Maestro Francisco Javier Aragón Salcido.
Me parece que ha
iniciado, sigiloso como la sombra al mediodía, el fin del Neo Maximato en
México. Quién lo iba a creer, que sucedería de una forma tan brutalmente grotesca .
Es que, una impredecible tormenta con suma estridencia
, descabeza a sus amigos
y valedores , ahora bien, lo inaudito de toda esta trama novelesca , es que la ventisca arrastra cual hojarasca, a sus seres más queridos .
Porque , el
presidencialismo mexicano no es un cargo: es un rito, una liturgia de seis años
donde el ungido hereda el cetro, la silla y la ilusión de la infalibilidad. Y
cuando la banda tricolor cambia de pecho, el hechizo se rompe.
2000-2006: El rancho,
la bota y el hilo invisible. Vicente Fox Quesada llegó a Los Pinos con las
botas puestas y la promesa del cambio. Pero la plaza pública, esa que no
perdona, lo motejó de títere. Decían que los hilos los tensaba la mano firme de
su amada consorte, Marta Sahagún.
El acto: gobernar entre
ocurrencias y la Fundación Vamos México. La circunstancia: el primer gobierno
de alternancia se diluyó en el mito de la pareja presidencial. El poder no lo
ejerció solo; lo compartió, y la historia le pasó la factura.
2006-2012: La guerra,
el trago amargo y el soliloquio Felipe de Jesús Calderón Hinojosa entró por la
puerta de atrás, con medio punto y la legitimidad en vilo. Declaró la guerra al
narco y se bebió el sexenio entre operativos y discursos. Le echaron en cara,
como epitafio anticipado, su afición a las copas de amargo licor.
El acto: militarizar la
seguridad y brindar en la soledad del poder. La circunstancia: cada muerto fue
una muesca en la silla, cada brindis un rumor que la corte no apagó. Gobernó
como quien se sabe observado, y el alcohol —real o metafórico— fue el fantasma
que nunca desmintió del todo.
2012-2018: El copete a
la Presley , la telenovela y el Rock Star sin guitarra Enrique Peña Nieto
regresó al PRI a Palacio Nacional con la estética de portada. Lo menos que se
dijo de él es que gobernaba como Rock Star cual polvo enamorado: cámaras,
reflectores, la Gaviota y el vértigo de un corrido mal entonado llamado
Ayotzinapa, la Casa Blanca de las Lomas ,
el fraude de Odebrecht.
El acto: firmar
reformas con tinta de espectáculo. La circunstancia: el país ardía mientras el
Presidente posaba. Fue el sexenio del maquillaje a granel corrido por las
lágrimas de la realidad.
2018-2024: La mañanera,
el púlpito y el pecado de ser binario Andrés Manuel López Obrador hizo del
Salón Tesorería de Palacio Nacional un púlpito y de la
conferencia mañanera un evangelio.
Ahora mismo, al ya ex presidente,
sus más acerbos y contumaces críticos lo exhiben en el cadalso mediático como
si fuese pecado capital el simple y humano hecho de ser binario.
El acto: reducir el
mundo a “pueblo bueno” y “conservadores”. La circunstancia: polarizar hasta el
lenguaje, y hoy es retribuido con la
misma moneda de la simplificación. Lo acusan de no entender los matices que él
mismo negó desde el templete. La lección que no prescribe: el dulce encanto del
omnímodo poder se evapora .
Lo cierto, la verdad
desnuda que no admite maquillaje, es que al cruzar el umbral de Palacio Nacional
y entregar la banda, todos —Fox, Calderón, Peña, López Obrador— pierden de
golpe el dulce encanto de la infalibilidad mesiánica .
El presidencialismo
mexicano fabrica apóstoles, profetas y dioses sexenales. Se les perdona todo mientras cargan el bastón de
mando . Pero el día que lo sueltan, la plaza les cobra hasta el aire que
respiraron.
El Neo Maximato no es
un hombre: es el sistema que permite que el anterior siga gobernando desde la
sombra. Y su fin inicia cuando el pueblo, o la élite, o la historia, le retira
el permiso al mito redivivo.
El Maximato no muere
por decreto. Muere cuando la historia empieza a escribirse sin permiso. Y eso,
parece, ya ha comenzado.
Muerto el Rey , larga viva
a la Nueva Reina .
Epílogo de banqueta: El
poder es un espejo que sólo halaga mientras se le posee. Roto el hechizo,
devuelve el rostro mortal, falible, humano. Y en México, ese rostro siempre
tiene nombre, apellido y seis años de expedientes abiertos.

No hay comentarios:
Publicar un comentario