Maestro Francisco
Javier Aragón Salcido
Los recientes
conflictos que rodean a la presidenta Claudia Sheinbaum y a Morena todavía
no configuran una crisis electoral, pero sí pueden estar construyendo una zona
de vulnerabilidad rumbo a 2027.
El punto central no es
cada escándalo por separado, sino su acumulación: caso Rocha Moya,
huachicol fiscal, controversias relacionadas con Andy López Beltrán, Ayotzinapa,
confrontación con Alejandro Moreno y conflicto con medios y periodistas.
Si la ciudadanía
comienza a percibir estos acontecimientos como parte de un mismo patrón de corrupción,
impunidad, protección política y confrontación, el costo electoral puede
aumentar.
1. Sheinbaum todavía
tiene un colchón político. La Presidenta conserva niveles importantes de aprobación 70
% . Por ello, sería prematuro hablar de un desplome. El fenómeno que debe
vigilarse es el desgaste gradual, especialmente entre electores
independientes y moderados.
2. El riesgo mayor es
para el Partido Morena.
Sheinbaum y Morena no
necesariamente se moverán juntos. Puede existir un escenario en el que la
Presidenta conserve una aprobación relativamente alta, mientras Morena
pierda intención de voto.
Esto ocurriría si el
elector comienza a separar: “Me gusta Sheinbaum”
De “Quiero votar por
Morena”.
3. La confrontación
puede convertirse en un problema estratégico.
La estrategia de
confrontación puede consolidar al voto duro morenista, pero simultáneamente alejar
a sectores moderados e independientes.
El riesgo consiste en
que el gobierno parezca más concentrado en defenderse de sus adversarios que en
resolver problemas de corrupción, seguridad, salud, educación y economía.
4. El verdadero peligro
es la acumulación.
El escenario
preocupante no es que un escándalo produzca una caída inmediata de la
aprobación. El mecanismo sería: escándalo → explicación → controversia →
desgaste → acumulación → pérdida de confianza → cambio electoral.
Cuando varios
acontecimientos comienzan a relacionarse en la percepción pública, el daño
puede ser mucho mayor que la suma de cada problema individual.
5. La oposición será la
variable decisiva. El desgaste de Morena no
garantiza una derrota. Si la oposición permanece fragmentada ,
Morena puede perder votos y conservar la mayoría.
Pero si coinciden: desgaste
de Sheinbaum + pérdida de confianza en Morena + candidatos opositores
competitivos + unidad opositora + conflictos internos de Morena, la
elección de 2027 puede transformarse radicalmente.
6. Implicación para
Sonora. En Sonora, el desgaste
nacional puede modificar la naturaleza de la elección. La contienda
podría pasar de:
“Morena contra
oposición”
a: “evaluación de Morena + candidato de Morena + alternativa opositora”.
Por ello, la selección
de candidatos y la capacidad de la oposición para construir una alternativa
competitiva serán tan importantes como la aprobación de la Presidenta.
Conclusión estratégica. Morena no está derrotado, pero sí puede estar
entrando en una etapa de vulnerabilidad.
La variable crítica
será si los acontecimientos actuales permanecen como escándalos aislados
o se convierten en una percepción generalizada de deterioro, corrupción,
impunidad y confrontación.
La hipótesis central
para 2027 es: Morena no necesita perder la popularidad nacional para perder
elecciones locales; necesita perder la capacidad de transformar su popularidad
nacional en votos efectivos para sus candidatos.
Por ello, agosto de
2026 debe interpretarse como una señal de alerta temprana, no como una
sentencia electoral. El periodo decisivo será aquel en que el desgaste de
Morena coincida con candidaturas opositoras fuertes, unidad electoral y una
percepción ciudadana de cambio posible.
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