
Y el segundo riesgo es
creer que todos caben contentos. ¿Quién de los siete aspirantes a alcalde
acepta gustoso ser Regidor 4 ? ¿Quién quiere ser Tesorero cuando soñaba con ser
Diputado Federal? El acomodo no es de puestos. Es de egos. Y de heridas viejas.
Si *Toño Astiazarán*
logra hacer lo que hizo en 2021 y 2024 -decirle a un aspirante a alcalde “ahora
te toca ser síndico y lo acepta”-, entonces sí, estamos frente a una
alternativa hegemónica.
Si no, el tablero se quedará a medias, con piezas tiradas en el
suelo y con uno que otro que se irá a Movimiento Ciudadano a reventar la
elección.
Por lo pronto, en
Hermosillo ya no preguntan si la oposición puede ganar. Preguntan dónde les
toca sentarse cuando gane. Y eso, en política sonorense, ya es media victoria.

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