viernes, 7 de agosto de 2026

Comentario a la columna “Cien palabras”, de Francisco Rodríguez. Participación de Colosio: ¿para favorecer a Morena?.

 




Maestro Francisco Javier Aragón Salcido

Admirado y respetado tocayo:

Voy a tratar de ser político y diplomático. Querido amigo: no es para tanto. Todavía ni siquiera comienza formalmente el proceso electoral.

En México, la democracia está madura, y la proliferación de partidos, corrientes políticas y aspirantes constituye una muestra de ello. Estamos, guardadas las proporciones, ante una dinámica semejante a la que describió Alexis de Tocqueville al estudiar la democracia estadounidense: campañas y elecciones que pueden convertirse en verdaderas fiestas cívicas, donde los ciudadanos participan abierta y libremente.

Manifiestas en tu columna:

“La insistencia de Luis Donaldo Colosio Riojas en competir por la gubernatura de Sonora no parece inocente. Nacido aquí, sí, pero formado y con toda su carrera política en Nuevo León, el senador de Movimiento Ciudadano por esa entidad no ganaría.”

Estoy de acuerdo contigo en una parte del planteamiento, pero considero que hay otros elementos que debemos ponderar.

Es evidente que Movimiento Ciudadano en Sonora todavía no cuenta con un perfil local suficientemente consolidado para enfrentar, por sí solo, una elección de la magnitud de la gubernatura. Por ello, es perfectamente legítimo que ese partido explore prospectos con posibilidades de crecimiento y competitividad.

En ese contexto aparece Luis Donaldo Colosio Riojas.

Su apellido, por sí mismo, posee una enorme carga simbólica. A ello se suma el paisanaje y la memoria colectiva derivada de la trágica muerte de su padre, Luis Donaldo Colosio Murrieta. Todo ello genera, inevitablemente, simpatías y expectativas en determinados sectores de la sociedad sonorense.

Pero una cosa es tener un apellido políticamente poderoso y otra muy distinta construir una candidatura competitiva en Sonora.

No adelantemos vísperas.  Amigo mío, en efecto, en una parte de tu razonamiento tienes razón cuando señalas:

“Su participación solo dividiría el voto opositor y facilitaría el triunfo de Morena. Él lo sabe. Su verdadera meta es la presidencia en 2030. Si se presta a este juego, su imagen de integridad se desmoronaría. En Sonora apenas se le conoce por el apellido del padre. Y él tampoco conoce Sonora.”

Sin embargo, considero que todavía es prematuro concluir que su participación necesariamente dividiría el voto opositor.

Primero hay que ver cómo figura Luis Donaldo Colosio Riojas en las encuestas.

Hasta ahora, él mismo ha señalado que será hasta diciembre cuando defina su participación. Por tanto, me parece prudente no anticipar conclusiones respecto de una eventual división del voto opositor.

En algo sí coincido contigo: su horizonte político parece estar colocado en la elección presidencial de 2030. Y precisamente por ello, su decisión sobre Sonora tendrá que ser cuidadosamente valorada, pues una candidatura competitiva podría fortalecer su posicionamiento nacional, mientras que una candidatura débil o percibida como meramente testimonial podría producir el efecto contrario.

Morena: fuerte, pero no hegemónico.  Morena se encuentra actualmente en una posición fuerte en Sonora, tanto por su estructura territorial como por su predominio político. Sin embargo, ser dominante no significa necesariamente ser hegemónico.

Y aquí es donde la elección de 2027 adquiere especial interés.

Aunque puedo equivocarme en el pronóstico —porque en política las circunstancias cambian con extraordinaria rapidez—, mi percepción actual es que el alcalde de Cajeme, Javier Lamarque Cano, aparece como uno de los principales aspirantes de Morena, seguido muy de cerca por Célida López y Lorenia Valles.

Respecto de los demás nombres que se han mencionado —Froylan Gámez, María Dolores del Río y Omar del Valle—, observo, hasta este momento, un menor posicionamiento en las mediciones y en la percepción pública.

Pero falta mucho tiempo y, en política, varios meses pueden representar una eternidad.

La oposición tiene un punto de referencia. Toño Astiazaran.

Ahora bien, y aunque no lo mencionas expresamente en tu columna, considero indispensable incorporar al análisis el escenario de la oposición.

En el espacio PAN-PRI-PRD, y particularmente en la percepción de amplios sectores de la sociedad sonorense, aparece como figura central el alcalde de Hermosillo, Antonio “Toño” Astiazarán.

Hasta este momento, es el aspirante opositor que parece contar con mayor posicionamiento y, sobre todo, con una característica políticamente fundamental: es percibido por diversos sectores de la sociedad civil como un candidato con posibilidades reales de competir por la gubernatura y eventualmente derrotar a Morena en 2027.

Eso explica por qué su crecimiento político debe ser observado con especial atención.

De aquí al 1 de diciembre puede cambiar todo.

En este orden de ideas, considero que de aquí al 1 de diciembre pueden suceder muchas cosas. La definición de quienes ocupan actualmente cargos públicos y eventualmente deban separarse de ellos para buscar una candidatura será un momento importante para ordenar el tablero político. Si Toño Astiazarán continúa fortaleciéndose, podría llegar a esa etapa con una posición todavía más competitiva.

Y aquí aparece una variable estratégica:

si Luis Donaldo Colosio Riojas no logra crecer suficientemente en las encuestas, Movimiento Ciudadano podría verse obligado a replantear su estrategia en Sonora.

No sería imposible, entonces, que eventualmente buscara una fórmula de entendimiento con las fuerzas opositoras y que, en determinadas circunstancias, terminara sumándose a una coalición capaz de postular a Toño Astiazarán.

Pero eso todavía es una hipótesis.

Democracia significa competir.  Por eso, querido tocayo, no adelantemos vísperas.

Tampoco cuestionemos el legítimo derecho de una persona o de un partido político a manifestar su intención de participar en un proceso de nominación.

La competencia política, mientras se mantenga dentro de las reglas democráticas, no debe preocuparnos: debe fortalecernos como sociedad.

Hasta el día de hoy, gracias a Dios, el proceso político en Sonora está transcurriendo en relativa calma. Confiemos en que continúe de esa manera.

Lo último que necesita Sonora es reproducir los escenarios de confrontación, polarización o fractura política que hemos observado en algunos de nuestros estados vecinos: Baja California, Baja California Sur, Chihuahua y Sinaloa.

La elección de 2027 apenas comienza a dibujarse. Todavía faltan candidatos, alianzas, encuestas, negociaciones, definiciones y, sobre todo, la decisión de los ciudadanos.

Por eso mi conclusión es sencilla, tocayo: dejemos que todos jueguen; que compitan los mejores; que las encuestas hablen; que los partidos decidan; que la sociedad valore y, finalmente, que los ciudadanos tengan la última palabra. En democracia, nadie debe ganar la elección antes de que ésta se celebre.

 

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