miércoles, 12 de agosto de 2026

Toño Astiazarán y la construcción de una hegemonía política rumbo a 2027.

 







Maestro Francisco Javier Aragón Salcido.

La fortaleza política de Antonio “Toño” Astiazarán rumbo a 2027 no debe entenderse todavía como una hegemonía electoral —la elección aún está abierta y Morena conserva una estructura importante—, sino como la construcción de una hegemonía dentro del espacio opositor.

Su principal logro es haberse convertido en un referente alrededor del cual comienzan a ordenarse expectativas, alianzas y estrategias.

Los 7 factores de su centralidad.

1. Territorio: Hermosillo
Gobernar la capital le proporciona una plataforma política, administrativa y mediática excepcional. Puede convertir resultados municipales en credenciales para aspirar al gobierno estatal.

2. Gestión como activo electoral
La obra y los programas municipales permiten pasar del discurso a la demostración: “esto es lo que podemos hacer porque ya lo estamos haciendo”.

3. Construcción de ciudadanía
Los mecanismos de participación vecinal, particularmente CRECES, pueden generar una relación distinta entre gobierno y sociedad: no solamente ciudadanos beneficiarios, sino ciudadanos participantes. Éste puede ser su activo diferencial frente a modelos más verticales.

4. Personalización de la oposición
Astiazarán empieza a superar la identidad estrictamente panista. Su desafío consiste en convertirse en punto de convergencia de PAN, PRI, MC, sectores independientes y sociedad civil, sin aparecer como candidato de una simple suma de partidos.

5. Percepción de competitividad
En política, la percepción de que un candidato puede ganar genera concentración: atrae aliados, voto útil, grupos sociales y actores económicos. Astiazarán empieza a ocupar ese espacio.

6. El factor Beltrones
Puede existir complementariedad entre ambos polos:
Beltrones = experiencia, negociación y arquitectura política.
Astiazarán = territorio, gestión, ciudadanía y competitividad electoral.

7. La ventaja del tiempo político
Astiazarán ya está construyendo candidatura mientras Morena debe resolver su proceso interno y administrar la competencia entre sus aspirantes. La anticipación le permite posicionar nombre, narrativa y alianzas.

La verdadera clave.  La hegemonía política no consiste solamente en tener más votos. Consiste en conseguir que los demás actores tengan que definir sus decisiones en función de uno mismo.

Si PAN, PRI y MC deben decidir qué hacer frente a Astiazarán; si Morena tiene que diseñar su estrategia para enfrentarlo; y si sectores ciudadanos empiezan a verlo como alternativa viable, entonces su candidatura adquiere centralidad política antes de convertirse en mayoría electoral.

Su principal desafío Convertir: hegemonía opositora → coalición transversal → mayoría ciudadana → victoria electoral.

Para ello tendrá que evitar cinco riesgos: que la alianza parezca únicamente partidista; fracturas dentro de la oposición; rechazo ciudadano a una eventual alianza PAN-PRI; que Morena convierta la elección en un plebiscito sobre el pasado; y que su gestión municipal no logre traducirse en una propuesta convincente para todo Sonora.

Conclusión. Astiazarán no tiene todavía asegurada la gubernatura; tiene algo diferente y, en esta etapa, quizá más importante: la centralidad del tablero opositor. Su mayor oportunidad es dejar de ser “el candidato del PAN” para convertirse en “el candidato de una ciudadanía que busca una alternativa de gobierno para Sonora”.

Si consigue ese tránsito, la elección de 2027 podría dejar de ser una competencia entre partidos y convertirse en una confrontación entre dos modelos políticos: la continuidad de Morena y una alternativa ciudadana-opositora articulada alrededor de Astiazarán.

En una frase: La hegemonía de Astiazarán no está todavía en las urnas; está, por ahora, en su capacidad creciente para convertirse en el punto alrededor del cual los demás actores tienen que tomar posición.

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