Maestro Francisco Javier Aragón Salcido.
Para sensibilidades
ligeramente altas.
La elección de Sonora
en 2027 trasciende la disputa por la gubernatura, las 72 alcaldías, 33
diputaciones locales (21 de mayoría y 12 plurinominales) y las 7
diputaciones federales. Su resultado podría convertirse en un laboratorio
político con efectos sobre la sucesión presidencial de 2030, al medir la
capacidad de la oposición para disputar la hegemonía territorial de Morena.
Uno de los principales
pendientes del gobernador Alfonso Durazo ha sido la construcción de una
nueva clase política. Figuras como Adolfo Salazar, Froylan Gámez, Fernando
Rojo, Paulina Ocaña, Wendy Briceño, Célida López, Jacobo Mendoza, Omar del
Valle , Vicky Espinoza, David
Figueroa, Norberto Barraza, María Dolores del Rio, Paloma Terán , Lorenia
Valles, entre otros, aún no muestran el peso político, la experiencia y el
arraigo suficientes para enfrentar a la vieja clase política sonorense, que
podría imponerse en una contienda altamente competitiva.
Aunque Morena conserva
ventajas derivadas del ejercicio del poder —gobierna el estado, cuenta con una
estructura político-administrativa consolidada y mantiene una amplia base
social respaldada por los programas de la Cuarta Transformación—, el control
institucional no garantiza la permanencia de la hegemonía política. Su
principal vulnerabilidad es la aparente falta de liderazgos con suficiente
experiencia, capacidad de convocatoria y fortaleza territorial.
En contraste, la
oposición integrada por PAN, PRI, PRD y Movimiento Ciudadano tiene como
principal referente a Antonio "Toño" Astiazarán Gutiérrez,
cuya victoria en Hermosillo en 2021 y su reelección en 2024 lo
consolidan como el liderazgo opositor con mayor legitimidad electoral y
experiencia reciente de gobierno.
A ello se suma el
capital político de los exgobernadores Manlio Fabio Beltrones, Armando López
Nogales, Eduardo Bours, Guillermo Padrés, Colosio hijo, y Claudia Pavlovich,
así como de actores de gran influencia como Ricardo Mazón, Javier Gándara,
Ernesto Gándara, Bulmaro Pacheco, Damián Zepeda, y Ramón Corral Ávila,
quienes aportan experiencia, redes políticas, capacidad de movilización y
presencia territorial. La eventual coordinación de estos liderazgos representa
uno de los principales activos estratégicos de la oposición.
Por ello, la contienda
no será únicamente entre Javier Lamarque Cano, como el aspirante mejor
posicionado de Morena, y Antonio Astiazarán, sino entre dos modelos de
construcción del poder: un Morena que apuesta por la continuidad de la Cuarta
Transformación y una oposición que busca capitalizar la experiencia, la
coordinación territorial y la suma de liderazgos históricos.
El debate de fondo
también enfrenta dos visiones sobre el futuro del estado. La oposición sostiene
que Sonora requiere corregir el rumbo ante un presunto deterioro administrativo
y de eficacia gubernamental, mientras que Morena defiende la continuidad de las
políticas sociales impulsadas por la Cuarta Transformación.
En síntesis, la
elección de Sonora en 2027 será una prueba para determinar cuál de los dos
bloques posee mayor capacidad para construir hegemonía política, integrar
liderazgos, organizar el territorio y generar confianza ciudadana. Su resultado
no sólo definirá el futuro político del estado, sino que también será un
referente nacional rumbo a la elección presidencial de 2030.

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